“La pandemia del futuro se llama depresión”, sentenció Ignacio Para, presidente de la Fundación Bumberg, en el encuentro virtual en el que expertos reconocieron el importante impacto de la salud mental provocado por la pandemia.

En el foro de debate, Para destacó que los pacientes con problemas mentales han sufrido su dolencia “en casa  y principalmente han sido sobre todo personas vulnerables”.

En su opinión, y en el de algunos de los expertos integrantes del evento, “no han contado con los cuidados precisos, aunque gracias a las nuevas tecnologías y a los profesionales y voluntarios no han estado del todo desatendidos”.

Ignacio Para: "La pandemia del futuro se llama depresión"

Ignacio Para, presidente de la Fundación Bamberg

El presidente de la Fundación también se ha referido a los pacientes crónicoshipertensos, diabéticos, obesos…- que han tenido problemas al acceder a los tratamientos, lo que ha conllevado el agravamiento de sus dolencias.

También, citó a la asistencia sociosanitaria que ha dejado mucho que desear durante los meses de confinamiento, “por lo que abogó por la coordinación a futuro entre los dos sistemas” para avanzar hacia una sociedad mejor. 

Madrid, evitando que la pandemia de futuro se llame depresión

Mercedes Navío, coordinadora Regional de Salud Mental y Adicciones de la Comunidad de Madrid, reconoció que el confinamiento y el COVID-19 ha supuesto una situación excepciona en salud mental.

Sin embargo, se resistió a hablar de pandemia en salud mental. “La atención en salud mental en la fase crítica de la alarma sanitaria supuso la reorganización de todos los servicios”.

Según explicó, se priorizaron las interconsultas hospitalarias para pacientes graves. “Se  contrató a 60 profesionales para atender a niños y adolescentes con la creación de 7 hospitales de día en la Paz”.

Paradójicamente, durante estos meses registraron una disminución de pacientes con dolencias mentales más agudas, “aunque sí tuvimos ingresos de otras patologías en las unidades psiquiátricas”.

Navío incidió en la necesidad de no ofrecer una visión catastrófica de las depresiones a futuro, aunque señaló que están identificado las necesidades si hubiera otra ola pandémica.

A pesar de la salud digital, no bien atendidos

Blanca Reneses, jefa de Servicio de Psiquiatria y Salud Mental del Hospital Clínico San Carlos de Madrid, incidió en que hay que estar preparados para no cometer los mismos errores.

“Hemos transformado la asistencia de forma rápida; el control remoto de los pacientes, la telemedicina, el teléfono nos ha permitido no desatenderles”.

Explicó que redujeron las hospitalizaciones al máximo y derivaron a los pacientes a los centros de atención y “también desplazaron a sus domicilios a la Enfermería”.

A pesar de ello, sí percibieron que muchos pacientes tuvieron consecuencias importantes debido del aislamiento. “Esto tenemos que tenerlo en la cabeza”.

En este sentido, Josep Antoni Ramos-Quiroga, jefe del Servicio de Psiquiatría del Hospital Vall d’Hebron, sostuvo que la salud digital que durante años era un lujo “ha sido vital durante estos meses”.

Ello, según recalcó, nos dice que hay que implarlo con los medios precisos en todos los centros. “Aunque no se quiera decir que la pandemia del futuro es la depresión, no se puede obviar lo que ha ocurrido”.

Indicó que nunca se había vivido un duelo tan duro, “que no se ha cerrado bien; es importante que los psiquiatras y el SNS estemos preparados; no puede haber más improvisación”.

Encuentro salud mental de Bamberg: la pandemia del futuro se llama depresión

Expertos participantes en el foro de salud mental

Programas de Psiquiatría en todos los centros de salud

José Martín Zurimendi, jefe de Psiquiatría del Hospital de Galdakao, en Bikzaia, subrayó la rapidez con la que actuaron en el País Vasco. “Ingresamos menos pacientes y tuvimos que cerrar unidades”.

Por el contrario, en todos los centros de salud hubo programas de Psiquiatría “donde se contactaba con los familiares para que sobrellevaran las despedidas”.

Del mismo modo, fomentaron la humanización de la Psiquiatría. “Ahora estudiamos qué haremos a partir de ahora y si mantenemos los programas puestos en marcha durante el COVID-19”.

María Dolores Rubio, directora médico del Hospital Psiquiátrico Dr. Rodríguez Lafora, coincidió con Zurimendi en “hacer planes a futuro próximo y echó de menos la falta de acompañamiento a los familiares”.

En su opinión, la Psiquiatría se quedó en el hermano pequeño del SNS. “Habrá que reorganizar la telepsiquiatría, porque se ha revelado en una útil herramienta”.

La preocupación de la industria

Susana Gómez-Luz, Medical & Market Access Director, de Lundbeck España, en el encuentro virtual, fue una de las voces de la industria en la crisis sanitaria.

“Nuestra preocupación fue que no hubiera falta de suministro y en los hospitales para que los pacientes no se descompensaran”, reconoció.

Asimismo, pusieron el foco en el personal de la compañía enclaustrada. “Hemos cuidado también su salud mental con programas de resiliencia y fomentando el ejercicio físico”.

Con los sanitarios mantuvieron reuniones virtuales permanentes para apoyarles en temas formativos, en colaboración con las sociedades científicas.

Del mismo modo, según reseñó, fomentaron el trabajo con responsable de salud mental entre las comunidades autónomas. “Además, a través de los Asociaciones hemos intentado estar con los pacientes”.

En una línea similar, se expresó Vicente Martín, director médico del área de Neurociencias de Takeda, la farmacéutica creada en 1781.

“Esta pandemia nos ha generado un nuevo escenario que era inesperado, pero que conocíamos de la pandemia de 1918, aunque no estábamos preparados”.

Desde Takeda también se preocupan por la salud de los profesionales sanitarios, por los empleados de la compañía y “por la sociedad en general”.

“Monitorizamos estudios vía telemática y hemos colaborado con los pacientes  con trastorno TDAH, ya que hubo una reducción de la adherencia de tratamiento del 50%”.

Teresa Oñate en el encuentro de salud mental donde se resumió que la pandemia del futuro se llama depresión

La presidenta de la Asociación AMAI-IL

Incremento de los suicidos

Teresa Oñate, presidenta de  la Asociación de pacientes AMAI-LP, reconoció que el número de suicidios durante los meses duros de la pandemia se incrementó notablemente, según sus datos.

“Los enfermos mentales no estuvieron bien tratados; en la asociación cubrimos con voluntarios acciones que tenía que haber cubierto el sistema sanitario”.

A su juicio, las personas solas con patologías mentales “tienen que estar mejor cuidadas para prevenir los suicidios y que las dolencias no se compliquen”.