Jesús Díez Manglano preside la Sociedad Española de Medicina Interna (SEMI) y reivindica la visión holística de los internistas para tratar a los pacientes que se ha puesto de manifiesto durante la COVID-19.

¿La Medicina Interna española goza de buena salud?

Creo que la pandemia ha puesto de manifiesto que la Medicina Interna es una especialidad fundamental. Somos los médicos que trabajamos en el hospital que tenemos una visión holística de los pacientes, y esto se ha demostrado con la COVID-19. Es aplicable a todas las enfermedades infecciosas, ya que son patologías en lo que solo el problema es la infección. Hemos visto muchas manifestaciones extrapulmonares de la COVID-19.  Nosotros somos los médicos que mejor nos entendemos con los de Atención Primaria por esa visión holística del paciente; ellos trabajan en el medio extrahospitalario y nosotros en el hospitalario. Hay que tener en cuenta que vivimos en un momento demográfico en el que las personas no tienen solo una enfermedad, sino múltiples. Por lo tanto, es más rica una visión global.  Sí que goza de buena salud, pero es cierto que por el envejecimiento de la población pensamos que es necesario aumentar el número de plazas de médicos residentes de Medicina Interna.

¿No hay el suficiente número de internistas en nuestro país?

Debemos cubrir la necesidad que acabo de mencionar. Además, en los próximos 10 años nuestro sistema sanitario sufrirá una renovación importante de profesionales sanitarios que van a pasar a jubilarse. Necesitamos un recambio, y para tenerlo hay que empezar a trabajar y planificarlo ahora.

¿Cómo están trabajando en esta línea?

Nosotros estamos haciendo esta reivindicación, pero también el ministerio y las universidades se tienen que dar en cuenta esta necesidad.

¿Cuáles son las debilidades de la Medicina Interna?

Entre las áreas susceptibles de mejora está aumentar la presencia de la Medicina Interna en las universidades españolas. El sistema de acreditación que tiene la ANECA tiende a favorecer más la acreditación de personas que se dedican a áreas muy específicas y no a las que tienen una visión global, como ocurre con los internistas. Cada vez hay menos internistas en las facultades y son fundamentales para algunas asignaturas de las facultades, como son la Fisiopatología, la Patología General o la Patología Médica.

¿En la asistencia es importante la gestión?

Los internistas somos unos médicos muy vocacionales. En ocasiones, en nuestra dedicación a la clínica olvidamos aspectos relativos a la gestión. Los médicos de cualquier especialidad deben tener conocimientos no solo clínicos, sino también de gestión clínica. Por eso, estamos haciendo un gran esfuerzo desde la SEMI para proporcionar conocimiento sobre gestión clínica.

¿Y la investigación?

Tenemos muy buenos investigadores en aspectos concretos, como pueden ser enfermedades autoinmunes, lípidos, insuficiencia cardiaca. La investigación en estos campos es importante por el envejecimiento de la población que tiene enfermedades crónicas. Esto lo saben muy bien los internistas, pero a las agencias que financian los proyectos de investigación les resulta más fácil de entender proyectos más concretos.

¿Cómo se puede mejorar esta situación?

Estamos haciendo un esfuerzo para formar bien a los internistas en investigación, para hacer entender a la sociedad y a las agencias reguladoras esta necesidad, sobre todo por la situación demográfica y sanitaria que estamos viviendo. También tenemos muy buena relación y llevamos a cabo proyectos conjuntos con las asociaciones de pacientes, que, en ocasiones, entienden mejor la situación que las agencias reguladoras, para que trasladen estas necesidades a las agencias reguladoras y se puedan financiar proyectos.

¿Se han descuidado durante la COVID-19 parte de las patologías crónicas que se atienden desde Medicina Interna?

Como consecuencia de las necesidades requeridas en los hospitales y los centros de salud, se eliminaron determinadas consultas y otras pasaron a no ser presenciales, por teléfono. Esto ha podido suponer perjuicio para algún tipo de pacientes. También hemos observado pacientes a los que sí se les mantenían las citas, pero no acudían por miedo.

¿Qué hay que mejorar en la asistencia de crónicos?

Tenemos la visión global. Lo que hace falta son esfuerzos organizativos por parte de las autoridades sanitarias. Se puso en marcha la estrategia nacional de abordaje de la cronicidad y el despliegue por parte de las comunidades autónomas ha sido muy diferente, alguna no lo tiene aprobado. Creemos que este despliegue debe hacerse a través del Consejo Interterritorial o por grupos específicos de trabajo, que deberían establecer un abordaje común de la cronicidad en todas las comunidades autónomas.  Un aspecto fundamental es poner de acuerdo a todos los servicios autonómicos para que la historia clínica se pueda compartir en todo el territorio nacional. Se deben compatibilizar los programas de historia clínica de todas las comunidades autónomas para que pueden ser accesibles en cualquier lugar y un paciente pueda recibir una asistencia sanitaria de calidad en cualquier punto.

¿Cuáles son los objetivos prioritarios de la SEMI?

Satisfacer las necesidades de nuestros socios, con formación continuada, formación docente a los residentes y con investigación.  Tenemos algunos aspectos que consideramos que son importantes por la situación que estamos viviendo por la pandemia. Nos ha puesto en tensión a todo el sistema sanitario y hemos tenido que tomar decisiones que han suscitado cuestiones éticas. Por eso, consideramos que debemos abordar la bioética desde nuestra sociedad.

