Sin duda la patología pulmonar postCOVID-19 va a necesitar una atención especial. “Los neumólogos apuntan a secuelas respiratorias por las cicatrices pulmonares, llegando, en algunos casos más graves, a fibrosis pulmonar. Las enfermedades intersticiales de tipo fibrótico o la hiperreactividad bronquial también se está empezando a observar”, explica Sonia García de San José, su subgerente asistencial del Hospital General Universitario Gregorio Marañón, de Madrid, a EL MEDICO INTERACTIVO.

La patología trombótica con casos de tromboembolismo pulmonar o la hipertensión pulmonar son dos de las entidades de especial interés, ante las cuales habrá que destinar consultas especializadas. Otra área importante de relevancia serán las consecuencias cardiológicas de la patología COVID-19.

Durante la pandemia COVID-19, sin duda, los servicios que han sufrido una mayor carga asistencial ha sido el Servicio de Urgencias, la puerta de entrada a la atención sanitaria, teniendo que readaptarse continuamente a la demanda, habilitando áreas nuevas para pacientes COVID-19, a medida que crecían las necesidades, sin dejar de mantener áreas para atención a otros pacientes, en momentos en los que teníamos también bajas por enfermedad entre los profesionales.

“Las Unidad de Cuidados Intensivos,  junto a servicios de cuidados medios y quirúrgicos, han conseguido triplicar las camas de UCI, pasando a gestionar más de 130 con equipos médicos multidisciplinares en los que los intensivistas tanto de adultos, como infantiles, anestesistas, cardiólogos y especialistas quirúrgicos, junto con el personal de enfermería, han dado el 300% para atender a los pacientes con necesidades de cuidados especiales”, detalla la especialista, quien añade que “dentro de la hospitalización convencional, el área médica, con Medicina Interna, junto con los servicios de Microbiología y Enfermedades Infecciosas y Neumología, ha tenido un papel protagonista.

Área multidisciplinar

De hecho, se ha creado un área multidisciplinar de atención que permanece ahora en la fase de la desescalada. Estos servicios han sido reforzados por el resto de especialidades que no tenían programada actividad. “Endocrinólogos, alergólogos, reumatólogos… y tantas otras que han estado al pie del cañón atendiendo controles con pacientes COVID-19 y formado parte como uno más del equipo, y que son nuestros internistas honorarios”.

No hay que olvidar aquellos servicios más transversales y que en ocasiones suelen pasan desapercibidos en las grandes ciudades sanitarias. Medicina Preventiva y Salud Pública, el laboratorio de Microbiología, Medicina del Trabajo, Farmacia, Admisión…, sin su ayuda y engranaje, nada de esto hubiera funcionado, afirma.

Sonia García hace una mención especial “a nuestra enfermería, personal auxiliar, limpieza”, que por el mayor contacto con el paciente han sido los profesionales más expuestos día a día,” todos ellos han sabido transmitir la humanidad necesaria en tiempos en los que dar una mano estaba prohibido”.

Consulta postCOVID-19

Como señala, “en nuestro hospital se han habilitado y continuarán habilitándose consultas especiales de Medicina Interna, Neumología, Geriatría, Cardiología y Microbiología para atender y dar evolución a estos pacientes COVID-19 y aquellos que puedan surgir. Estas consultas están disponibles por e-consulta para los especialistas de Atención Primaria y así gestionar conjuntamente la evolución de estos pacientes”.

Pero también habrá consultas adaptadas a las secuelas del COVID-19 como será la rehabilitación general y la respiratoria o pulmonar en aquellos pacientes que lo necesiten.

El área materno-infantil está abriendo consultas específicas para la población gestante y los niños que han pasado esta enfermedad, para seguir su evolución y contribuir al conocimiento de la misma.