Tras las movilizaciones de los médicos gallegos y las promesas de la Administración de hacer mejoras en el modelo sanitario, sobre todo en lo que respecta a la Atención Primaria, la Organización Médica Colegial ha querido dar su visión del asunto. En concreto, el presidente de la OMC, Serafín Romero, ha comparecido en el Parlamento de Galicia para insistir en que la solución pasa por un pacto por los profesionales sanitario, y en particular “por los médicos”. El objetivo de este pacto debe ser “hacer frente a la precariedad, que impulse la estabilidad laboral, la recuperación de los derechos perdidos, la recuperación de la gestión del tiempo y de la agenda por parte de los profesionales como medida de mejora de la asistencia sanitaria, la gestión de las ausencias y de los picos asistenciales, la participación en la toma de decisiones clínicas y la recuperación del liderazgo clínico por parte de la profesión médica”.

Sin embargo, para poner en marcha este pacto por los profesionales, primero hay que atajar los problemas de base. En este sentido Romero apostillaba que el problema más grave del Sistema Nacional de Salud (SNS) lo constituye, a su juicio, “su sostenibilidad económica”, puesto que “las consecuencias de los recortes económicos han generado un aumento de las listas de espera y un empeoramiento notable de las condiciones del ejercicio de la profesión médica”.

Buen gobierno sanitario

Otra de las demandas del presidente de la OMC pasa por establecer un modelo de buen gobierno sanitario, potenciando la profesionalización de la gestión en los servicios sanitarios y adoptando criterios de transparencia, mérito y capacidad. Todo ello, según explicó, “mediante el desarrollo de nuevas prácticas directivas y gestoras, con evaluación de las competencias organizativas y profesionales para una mejor gestión del conocimiento operacional”.

Este cambio de modelo también debe de pasar por el proceso de integración y aplicación de las innovaciones tecnológicas y sanitarias así como mejorar la cohesión y coordinación integral de la política farmacéutica del SNS, con la participación colegiada de las CC.AA., tanto en el registro como en las decisiones sobre financiación, estableciendo, a su vez, mecanismos rigurosos y eficaces pre y post utilización de los insumos farmacéuticos, formaron también parte de sus propuestas.

Ante estas claves, Romero solicitó a los responsables políticos que respondan a su obligación con la sociedad y lideren un  pacto por un proyecto dinámico y transformador que garantice la suficiencia, sostenibilidad, gobernabilidad, cohesión y equidad como fundamentos básicos de legitimación social del SNS y del Estado de bienestar. “No debe prorrogarse más el compromiso político para proponer un modelo de financiación finalista y suficiente que garantice la sostenibilidad del SNS”, concluyó el presidente de la OMC.