¿Cuáles son los objetivos prioritarios de la Junta Directiva de la SERAM?

Las juntas directivas de la SERAM se renuevan parcialmente cada dos años. Esto implica que en la actual hay miembros que ya han participado en juntas previas. Los planes y objetivos no cambian de forma brusca, sino que se van adaptando de forma progresiva. Yo he participado en las últimas tres juntas directivas (además de otra previa) y hemos heredado algunos objetivos, de la misma forma que hemos trabajado desde hace años en planes concretos. Lo prioritario en estos últimos cuatro años ha sido la mejora de la situación económica y la optimización de la gestión y organización de la sociedad. Con esto hemos conseguido pasar a tener una situación económica más desahogada, lo que nos permite poder poner en marcha nuevos planes.

¿Cuáles son esos planes?

En la actualidad, estamos desarrollando un nuevo plan estratégico que incluye, entre otros, puntos como la promoción de la formación on line, con un nuevo portal formativo muy ambicioso; la mejora en la comunicación con los socios, y potenciar el desarrollo de las nuevas herramientas (como la inteligencia artificial) y su aplicación en la Radiología. Sin olvidar temas de organización interna: la SERAM es una sociedad científica con más de 6.000 socios, compleja de gestionar y hay que adaptar los medios de los que disponemos para que consigamos una optimización de nuestros recursos para dar un servicio adecuado a los socios.

¿Cómo se canaliza la formación entre los médicos residentes y los que ya han terminado la formación?

La formación del radiólogo debe ser continua, desde que empieza el primer día en su servicio de radiodiagnóstico hasta que finaliza su profesión. Durante la residencia, el médico tiene que aprender unos conceptos básicos y adquirir unas competencias, tanto transversales como específicas. Así, la SERAM organiza un curso de introducción a la Radiología para residentes de primer año, con cursos posteriores de introducción a las técnicas, a la investigación, a la gestión… Pero la Radiología es una especialidad muy dinámica y todos los radiólogos necesitan un plan formativo muy exigente.

¿Cómo se diseña ese plan formativo?

La SERAM y sus secciones organizan múltiples actividades que se centran tanto en la formación del radiólogo general como del subespecializado. Aunque en los propios servicios de radiodiagnóstico se hace formación continuada, y las diferentes empresas colaboran en una medida muy importante con la formación, en nuestro entorno la mayor parte de la formación es coordinada por las sociedades científicas. En nuestro caso la SERAM y sus secciones y filiales.

¿Cómo valora la troncalidad?

La SERAM ha estado trabajando de forma muy importante en la troncalidad en Radiología durante los últimos años. Se trataba de un proyecto complejo, porque había que integrar la formación de lo que hasta ahora son dos especialidades (Radiología y Medicina Nuclear) en un plan único. Esto suponía grandes dificultades, no solo para conseguir contenidos adecuados en las fases comunes, sino también porque la disponibilidad de ciertas tecnologías no era la óptima. Por eso, en la SERAM consideramos que todo este trabajo no debe olvidarse y se debería incluir en cualquier proyecto futuro sobre la formación del médico residente.

Y, ¿las competencias específicas?

En cuanto a las competencias específicas, la SERAM ha sido una de las primeras especialidades en desarrollar este tema, con un proyecto que se diseñó para las competencias del radiólogo intervencionista. Este proyecto era muy ambicioso y probablemente demasiado exigente. Así, ahora estamos diseñando un sistema de competencias más sencillo para ponerlo en marcha en todas las subespecialidades de la Radiología.  El tema de las competencias nos parece una necesidad básica. Creemos que toda la formación, la contratación y el diseño de los servicios deberían basarse en las competencias profesionales. Esto supone un cambio de cultura muy importante que esperamos se vaya implantando poco a poco.

Con respecto a las subespecialidades, ¿se deben potenciar? ¿Cómo se debería de hacer ese proceso?

