“Estamos hipotecando el desarrollo y aplicación de las nuevas tecnologías para el mañana”. Así lo asegura Eduardo Lobo, presidente de la Asociación Madrileña de Cirujanos. El experto se refiere sobre todo al avance de la tecnología quirúrgica. Según el mismo, la reducción en la inversión, desarrollo e incorporación clínica de nueva tecnología quirúrgica afectará especialmente a ámbitos como el de la cirugía robótica. Precisamente en este ámbito, la parálisis en la introducción de nuevas tecnologías ahonda aún más en brechas y déficits ya existentes.

Pese a ello, los progresos tecnológicos en cirugía no se detienen completamente. Así, se atisban algunas esperanzadoras tendencias de futuro en tecnología quirúrgica. El presidente de la Asociación Madrileña de Cirujanos se muestra especialmente optimista con “el diseño, a partir de las técnicas de imagen, de los órganos con sus patologías y la implementación en 3D”. Según el experto, esta tecnología quirúrgica permitirá la simulación de la cirugía en estos diseños como preparación para la cirugía real. Otro paso posterior será la grabación de los movimientos a realizar y la trasmisión robótica para su realización sin temblores.

No solo tecnología quirúrgica

Además de en la propia tecnología, la pandemia también ha afectado a la propia actividad quirúrgica. Especialmente, con un descenso importante en el número de intervenciones y un aumento de los controles de los pacientes. “Las consultas han pasado a ser telefónicas y eso ha supuesto, bruscamente, un gran reto para todos”, añade Eduardo Lobo.

Pese a ello, según el presidente de la Asociación Madrileña de Cirujanos, “el retraso no ha existido ni existe en la patología tumoral o en la cirugía urgente”.

Aún así, los sanitarios han tenido que enfrentarse a diferentes retos. Entre ellos, la mala previsión de la evolución de la enfermedad. Todo ello sumado a una deficiente provisión de materiales de protección, educación sanitaria inadecuada, y una pésima gestión de la información.