En el año 2019 se ha mejorado la penetración de los biosimilares en el mercado español, pero aún tiene una gran área de mejora. En palabras del presidente de la patronal de compañías farmacéuticas de biosimilares, BioSim, ‘progresa adecuadamente’ pero debemos mejorar hasta alcanzar, al menos, un 50%. “Entonces podríamos hablar de una situación de equilibrio, en general”, asegura Joaquín Rodrigo.

Con las cifras en la mano, en España, tenemos 32 medicamentos biosimilares autorizados en 127 presentaciones comercializadas para más de 30 indicaciones, con una cuota de mercado por debajo de la media europea. Los biosimilares suponen 300 millones de euros en volumen de mercado y han logrado un impacto de ahorro presupuestario para el Sistema Nacional de Salud (SNS) de 2.443 millones de euros, según los datos que se recogen en la Memoria Bienal 2017-2018 de Biosim, presentada este martes.

La entrada de un medicamento biosimilar en el mercado genera una competencia y una bajada de precio, no solo de estos fármacos, sino también de los originales, lo que supone una mayor eficiencia del sistema.

En este contexto y ligado al necesario incremento de la penetración de los biosimilares, Rodrigo apunta como uno de los principales retos de cara al futuro el conseguir una diferencia de precios frente a los medicamentos originales, “o hay diferencia de precio o va a ser muy difícil conseguir volumen”, explica. Asimismo, el presidente de BioSim subraya que se debe pasar de comprar en función del precio de los medicamentos a comprar por calidad, “es necesario que haya un equilibrio entre los criterios de precio y las valoraciones técnicas de los fármacos para avanzar”, dice.

Política de incentivos

Ahondando en los retos de futuro a los que se enfrenta la patronal, su directora general, Regina Múzquiz, ha incidido en la necesidad de aplicar políticas de incentivos por el uso de los biosimilares. Los biosimilares aportan eficiencia a los sistemas de salud y son herramientas que contribuyen a la redistribución de los recursos, “por eso deberíamos pensar, como ya se hace en otros países europeos, en premiar a los médicos y los servicios que ayudan a esa redistribución con medidas de incentivación”.

Esta es una de las normas que Múzquiz echa en falta del borrador del Plan de fomento de los genéricos y biosimilares que ha planteado el Ministerio de Sanidad. Un programa cuya existencia en sí misma es positiva -a juicio de la directora de BioSim- por el mero hecho de que ha salido de la Comisión permanente de Farmacia del Consejo Interterritorial, aunque cree que debería diferenciar a los genéricos de los biosimilares.

“Estamos de acuerdo en muchos aspectos, como la formación a profesionales sanitarios que prescriben biosimilares, la información a los pacientes, o la inclusión ágil de estos medicamentos en el nomenclátor. No obstante, hay otros aspectos como el de la sustitución que es totalmente inaceptable, -recalca Regina- porque se basa en medidas de ahorro cortoplacistas”.

En cambio, en el caso de la intercambiabilidad, el plan ministerial se apoya en un informe de la Comisión Asesora que explica a qué se refiere el concepto, propuesta “a la que nos adherimos totalmente”, concluye Múzquiz.

Apoyo de las administraciones

La directora de BioSim se muestra, en cualquier caso, optimista ya que considera que se trata de un borrador sobre el que aún se pueden considerar muchas mejoras, ya que asegura que el nivel de receptividad con la Administración, en general, está siendo muy bueno. “Otra cosa es que localmente en las políticas farmacéuticas el uso de los biosimilares lo tengan como una prioridad, pero todas las administraciones son receptivas y la comunicación es fluida”, indica.

De hecho, el plan de Sanidad recoge algunas de las medidas que ya propuso la patronal en su proyecto, principalmente todo el tema relacionado con la formación de los profesionales sanitarios con la que están muy comprometidos.