En una especialidad tan amplia como la Radiología, las subespecialidades son fundamentales. Permiten una formación adecuada a las necesidades clínicas y favorecen el desarrollo de la especialidad. Este conocimiento especializado es muy importante, pero no debe olvidarse el papel del radiólogo general y, sobre todo, todas las competencias y funciones del radiólogo más allá del propio conocimiento técnico: el contacto con el paciente, la coordinación de las pruebas de imagen, la atención personalizada al clínico…

¿Qué papel juegan las competencias transversales?

En este contexto, la SERAM se podría considerar el motor en la formación de las competencias transversales. No siempre es fácil coordinar estas actividades. El congreso nacional es un foro excelente para la puesta en común de los nuevos conocimientos, pero creemos que hay que avanzar a un nuevo paradigma en la formación. Los cursos presenciales aportan el contacto humano y facilitan el intercambio de experiencias, pero deberían orientarse a los aspectos más prácticos. La formación teórica debería centrarse en plataformas online. En la SERAM hemos puesto en marcha un nuevo portal educativo (www.espacio-seram.es), en el que iremos incluyendo formación cada vez más avanzada y completa.

¿En qué pilares se sostiene el desarrollo profesional del radiólogo?

La Radiología es una especialidad muy dinámica, que se adapta a las nuevas tecnologías y a las nuevas exigencias de la Medicina. En la SERAM creemos que el desarrollo profesional del radiólogo no se debe centrar solo en las competencias más técnicas o en los conocimientos más específicos. Las nuevas herramientas (inteligencia artificial, “machine learning”, “big data”…) están transformando nuestra especialidad y el radiólogo será quien las use para mejorar su rendimiento. Por eso, el desarrollo del radiólogo se deberá centrar en mejorar las facetas clínicas de la profesión, en los cuidados y atención al paciente y en la comunicación con los profesionales que piden nuestros servicios. Paralelamente, el radiólogo se posicionará como el profesional mejor cualificado para gestionar los nuevos sistemas inteligentes y las nuevas herramientas de gestión de la información.  Así, estamos convencidos de que el radiólogo seguirá siendo el centro del diagnóstico clínico pero, al mismo tiempo, mejorará sus competencias en temas tan importantes como la comunicación o los cuidados del paciente.

¿Cómo se adapta la formación a la innovación tecnológica?

Las redes y el desarrollo informático están cambiando nuestra sociedad a una gran velocidad. La formación en todos los ámbitos cada vez se basa más en las herramientas disponibles en la red, y la Radiología no es ajena a esta tendencia.

¿Con qué elementos cuentan?

Por eso, en la SERAM hemos desarrollado herramientas muy potentes, basadas en portales como “Open edX” y adaptadas a las necesidades de nuestros socios. Además, la Radiología permite que la simulación se pueda usar en estos entornos virtuales, de forma que una gran parte de la formación del radiólogo se pueda hacer a distancia. Estos desarrollos son caros y complejos, pero hay que apostar por ellos ya que facilitan el acceso a la formación, de forma que cualquier radiólogo puede asistir a los mejores cursos. Solo necesita un ordenador conectado a internet.

¿Existe el suficiente número de radiólogos en España?

No existen estadísticas totalmente fiables que reflejen el número de radiólogos que trabajan en España, ni sus edades. En la SERAM somos más de 6.000 socios y sí sabemos que ahora hacen falta más radiólogos. Hay indicadores que así lo sugieren, como las ofertas de empleo (en número creciente) o la dificultad para poder contratar a un radiólogo (ya que hay muy pocos disponibles). La Radiología es en la actualidad una de las especialidades más demandadas, y con los nuevos desarrollos tecnológicos es de esperar que siga siendo así durante bastantes años.

Uno de los temas que preocupa a sus socios es la obsolescencia tecnológica, ¿cómo se debe hacer frente a este problema?

La obsolescencia tecnológica es un problema generalizado en la Sanidad española, especialmente en la pública y sobre todo a raíz de la crisis económica de la pasada década. A diferencia de otras especialidades, las inversiones en tecnología radiológica son puntuales, pero de cuantía importante. Y, como las máquinas pueden seguir funcionando durante años, su renovación pasa a ser una prioridad secundaria para políticos y muchos gestores.

