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La alerta sanitaria que vive España por la pandemia de la COVID-19 ha reducido de forma considerable el número de consultas de Alergología e Inmunología Clínica, al igual que ha ocurrido en la mayoría de las especialidades. David Baquero, miembro de la Sociedad Española de Alergología e Inmunología Clínica (SEAIC), explica que en muchos centros alergológicos se ha podido hacer llamada telefónica y videoconsulta “desde el minuto cero del confinamiento”.

“Ha sido un método muy útil para poder asesorar al paciente en estos momentos de caos. Hemos intentado que el paciente no se sienta abandonado. También hemos podido resolver todas las dudas sobre su patología alergológica y posibles síntomas COVID. Las prescripciones las enviamos por correo postal y por correo electrónico”, añade.

La actual situación de pandemia COVID-19 ha obligado a realizar importantes cambios en la asistencia alergológica y algunos de ellos “serán definitivos”, como augura el Dr. Baquero: “El objetivo fundamental es garantizar una asistencia de calidad a los pacientes que acuden a las Unidades o Servicios de Alergología, garantizar la protección y minimizar los posibles riesgos de transmisión de SARS-CoV-2 entre los profesionales y los pacientes y acompañantes”.

Entre las novedades en la asistencia alergológica, este especialista destaca:

1. Los pacientes deberán acudir sin acompañante, salvo que se trate de un menor o de una persona dependiente (con un único acompañante).
2. Deberán llegar a la hora citada (no mucho antes para evitar esperas innecesarias).
3. Es imprescindible la higiene de manos y el uso de mascarillas tanto por el paciente como por el médico.
4. Se debe asegurar la distancia de seguridad entre pacientes durante la espera.
5. Se perderán las relaciones sociales médico-paciente durante la consulta y se abordará directamente el aspecto médico con el fin de agilizar la sesión y disminuir el tiempo de espera entre pacientes.
6. Será imprescindible el uso de equipos de protección individual (EPI) para el personal de Enfermería.
7. Los especialistas tendrán que modificar las técnicas de función respiratoria, como la espirometría, para que el paciente solo realice la espiración en el aparato y no la inspiración.
8. Se debe potenciar el peak flow electrónico para realizar el seguimiento de los pacientes con asma.
9. Se fomentará la teleconsulta para la revisión o entrega de resultados.
10. Se intentará realizar menos pruebas cutáneas y potenciar más estudios analíticos de IgE específica y estudio molecular de alérgenos.

Asistencia presencial imprescindible

La consulta por videoconferencia con plataformas protegidas va a convertirse en una herramienta de uso habitual, según afirma David Baquero, pero muchas veces la visita presencial es imprescindible: “La consulta alergológica en muchas ocasiones se complementa con pruebas diagnósticas que muy difícilmente podrán ser sustituidas por la telemedicina. Algunos ejemplos son el diagnóstico de alergia de contacto o la realización de pruebas epicutáneas (parches); el diagnóstico y seguimiento del asma, la realización de una espirometría o determinación de óxido nítrico exhalado, etc.”.

El diagnóstico de alergia a alimentos y medicamentos necesitará las pruebas cutáneas y las pruebas de provocaciones, que cobran un valor fundamental. En cuanto a los procesos de inducción de tolerancia oral o desensibilizaciones a medicamentos, una vez diagnosticados y tratados en algunas ocasiones no será necesaria la realización de pruebas complementarias y en estos casos se podrán alternar con llamadas telefónicas o videoconsulta.