En un nuevo estudio publicado en ‘Psychiatry Review’, los investigadores del Hospital Brigham and Women’s de Boston (Estados Unidos) encuestaron tanto a mujeres embarazadas como a las que habían dado a luz recientemente, encontrando que los índices de depresión, ansiedad generalizada y síntomas del trastorno de estrés postraumático habían aumentado por las preocupaciones de salud relacionadas con la Covid-19.

“Sabemos que el período perinatal es ya un momento en el que las mujeres son particularmente vulnerables a las preocupaciones por la salud mental”, ha explicado la autora del estudio, la doctora Cindy Liu, del Departamento de Medicina Pediátrica del Recién Nacido y del Departamento de Psiquiatría. “Principalmente, queríamos ver qué factores relacionados con la pandemia podrían estar asociados con los síntomas de salud mental”, ha explicado sobre los objetivos del estudio.

Así, los investigadores lanzaron el ‘Estudio de Experiencias Perinatales y Efectos COVID-19’ (PEACE) para comprender mejor la salud mental y el bienestar de las personas embarazadas, así como en el postparto dentro de los Estados Unidos durante la pandemia causada por la Covid-19. Entre las 1.123 mujeres encuestadas entre el 21 de mayo y el 17 de agosto de 2020, los investigadores encontraron que más de 1 de cada 3 (36,4%) reportaron niveles de depresión clínicamente significativos. Antes de la pandemia, los índices de depresión perinatal (depresión que ocurre durante o después del embarazo) se consideraban generalmente entre el 15 y el 20 por ciento. Además, 1 de cada 5 (22,7%) informó de niveles clínicamente significativos de ansiedad generalizada, y 1 de cada 10 (10,3 por ciento) informó de síntomas por encima del umbral clínico del trastorno de estrés postraumático.

En particular, los investigadores hallaron que aproximadamente el 9 por ciento de las participantes sentía una fuerte sensación de pena, pérdida o decepción como resultado de la pandemia. Este grupo tenía aproximadamente cinco veces más probabilidades de experimentar medidas clínicamente significativas de los síntomas de salud mental.

Por otro lado, un mayor número de encuestadas (18 por ciento) informó estar “muy preocupado” o “extremadamente preocupado” por los riesgos de salud relacionados con Covid-19. Este grupo tenía hasta cuatro veces más probabilidades de experimentar síntomas psiquiátricos clínicamente significativos.

Encuesta homogénea

Los investigadores reclutaron a los participantes de la encuesta PEACE principalmente a través del boca a boca, usando mensajes en listas de correo electrónico y en grupos de medios sociales. Observaron que, como resultado, la población de la muestra era bastante homogénea: el 89,9 por ciento era blanco, el 92,1 por ciento tenía al menos estudios universitarios y el 98 por ciento vivía con su cónyuge o pareja. El ingreso familiar del 45 por ciento de los participantes era superior a 150.000 dólares.

“Las personas que trabajan desde casa, que tienen licencia de maternidad o que simplemente tienen tiempo para hacer una encuesta como ésta son desproporcionadamente blancas y acomodadas”, ha sentenciado Liu. “Eso es una limitación para este trabajo. A través de una encuesta, podemos obtener información en profundidad muy rápidamente, pero estamos perdiendo las perspectivas de varios segmentos importantes de la población”, ha añadido.

Los investigadores utilizaron medidas estandarizadas para evaluar las preocupaciones de salud relacionadas con la Covid-19 y las experiencias de duelo. “Buscábamos asociaciones que informaran de lo que podemos hacer como proveedores clínicos para apoyar mejor a las familias durante este tiempo”, ha afirmado la coautora de la investigación, Carmina Erdei, del Departamento de Medicina Pediátrica del Recién Nacido.

“Queríamos saber qué es lo que se pierde cuando una nueva madre no puede participar en los rituales habituales alrededor del nacimiento y la bienvenida a un nuevo miembro de la familia”, profundiza, añadiendo que “las respuestas de la encuesta ofrecen una valiosa visión de eso y ayudan a guiar lo que nosotros como profesionales de la salud podemos hacer mejor”.

Así, los investigadores pudieron examinar cómo los diagnósticos previos de salud mental, según lo reportado por los encuestados, impactaron en estas tasas. Encontraron que aquellos con diagnósticos preexistentes eran de 1,6 a 3,7 veces más propensos a tener medidas clínicamente significativas de las tres condiciones analizadas. Pero se observó un elevado malestar psiquiátrico en los participantes, independientemente de sus historias de salud mental.

Los datos cualitativos reunidos a través de la encuesta también han proporcionado al equipo otros conocimientos sobre la experiencia perinatal, pero estos hallazgos aún no han sido analizados sistemáticamente. Los investigadores observan que las experiencias de salud mental de los encuestados coinciden con lo que observaron clínicamente durante los primeros meses de la pandemia, cuando muchos de los apoyos perinatales habituales, como la asistencia de una pareja, un miembro de la familia o un grupo de amigos, se vieron limitados debido a los temores que rodeaban a los riesgos de infección por Covid-19 y a la interrupción de los servicios de apoyo.

“Las consultas de obstetricia no pudieron examinar también los síntomas de salud mental, todo ello mientras la salud mental de las personas estaba bajo la mayor presión”, ha expresado la coautora Leena Mittal, del Departamento de Psiquiatría. “Los apoyos a la salud mental han persistido y regresado de nuevas maneras, y la cantidad de innovación que rodea a la prestación de atención grupal e individual, especialmente mediante el uso de plataformas virtuales, es fenomenal. En el lado de la Psiquiatría, nunca hemos estado más ocupados, y los individuos y familias que sienten que necesitan atención de salud mental deben buscarla”.