¿Cuál es la situación actual?

La SERAM ha analizado este tema y ha publicado un documento sobre la situación de la tecnología en Radiología. Este documento presenta un panorama bastante preocupante, con unas necesidades muy importantes en prácticamente todo el país. La solución no pasa solo por las inversiones. Lo que creemos que es fundamental es la planificación. Desde el momento que se adquiere un equipo debería estar prevista su renovación. Se deberían fijar los plazos para que un equipo se considere obsoleto y los planes económicos deberían adjudicar unos fondos al mantenimiento y a la futura renovación. Además, se debería hacer un plan serio de distribución de la tecnología. Los equipos deberían ubicarse donde sean necesarios en función de criterios clínicos, algo que no siempre se cumple. Vemos situaciones en las que hospitales con grandes necesidades no disponen de tecnologías adecuadas, y otros de pequeño tamaño que tienen equipos con tecnologías que no se usan. Tan malo puede ser una cosa como la otra.

En este contexto, ¿qué papel tiene la industria?

La coordinación con la industria es fundamental. Por una parte, porque son los fabricantes quienes conocen mejor el estado de la tecnología y su desarrollo futuro. Pero también porque están abiertos a buscar nuevas formas de financiación y de implantación de las tecnologías. Para conseguir esto se necesitan planes a medio y largo plazo, y evitar visiones cortoplacistas, algo tristemente generalizado en nuestro país. Se necesita una coordinación importante y en el que opinen tanto los responsables de los sistemas sanitarios como los gestores de hospitales y servicios y las propias sociedades científicas. En la SERAM intentamos esto de forma activa, si bien la situación actual dificulta la colaboración entre los diferentes estamentos.

¿Qué sucede si se utiliza tecnología “antigua”? ¿Cómo repercute en la asistencia?

En muchos aspectos, la tecnología radiológica es como el parque automovilístico. Se sabe que nuestros coches están envejeciendo, contaminan más de lo debido y, en situaciones de riesgo, no responden como un automóvil con las últimas tecnologías.  Así, en muchos casos, las máquinas dan más radiaciones ionizantes que las que darían las últimas máquinas (a veces, en órdenes de dosis cinco o diez veces superiores), y esto supone un riesgo directo a la población, especialmente a la más joven. Pero, además, no disponer de las últimas tecnologías implica que algunos diagnósticos sean más difíciles de conseguir (o no se consigan). No es necesario disponer siempre de la última tecnología para dar una asistencia sanitaria de calidad. Lo importante es usarla de forma adecuada. Es como pretender que un cirujano opere con poca luz en el quirófano o con un bisturí que no corta.

En este contexto de novedades, ¿qué aporta la Inteligencia Artificial y el Big Data?

Este tema es uno de los que está levantando más debate en la comunidad radiológica, y en el que vemos cómo las opiniones de agentes externos a la profesión médica están haciendo un gran daño. Así, se dice con bastante ligereza que las nuevas tecnologías van a hacer desaparecer al radiólogo o que no hace falta formar nuevos radiólogos porque dentro de pocos años todas nuestras funciones las van a hacer los sistemas de inteligencia artificial. En la SERAM opinamos (junto con muchas otras sociedades científicas) que estas nuevas tecnologías van a tener un gran impacto en nuestra profesión, y que es muy probable que lo que haga un radiólogo dentro de veinte años será muy diferente de lo que hacemos en la actualidad, pero esto ya ha pasado previamente, y lo que hacemos ahora se parece muy poco a lo que hacían los que hace veinte años eran nuestros maestros. En este contexto, es de esperar que los sistemas de inteligencia artificial sirvan como soporte al radiólogo, realizando las tareas más rutinarias y que se puedan estandarizar con más facilidad. Servirán como sistema de mejora de la seguridad del proceso radiológico y aumentarán el rendimiento de los radiólogos.

Y, ¿la Radiómica y la Radiología personalizada?

