La pérdida de audición es una condición de salud cada vez más prevalente. Se estima que más de 460 millones de personas en todo el mundo la sufren en mayor o menor. Una nueva investigación señala que esta pérdida de audición se relaciona con deterioro físico y fragilidad.

En concreto, investigadores del CIBERESP y la Universidad Autónoma de Madrid han analizado los datos de más de 1600 mayores de 50 años en España. Según explica el investigador del CIBERESP en la UAM Humberto Yévenes, “nuestros resultados evidenciaron una alta prevalencia de pérdida de audición que se acentuaba aún más cuanto más alta era la frecuencia estudiada y observamos en paralelo el deterioro de las capacidades instrumentales de la vida diaria, de la función física y el aumento de la fragilidad”.

Mediante metaanálisis, los investigadores han concluido que la pérdida auditiva se asocia con un aumento del 87 por ciento en el riesgo de fragilidad en los estudios transversales consultados. También en el 56 por ciento de los longitudinales. Pese a ello, queda por determinar si esta relación es causal. Los resultados se han en JAMA Otolaryngology–Head & Neck Surgery.

Pérdida de audición y fragilidad

Existen varias vías potenciales que relacionan la pérdida auditiva con la fragilidad. Por ejemplo, la hipoacusia aumenta el riesgo de caídas accidentales y también se ha relacionado con la depresión y una función física deficiente.

Diversas investigaciones en la materia sugieren, asimismo, que la pérdida de audición y la fragilidad relacionadas con la edad, así como la cognición, comparten vías fisiopatológicas. En este sentido, el uso de dispositivos auditivos podría aliviar la fragilidad. Sin embargo, la evidencia científica no es concluyente, de ahí la importancia de este estudio y sucesivos.

De esta forma, el estudio determina que, si la pérdida de audición contribuye de manera significativa a la fragilidad, el tratamiento adecuado puede retrasar el deterioro físico y la muerte y conseguir un envejecimiento más saludable.