¿Cuáles son esas cuestiones que se han planteado en la pandemia?

Sobre todo, la administración de determinados tratamientos, la administración de ventilación mecánica a ciertos pacientes, proponer a los pacientes la utilización de medicamentos de los que no existía aún una investigación suficiente para la constatar la utilidad. Ahora ya disponemos de más datos, pero al principio de pandemia hemos utilizado fármacos que pensábamos que podían se útiles, pero sin ningún tipo de evidencia al respecto. Esto supone una cuestión ética importante.  También hemos tenido pacientes que, por la organización sanitaria, han estado ingresados en los hospitales y no podían recibir visitas. Que un paciente esté solo cuando está viviendo una situación de debilidad, con una situación aguda y desconocida, donde el miedo y la preocupación son importantes, plantea también muchas cuestiones.

Fuera de la pandemia, ¿también hay aspectos éticos relevantes?

Están surgiendo diversos aspectos relacionados con la eutanasia. Ahora se está tramitando la ley. La SEMI, en el mes de enero, publicó una guía de práctica clínica sobre cuidados al final de la vida, de buenas prácticas en la atención del paciente.

¿Con qué herramientas cuenta la SEMI para llevar a cabo la formación?

Los residentes tienen su programa de formación en cada hospital. Como sociedad, para los médicos residentes tenemos una escuela de verano para su formación. Además, en escuela europea de verano y de invierno participan algunos resientes españoles.  Tanto para nuestros socios como para nuestros residentes, contamos con una plataforma docente online que desarrolla entre 30 y 50 cursos al año. Desde que lleva en marcha, ha habido más de 17.000 participantes.  Con la Universidad de Barcelona tenemos un acuerdo con la cátedra SEMI y con Menarini, donde se desarrollan curso dirigidos y específicos para internistas, aunque están abiertos a otros especialistas.  Allí hacemos un máster de enfermedades autoinmunes, de diabetes, de enfermedades infecciosas, de atención a enfermedades crónicas, de paciente pluripatológico, de urgencias, de enfermedad cardiovascular, de insuficiencia cardiaca…

¿Todos los cursos se han mantenido durante la pandemia?

El máster de diabetes sí que se ha mantenido y el de enfermedades infecciosas se ha retrasado porque durante la pandemia nuestros socios han tenido una sobrecarga de trabajo, y empezar con nuevos programas no era adecuado.

¿Cómo se ha llevado a cabo la formación?

Se ha puesto en marcha un programa de webinar online que se ha llevado a cabo por las tardes durante el segundo semestre de 2020. Se han realizado 50 dirigidos a nuestros socios sobre aspectos muy variados, desde los relacionados con la pandemia y el coronavirus hasta la diabetes, enfermedades autoinmunes, EPOC…

¿Tienen algunos cursos específicos para MIR o médicos jóvenes?

En todos nuestros cursos se pueden apuntar médicos en formación. Pero hay algunos cursos que son específicos para ellos, como son los de la escuela de verano. Consisten en una estancia de dos o tres días en la que participan 50 médicos residentes, donde pueden acudir a talleres y a sesiones de discusión de casos clínicos. Este año se ha tenido que hacer online.  También hay unos cursos que están abiertos a todos los socios, pero están muy dirigidos a médicos residentes. Como son los cursos de razonamiento clínico, donde se trata de analizar casos complejos para que el médico en formación aprenda a razonar cómo resolver la complejidad y simplificándola para poder clarificar qué ocurre en cada caso.

¿Tienen relación con otras sociedades científicas en los cursos formativos?

Nosotros tenemos nuestra plataforma docente, propia de la SEMI. Además, llevamos a cabo programas conjuntos con otras sociedades, como es el caso del máster sobre insuficiencia cardiaca que lo hacemos a través de la Fundación IMAS. En él participan la SEMI y la Sociedad Española de Cardiología (SEC). Es conjunto y va dirigido tanto a internistas como a cardiólogos.  También tenemos otro curso dirigido a tutores de médicos residentes que se ha realizado con dicha fundación y con la SEC, con la Sociedad Española de Neumología y Cirugía Torácica (SEPAR) y con la Sociedad Española de Patología Digestiva (SEPD).

¿Con qué áreas transversales más trabajan?

Estamos abiertos a trabajar con cualquier sociedad con la que lleguemos a un acuerdo. Además de las mencionadas, llevamos acciones conjuntas con las de Primaria. Por ejemplo, ahora tenemos un convenio con la Sociedad Española de Educación Médica, donde hacemos un curso específico en nuestra plataforma en el que participa el Consejo Estatal de Estudiantes de Medicina y también queremos hacer un curso de verano en la Universidad de Alcalá de Henares.

¿Cómo es su relación con Primaria?

Tenemos muy buena relación con las tres sociedades de Atención Primaria. De hecho, con semFYC hemos organizado durante 11 años el congreso de atención al paciente crónico. Con SEMERGEN y con SEMG también tenemos proyectos conjuntos.

¿Qué papel tiene FACME en la relación con otras sociedades científicas?

Nosotros tenemos nuestros convenios específicos con distintas sociedades científicas. FACME es una federación de diferentes sociedades científicas que puede organizar múltiples eventos con la participación de distintas sociedades, como puede ser el congreso de COVID que se organizó el año pasado y que este vuelve. Lo organiza FACME y se potencia la colaboración con las distintas sociedades científicas.