Los pacientes mayores también se pueden beneficiar del tratamiento con estatinas. Se recomienda su uso a una intensidad moderada. El tratamiento en mayores de 65 años con enfermedad coronaria reduce el riesgo de mortalidad fatal, de infarto agudo de miocardio no fatal y de revascularización coronaria.

En las Guías de Práctica Clínica publicadas por distintas sociedades científicas americanas se afirma que parece razonable iniciar un tratamiento con estatinas de intensidad moderada o alta en pacientes mayores de 75 años con enfermedad arteriosclerótica clínica.

Es necesario evaluar el potencial de reducción de riesgo de enfermedad cardiovascular, los efectos adversos y las interacciones medicamentosas, así como la fragilidad del paciente y sus preferencias.

Menos morbimortalidad

El tratamiento con estatinas ha demostrado ser eficaz para reducir la morbilidad y mortalidad cardiovascular en sujetos en prevención primaria.

Actualmente, se recomienda su utilización en pacientes con un colesterol-LDL superior a 100 mg/dl y que además tengan diabetes o un riesgo de muerte cardiovascular estimado mediante las tablas de riesgo SCORE.

El objetivo terapéutico sería reducir el colesterol-LDL por debajo de 100 mg/dl o  por debajo de 80 mg/dl.

Prevención secundaria

En pacientes mayores de 74 años estaría indicada la utilización de estatinas como medida de prevención secundaria de la enfermedad cardiovascular. Han mostrado ser beneficiosas en la prevención de nuevos eventos, independientemente de la edad del paciente.

Se recomienda el tratamiento con estatinas para la prevención secundaria en pacientes mayores de 74 años. No obstante, previo al inicio de tratamiento, deben considerarse otros factores como la comorbilidad, la expectativa de vida y la opinión de los pacientes sobre el tema.

De hecho, la decisión de tratar la hipercolesterolemia en una persona mayor debería ser individualizada, según la edad cronológica y biológica.

Terapia combinada

No hay tanta evidencia con la combinación es estatinas de alta potencia con ezetimiba, pero la práctica clínica sugiere que la combinación de rosuvastatina con ezetimiba es una buena opción para pacientes ancianos. Se logran con rapidez niveles óptimos de colesterol total y de LDL y, en general, no presentan efectos secundarios propios de las estatinas, ni interacciones farmacológicas valorables.

En la actualidad, se encuentra en fase de reclutamiento el estudio Statin Therapy for Reducing Eventis in the Elderly (STAREE), del que se espera aporte más evidencia  sobre el tratamiento de las dislipemias.

Suspender el tratamiento

La suspensión del tratamiento con estatinas en esta población debe de seguir las mismas recomendaciones que las establecidas para el resto de pacientes. Sin embargo, hay que tener en cuenta que el riesgo de efectos secundarios en los pacientes ancianos es más elevado, principalmente debido a la presencia de comorbilidades y polimedicación.

Habría que pensar en detener el tratamiento si los beneficios potenciales ya no son clínicamente significativos, en  pacientes con deterioro físico grave, deterioro cognitivo o corta esperanza de vida, ya que la reducción del riesgo de eventos cardiovasculares o la mortalidad no sería relevante.

También se debe considerar la suspensión en los que presenten signos o síntomas compatibles con efectos adversos de las estatinas.

Para la elaboración de este artículo se ha contado con la colaboración de los doctores especialistas en Medicina Familiar Rosa María Bitar Blázquez, Fuad Bitar Mamich y José Manuel Carvajal Jaén, del Centro de Salud Salcala del Río; Carlos Latorre Parra, del Centro de Salud Vélez Sur; Juan Espejo Jiménez, del Consultorio Benamocarra, y  Salvador Martin Muñoz, del Centro de Salud Huelin; José Krivocheya Montero, del Centro de Salud Cabrerizas, y Antonio Fernández-Llebrez Castaños y Carla Olmo Azuaga, del Centro de Salud Zona Centro; Jorge Rodríguez Garrido, Gonzalo Barge Caballero, Claudio Rivadulla Valera y Marta Sagastagoitia Forné, del CHUAC, A Coruña; los especialistas en Medicina Familiar y Comunitaria Juan Aledo Peralta, Victoria López Vellibre, Concepción Carvajal Lucerna y  Ángel Fenoy Soriano, de Cartagena; Manuel Otero Mata, José Luis Vázquez Camino y Julio Álvarez Fernández, de Santiago de Compostela.