La obesidad sigue registrando aumentos considerables en sus tasas de prevalencia, tanto en la población adulta como, especialmente, en la infantil y juvenil.  Esta es una enfermedad que afecta a todo el organismo. Incluso al sistema nervioso. En concreto, la obesidad puede afectar a la función cognitiva y a la salud mental. Esta cuestión se ha analizado en el XVII Congreso Nacional de la Sociedad Española de Obesidad (SEEDO).

Francisco Tinahones, presidente de la SEEDO, exponía en este foro que “hay más porcentaje de depresión y ansiedad en los pacientes con obesidad”. Asimismo, parece existir también un mayor riesgo de deterioro en la función cognitiva en estas personas. Sin embargo, este deterioro es modulable y potencialmente recuperable.

Asimismo, en este Congreso se puso de relevancia que ya existen tratamientos que consiguen pérdidas de peso del 5-10 por ciento en casi la mitad de los pacientes. Igualmente, están en investigación moléculas que combinan más de un mecanismo de acción. Todo para acercarse a los resultados que hoy en día solo ofrecen técnicas como la cirugía bariátrica.  Pese a ello, hay que señalar que no hay ‘píldora milagrosa antiobesidad’. Cualquier tratamiento debe siempre combinarse  con unos correctos hábitos nutricionales y un suficiente grado de actividad física

Deterioro de la función cognitiva

José Manuel Fernández Real, investigador del CIBEROBN, explicó las claves de la relación existente entre obesidad y el deterioro de la función cognitiva. No obstante, sus investigaciones son capitales en una de las áreas recientes de mayor interés en obesidad: la microbiota intestinal y el rendimiento cognitivo.

En concreto, sus estudios han conseguido cambiar rasgos de memoria en ratones mediante el trasplante de microbiota procedente de pacientes. Esto pone de manifiesto el potencial interés de modificar la microbiota con finalidades terapéuticas en pacientes obesos con alteraciones cognitivas. “Estos trabajos son importantes para llegar a comprender por qué las personas con obesidad podrían tener un peor rendimiento en las funciones ejecutivas”, exponía.  Es decir, más allá de las complicaciones metabólicas asociadas a la obesidad. De esta forma, será posible incorporar la microbiota intestinal como diana de posibles tratamientos en el futuro.