En los últimos años la anafilaxia en lactantes ha experimentado un aumento exponencial, de 0,3 a 5,1 por ciento. Por ello es importante hacer hincapié en mejorar el reconocimiento de esta entidad para hacer un tratamiento adecuado y precoz. Así se ha puesto de manifiesto en el XLV Congreso que la Sociedad Española de Inmunología Clínica, Alergología y Asma Pediátrica (SEICAP).

La causa más frecuente de anafilaxia en lactantes es la alergia alimentaria y su tratamiento es el mismo que para los niños mayores y adultos, la adrenalina. Sin embargo, la confusión en la identificación de los síntomas dificulta el diagnóstico. En lactantes aparecen síntomas a nivel cutáneo y los vómitos. La cuestión es que estos síntomas son igualmente muy frecuentes en esta etapa en lactantes sanos.

Un trabajo reciente publicado en la revista Current Allergy and Asthma Reports concluye que el diagnóstico de anafilaxia en lactantes no se reconoce.  Abordaba las conclusiones de este trabajo José Domingo Moure González, coordinador del Grupo de Trabajo de Anafilaxia de la SEICA. “Los lactantes no son capaces de verbalizar los síntomas habituales de las reacciones anafilácticas como el picor o el dolor abdominal. Además, tenemos la particularidad de que en esta etapa son muy frecuentes el llanto, las regurgitaciones o la tendencia al sueño después de la ingesta. Por lo que, aunque pueden orientar, también pueden confundir”.

Tratamiento de la anafilaxia en lactantes

Los pediatras alergólogos consideran fundamental contar con una historia clínica detallada para no cometer errores en el diagnóstico. Por ejemplo, las lesiones de urticaria aparecen con frecuencia como consecuencia de un exantema viral. Junto con síntomas respiratorios, podrían llevar a una malinterpretación por afectación de dos órganos, algo propio de la anafilaxia.

En cuanto al uso de adrenalina en lactantes, no existe ninguna contraindicación para su uso. Esta debe administrarse vía intramuscular, en la cara antelolateral del muslo. Lo fundamental es que sea administrada sin demora tras el inicio de los síntomas para asegurar un mejor pronóstico.

A pesar de la tendencia al aumento de la anafilaxia en lactantes, las reacciones suelen ser menos graves que en niños más mayores. Por eso, los pediatras alergólogos consideran que el primer año de vida resulta clave para interferir en la evolución de la alergia alimentaria. De ahí la importancia de la introducción precoz de alimentos para que en el primer año ya estén presentes en la dieta la mayoría de alérgenos alimentarios.