Un estudio llevado a cabo por investigadores de la Rutgers University (Estados Unidos), y publicado en la revista ‘Neuropharmacology’, ha evidenciado que la predisposición a la adicción que tienen algunas personas puede ser genética.

“La interacción encontrada entre los rasgos de búsqueda de sensaciones y la experiencia de consumir drogas muestra que la predisposición a la adicción tiene una base genética y que esta interactúa con factores ambientales como los patrones de consumo de drogas”, han detallado los investigadores.

Deseo de nuevas experiencias

Y es que, en el trabajo, el rasgo de búsqueda de sensaciones predecía la probabilidad de las ratas mostrar una mayor motivación por las drogas cuando les dimos la oportunidad de consumir cocaína. De hecho, los expertos observaron que modelos experimentales que buscan grandes sensaciones, aquellas con un fuerte deseo de nuevas experiencias y la voluntad de tomar riesgos para ser estimuladas, eran más propensas a desarrollar un comportamiento que refleja la adicción humana.

“Los hallazgos sugieren que las personas que buscan muchas sensaciones tienen un mayor riesgo de perder el control sobre su consumo de drogas, lo que las hace más vulnerables a la adicción a las drogas. Los estudios futuros pueden basarse en estos hallazgos para determinar qué es diferente en los cerebros de aquellos que buscan grandes sensaciones para ver qué los predispone a la adicción”, han dicho los investigadores.