La Organización Mundial de la Salud (OMS), el Programa Mundial de Alimentos (PMA), la Oficina de Naciones Unidas para la Coordinación de Asuntos Humanitarios (OCHA) y el Fondo de Naciones Unidas para la Infancia (UNICEF) han advertido en un comunicado conjunto de que la muerte de una segunda persona infectada en Goma expone la necesidad “urgente” de intensificar la respuesta a nivel global.

A pesar de considerar que los desafíos para impedir la propagación del virus del ébola son realmente considerables, dichas entidades han manifestado que la situación aún “no es insuperable”.

En este sentido, han hecho un llamamiento a todas las partes enfrentadas en RDC para que “garanticen que los equipos de emergencia están seguros haciendo su trabajo y que aquellos que necesitan ayuda pueden acceder a ella sin miedo a ser atacados”.

El texto, publicado justo un año después de que el Gobierno de RDC declarara un brote del virus en la provincia de Kivu y dos semanas después de que se declarara la emergencia de salud pública de interés general a causa de esta “devastadora e implacable enfermedad”, señala que en el último año se han registrado 2.600 casos confirmados.
En este periodo de tiempo han muerto 1.800 personas por este motivo en las provincias de Ituri y Kivu Norte. “Casi uno de cada tres casos fue un niño”, han advertido antes de matizar que más de 770 han sobrevivido a “esta inimaginable experiencia”.

Naciones Unidas y sus aliados siguen intensificando su respuesta de apoyo al Gobierno, y han indicado que la organización está trabajando para garantizar un entorno propicio en el que se pueda dar una mayor respuesta sanitaria.

Por otra parte, la ONU ha aplaudido los esfuerzos realizados por los trabajadores sanitarios en la zona, la mayoría congoleños, así como de los habitantes de las comunidades afectadas. No obstante, han lamentado que “a pesar de este trabajo incesante, la enfermedad sigue propagándose”. “El brote está teniendo lugar en una zona de desplazamiento de población y conflicto activo, lo que complica mucho la efectividad de la respuesta debido a la inseguridad, a los ataques armados contra los trabajadores sanitarios y las infraestructuras”, sostiene el texto.

“En algunas de las zonas afectadas, la violencia impide llegar a las comunidades y trabajar con ellas para frenar la transmisión”, han denunciado.