¿Qué nos ha enseñado la COVID-19 de interés en diabetes? Antonio Ceriello, experto de reconocido prestigio mundial, jefe del departamento de diabetes del Instituto Científico de Investigación, Hospitalización y Atención Sanitario (IRCCS) Multimedica en Milán, ha identificado, en el marco del XXXII Congreso Nacional de la Sociedad Española de Diabetes, tres importantes déficits que han condicionado a los pacientes con diabetes y COVID-19.

El primero es que la comunicación entre especialistas ha fallado. “Por lo tanto, la hiperglucemia en diabetes y no diabetes no se identificó como un problema en el tratamiento de COVID-19″, según Ceriello.

En segundo lugar, “las hipótesis científicas puras se consideraron equivalentes a la evidencia verdadera, sin ninguna prueba sustancial”. Es el caso de los de inhibidores de la enzima convertidora de la angiotensina (ACEi) y los bloqueantes de los receptores de angiotensina (ARB) y algunos fármacos antidiabéticos. El experto también ha destacado el descubrimiento del papel patogénico clave de la trombosis. Al respecto, ha dicho que “algunos médicos decidieron no respetar la interdicción de las autoridades sanitarias para realizar la autopsia o limitar su ejecución”.

El tercer déficit importante es que algunos datos terapéuticos preliminares se interpretaron sin precaución. Así, esto se puede aplicar al uso de corticosteroides, que estuvieron prohibidos durante un período de tiempo. También a la hidroxicloroquina, que ha ofrecido una esperanza para la cura de COVID-19.

Diabetes y ‘fake news’

“Todas estas situaciones fueron impulsadas por un debate global en los medios, con exceso de información y fake news“. Según Ceriello, esto llevó a personas de todo el mundo a sentirse “confundidas” y “asustadas”.

En este escenario pandémico, “los aspectos típicos del comportamiento humano prevalecieron sobre la consistencia científica“, ha asegurado el experto.

Lecciones sobre diabetes y COVID-19

La diabetes ha tenido un gran impacto en la COVID-19. Según la evidencia, la hiperglucemia al ingreso y durante la estancia hospitalaria son factores de riesgo asociados a un peor pronóstico.

La COVID-19 también ha impactado en la diabetes. De forma directa (por los efectos de la propia infección) e indirecta (por las medidas de prevención). Esto ha llevado a una interrupción o ralentización de la  atención a los pacientes diabéticos, provocando al deterioro del control metabólico, así como al retraso en el diagnóstico de la enfermedad y de las complicaciones asociadas.

Se ha puesto de relieve que, para minimizar las repercusiones de este tipo de situaciones de emergencia, es necesario garantizar que los pacientes reciban una atención clínica eficiente.

Auge de la telemedicina

La COVID-19 ha dado lugar a una reorganización  en la forma en que se presta la atención al paciente con diabetes. “Una vez más la diabetes se ha confirmado como modelo para el manejo de una enfermedad crónica y, además, se ha conseguido que la adopción de la telemedicina para el manejo de la diabetes haya pasado de la teoría a la práctica clínica diaria”.

Segun el doctor Ceriello, es probable que la telemedicina se convierta en parte integral de la prestación de atención médica, especialmente en enfermedades crónicas como la diabetes. “Además, también aumentarán las consultas electrónicas y las teleconsultas entre médicos de Atención Primaria y especialistas”, ha concluido.

Decisiones basadas en la evidencia

“La comunicación, la colaboración y la confianza efectivas que conducen a la ciencia y las decisiones basadas en la evidencia son esenciales entre todos los actores involucrados en la pandemia de COVID-19″, ha dicho a modo de conclusión el experto.