Un total de 51.409 personas de todas las comunidades y las dos ciudades autónomas han participado en la cuarta ronda del estudio ENE-COVID. Los resultados del mismo han sido presentados por el Ministerio de Sanidad y el Instituto de Salud Carlos III (ISCIII). Esta cifra es “algo inferior” a la de las tres primeras rondas, pero “sigue siendo excelente y más que suficiente para la representatividad del estudio”. Así lo ha defendido el secretario general de Salud Digital, Información e Innovación del SNS del Ministerio de Sanidad, Alfredo González.

La primera conclusión es que la prevalencia global de anticuerpos IgG frente al SARS-CoV-2 desde el inicio del estudio se sitúa en un 9,9 por ciento. Es decir, una de cada diez personas en España habría sido infectada por el nuevo virus a lo largo de todo el periodo de estudio.

Al igual que en las rondas anteriores, hay una importante variabilidad geográfica en los resultados. Mientras en el núcleo central de la península la prevalencia global se acerca e incluso supera el 15 por ciento, hay provincias en las que la prevalencia no llega al 5 por ciento. No obstante, en comparación con las tres primeras rondas, en la cuarta se ha observado una mayor dispersión en España de la onda epidémica.

Con respecto a las personas trabajadoras en activo hay dos grupos que presentan las cifras más altas de prevalencia. Estas serían el personal sanitario con un 16,8 por ciento y las mujeres que cuidan a dependientes en el domicilio, 16,3 por ciento.

Personas con anticuerpos

Con datos de la segunda quincena de noviembre, el porcentaje de personas que actualmente tienen anticuerpos IgG se sitúa en un 7,1 por ciento, según ha informado la directora del Centro Nacional de Epidemiología (CNE), Marina Pollán. La diferencia entre el 9,9 por ciento de prevalencia global y el 7,1 por ciento de la actual “no significa” que esas personas hayan perdido los anticuerpos contra el virus y, por tanto, no estén protegidas en cierta forma. Significa que “no tienen niveles suficientemente altos para que el test rápido de anticuerpos dé positivo”.

Por otra parte, la proporción de personas con anticuerpos IgG frente al SARS-CoV-2 es mayor en residentes de grandes ciudades. En concreto, se sitúa en un 8,3 por ciento en las ciudades con más de 100.000 habitantes. Asimismo, hay que destacar que el porcentaje de personas seronegativas en la primera fase del estudio que ahora tienen anticuerpos IgG detectables (tasa de seroconversión) se sitúa en un 3,8 por ciento. Este porcentaje es mayor que el 0,7-0,9 por ciento detectado en las primeras rondas.

En cuanto a otros datos, la tasa de seroconversión entre participantes que desde el verano han convivido con casos conocidos o sospechosos de COVID-19 se multiplica casi por 10 con respecto al porcentaje global de seroconversión. Se sitúa en un 35 por ciento en convivientes de caso confirmado y en un 26,3 por ciento en convivientes de personas con síntomas COVID-19. Los nuevos datos del ENE-COVID confirman que la prevalencia aumenta con el número de síntomas compatibles con la COVID-19, y que es particularmente alta (43 por ciento) entre quienes desarrollan pérdida de olfato (anosmia).