Estos conceptos van derivados de los anteriores. Al disponer de más datos, conectados en la red con la historia clínica del paciente (y de pacientes similares), podemos esperar en un futuro (se espera que no muy lejano) que las técnicas de imagen permitan diagnósticos mucho más específicos (no solo describir y estadificar un tumor, sino incluso llegar a los subtipos histológicos o incluso predecir la respuesta a la quimioterapia). De esta forma, se podrá hacer una Radiología personalizada, en la que se dé un diagnóstico específico para cada paciente.

¿Cuáles son las especialidades con las que tienen más relación?

La Radiología es una especialidad transversal, que se relaciona con prácticamente toda las especialidades. Cada radiólogo tiene una mayor afinidad con los clínicos con los que interactúa más. Sin embargo, una especialidad con la que los radiólogos tenemos una mayor relación es la Medicina Nuclear, especialmente desde la introducción de las tecnologías híbridas (TC-PET y RM-PET). Y, aunque no sean médicos, no podemos olvidar el trabajo continuo que los radiólogos tenemos con los radiofísicos, tanto de la Sociedad Española de Radiofísica como de la Sociedad de Radioprotección. Con ellos trabajamos muy intensamente, tanto en los servicios clínicos como a nivel de sociedades científicas, para la elaboración de documentos o para asesorar a las diferentes autoridades sanitarias.

¿Qué papel tiene FACME en esa relación?

Al tratarse de una federación que agrupa a todas las sociedades científicas médicas reconocidas oficialmente, con programas propios de especialidad, FACME es un foro ideal para compartir y debatir sobre aspectos de interés sanitario general o transversal, así como establecer y coordinar líneas de actuación ante problemáticas comunes, tanto mediante la elaboración de documentos. Un ejemplo es el manifiesto que ahora mismo se está gestando bajo el título “Los retos del sistema nacional de salud en la próxima legislatura”. Además, dentro de FACME, la SERAM participa, de forma directa o a través de otras organizaciones sanitarias mayores de las que forma parte (como el Foro de la Profesión o la Organización Médica Colegial), ante otros actores de diferentes ámbitos de la Sanidad o relacionados con ella, como la industria (FENIN y Farmaindustria), las instituciones sanitarias, como el Ministerio o las agencias de evaluación, o la universidad, entre otras.

Con respecto a los países de nuestro entorno, ¿cómo está la Radiología española? ¿Existe presencia de radiólogos españoles en los foros científicos internacionales?

La Radiología española está muy bien considerada, tanto en el entorno europeo como en América. Los radiólogos españoles son muy bien recibidos cuando buscan trabajo fuera de nuestras fronteras, donde nuestro sistema de formación es bien valorado. Esto no quita para que no busquemos mejorar nuestro posicionamiento. En los congresos científicos europeos y americanos, la participación española es importante, pero en ocasiones más centrada en aspectos educativos que en los puramente científicos. La Radiología es una especialidad en la que es más complejo investigar: necesita tecnologías caras y es difícil gestionar los casos que se tienen que estudiar. Por eso es importante fomentar la investigación desde las fases iniciales de la formación del residente, algo que la SERAM se plantea como un objetivo prioritario.

¿Qué planes tiene previsto llevar a cabo la Fundación Española de Radiología?

En 1977 se constituyó la Fundación XIII Congreso Internacional de Radiología, a partir del superávit económico de dicho congreso. Su finalidad era promover la docencia y la investigación con actividades como el Curso Internacional de Correlación Radio-Patológica, el premio al mejor artículo publicado en la revista Radiología durante el año anterior y una beca, patrocinada por Agfa, consistente en una estancia de tres meses en la sede del AFIP (actual AIRP) en Washington DC como “visiting resident”. La SERAM considera que la Fundación Española de Radiología debe tener todavía más funciones y actividades, y que debe servir como un nexo entre la SERAM, la industria y otros interlocutores fundamentales en nuestro entorno. Por estos motivos, estamos reformando los estatutos de la fundación y en pocos meses esperamos darle mucha más actividad.