Elena Vanessa Martínez es la presidenta de la Sociedad Española de Epidemiología (SEE). Especialista en Medicina Preventiva y Salud Pública, ha desarrollado la mayoría de su carrera profesional en la prevención y control de enfermedades transmisibles, así como en sistemas de información relacionados con la vigilancia epidemiológica de enfermedades transmisibles. Trabajó más de 10 años en el Centro Nacional de Epidemiología, del Instituto de Salud Carlos III, y desde 2020 en la Dirección General de Salud Pública del Ministerio de Sanidad. Fue responsable del Registro Nacional de Residentes en Formación entre 2019 y 2020.

¿La Epidemiología es una especialidad bien difundida?

No sabría decir si bien difundida, creo que el problema está en que nuestro trabajo no suele generar resultados a corto plazo, por lo que es difícil que exista visibilidad como ocurre en otros entornos. Trabajamos para mejorar la salud de la población, y los efectos de las medidas que se toman pueden, en algunos, casos tardar años en verse.

Es una especialidad que abarca a médicos de AP, de la pública, privada, investigación, farmacéuticos…

Una de las ventajas en el trabajo epidemiológico es que integra a múltiples disciplinas y precisamente el análisis desde todas las perspectivas que confiere cada conocimiento de base hace que el resultado sea más sólido. Entre los asociados de la Sociedad Española de Epidemiología tenemos muchas disciplinas diferentes, entre ellas están: Biología, Ciencias Ambientales, Enfermería, Estadística, Farmacia, Matemáticas, Medicina, Nutrición, Psicología, Sociología o Veterinaria.

En este último año hemos escuchado hablar de epidemiología/epidemiólogos/as más que nunca. ¿Para bien o para mal?

Que se oiga hablar de nuestra profesión es bueno en la mayoría de los casos, aunque en algunos no siempre se nos ha tratado correctamente y hemos sido un objetivo no muy agradable. En cualquier caso, creo que es positivo, por fin parece que “epidemiología” no es una palabra tan difícil de pronunciar, y sobre todo espero que con esto se ponga en valor la profesión, y que, por fin, se dote del personal y de los sistemas necesarios para poder realizar el trabajo que debemos realizar en las condiciones que nos permitan dar el máximo posible y, por tanto, conseguir el objetivo final de mejorar la salud de la población.

Cuando se escucha a un magistrado catalogar a los epidemiólogos “como un médico de AP que ha hecho un cursillo”, ¿cómo se le queda el cuerpo?

La afirmación, pero sobre todo el tono, fue bastante ofensivo y me dio mucha pena que, con todo lo que se ha oído hablar de la epidemiología, aún existiera tal desconocimiento del trabajo que se ha estado realizando.

¿Cuáles son las asignaturas pendientes de la sociedad científica de cara a sus asociados y a la especialidad?

Estamos actualmente elaborando el plan estratégico que nos guiará los próximos 4 años, donde tendremos en cuenta, por ejemplo, que hay que mejorar mucho en la comunicación a la población general, esa comunicación que aclare conceptos y situaciones. Posiblemente habrá que abordar cómo mejorar la formación de nuestros socios, así como continuar trabajando para intentar aportar las mejores evidencias a las situaciones que vayan ocurriendo. Sobre la formación en epidemiología hemos sacado hace poco el policy brief “Salud Pública y multidisciplinariedad. Una formación y regulación adaptada a las necesidades”, que hemos dirigido a la autoridad competente ofreciendo nuestra ayuda.

Si durante la pandemia los responsables de la gobernanza hubieran sido epidemiólogos, ¿hubieran seguido las mismas pautas?

Probablemente no, pero es necesario resaltar la importancia de la actividad multidisciplinar y la complejidad que existe en situaciones de crisis. La epidemiología no debería ser la única información a tener en cuenta en una crisis con grandes implicaciones sociales y económicas, sino que debe aportar el mejor conocimiento técnico posible para que los responsables de la toma de decisiones puedan finalmente establecer las medidas a tomar. Otra cosa es que seamos capaces de trasladar la importancia de la toma de determinadas medidas, y sobre todo las consecuencias de no tomarlas.

Por no arruinar el verano sufrimos el otoño, y por salvar la Navidad nos encerraron enero/febrero. ¿Repetimos los errores porque no se hace caso a los expertos?

El control de la enfermedad es complejo, es necesaria la evaluación continua que incluya muchos factores. La implantación de las mismas medidas puede tener un impacto diferente en función de la situación en la que nos encontremos, pudiendo influir, entre otros, el nivel de transmisión presente en ese momento y el riesgo al que se somete una persona por el hecho de realizar las actividades diarias. Si hay un mayor número de casos en la población la probabilidad de encontrarse con alguno de esos casos es mayor y por tanto el riesgo a contagiarnos realizando la misma actividad es también mayor. Por otro lado, en situaciones de festividades o vacaciones se aumenta el número de veces que realizamos reuniones e incluso estas pueden ser de mayor número de personas al mismo tiempo. Las recomendaciones en estas fechas deben ser más contundentes y no dejarlas a la decisión individual. Sabíamos lo que pasaría si no conteníamos en Navidad, esperemos que no repitamos los mismos errores.

Ébola, gripe aviar… ¿para ustedes como sociedad científica era previsible una pandemia como la actual?

La pandemia era previsible, aunque no se podía saber cuándo llegaría. Igual que ya lo fue la pandemia de gripe aviar de 2009, que en ese caso llegó más tarde de lo esperado. Lo que no podemos prever es la magnitud y gravedad, aunque obviamente siempre se tiene en cuenta como una de las posibilidades.

Vistos los errores que hemos cometido, ¿cree que sufriremos otros? ¿Habremos aprendido las lecciones para las próximas que vendrán?

Cometer errores es lógico cuanto se trabaja con evidencias cambiantes o con muy poca evidencia en algunos casos. Lo importante es aprender de ellos para no volver a cometerlos, siempre teniendo en cuenta que una medida errónea en una situación puede no serlo en otra, y no siempre es sencillo de valorar. Por eso es tan importante la valoración continua que ajuste las recomendaciones a las últimas evidencias disponibles. Por otro lado, habrá que hacer un buen análisis también de la pandemia en global, para reconocer qué funcionó y qué no, y documentarlo e incluso integrarlo en los planes de actuación que tendremos que ejecutar en caso de encontrarnos en una situación similar.

Usted es presidenta de una sociedad científica de prestigio. Ahora que las mujeres casi “copan” los puestos sanitarios, ¿qué pasa para que no ocupen puestos de responsabilidad?

Creo que estamos en muy buen camino para conseguir la igualdad entre hombres y mujeres, pero son muchos los factores que influyen en la ocupación de puestos de responsabilidad y habrá que ir trabajando en todo lo que condiciona determinadas decisiones. No sabría definir una única razón.