La dimisión de María Jesús Múgica, directora general de Osakidetza, era un secreto a voces entre el colectivo de profesionales del Servicio Vasco de Salud. Tal y como adelanto, El MÉDICO INTERACTIVO, la presión ejercida sobre el consejero de Salud, Jon Darpón por parte de las centrales, los partidos de la oposición y colectivos de facultativos, en relación a las irregularidades y filtraciones de la OPE, tenían que saldarse con alguna dimisión política de importancia. “El departamento de Salud tenía claro que alguien de la Dirección tendría que caer y la elegida ha sido María Jesús Múgica, quien también se ha ganado a pulso las críticas de trabajadores y centrales”, explican a EL MÉDICO INTERACTIVO facultativos cercanos al departamento de Salud del Gobierno Vasco, que en poco más de un mes ha tenido que hacer frente a tres dimisiones.

María Jesús Múgica ha sido sustituida en su cargo por Juan Luis Diego Casals, hasta la fecha director de Coordinación del Gobierno vasco. Licenciado en Derecho por la Facultad de Deusto en la especialidad de Economía y diplomado en Estudios europeos, Casals ha desarrollado gran parte de su trayectoria profesional en el ámbito de la Administración pública.

Juan Luis Diego siempre ha sido asesor de la Consejería de Educación, de la Consejería de Presidencia, del Departamento de Cultura, director de Asuntos Europeos del Ejecutivo vasco y director gerente de EITB. “Todos puestos por designación política, amiguismo puro y duro; no ha demostrado fuera de la Administración nada”, censuran colectivos médicos próximos al Departamento de Salud.

“Nombramiento inapropiado”

Un nombramiento que no ha sentado nada bien entre importantes colectivos médicos, por no ser médico “ni conocer los problemas que aquejan a Osakidetza”. Pero quienes realmente censuran al nuevo director general del SVS son las centrales sindicales, en especial LAB,  que se querelló contra él a consecuencia de un crédito que solicitó la empresa Vilau Medi S.L. de 700.000 euros y que dejó sin pagar. En 2013,  Diego Casals tuvo que declarar como imputado por los supuestos delitos de malversación de caudales públicos delitos societarios. “No pensamos que sea la persona ideal para asumir la dirección de Osakidetza. Con la que está cayendo con la OPE totalmente judicializada no puede entrar a formar parte de la cúpula una persona que se ha visto envuelto en problemas de malversación de fondos”, reconocen a este periódico personas vinculadas a Osakidetza.

“Darpón no dio la cara desde el principio”

El departamento de Jon Darpón no pasa por su mejor momento. De hecho, la dimisión de Múgica es la tercera en menos de un mes. La más polémica además de la directora de Osakideta ha sido la de Miren Dorronsoro, la exdirectora de Salud Pública, Miren Dorronsoro, quien cesó a demanda propia, tras ser acusada por “violencia psicosOcial” contra los trabajadores del Servicio Vasco de Salud, sin que Darpón se pronunciase sobre este asunto, “otro motivo para que el consejero estuviera en la línea de mira de las centrales y los partidos que vienen demandando insistentemente su decisión, a excepción del PSOE que es su socio de Gobierno”.

Fuentes médicas de Osakidetza consideran que la gestión realizada por Darpón y su equipo en torno a la OPE ha sido “y sigue siendo nefasta”. “No pensaron que el asunto iba a tomar el cariz al que ha llegado, ni tampoco que se presentarían pruebas tan aplastantes sobre las irregularidades cometidas y que tantos directivos supieran lo que está ocurriendo”, explican a EL MÉDICO INTERACTIVO.

Consideran las centrales y las asociaciones médicas que los problemas, la inquietud, inseguridad generada entre los sanitarios por las irregularidades de la OPE no se solucionan solo con la dimisión de Múgica, “Osakidetza quiere cerrar el caso en falso, pero sin asumir lo que realmente pasó; piensan que con la realización de un estudio del que nadie se fía, el asunto está finiquitado”, indican los sindicatos que siguen demandando la dimisión del consejero de Salud, Jon Darpón, quien cuenta con el apoyo del lehendakari Íñigo Urkullu. “Forma parte del núcleo duro de su equipo; eso hace que el consejero siga manteniendo unas posturas equivocadas en torno a la gestión de la OPE”, sostienen.