Desde 2015 se estima que en el mundo hay más de 71 millones de personas con hepatitis C en su estado crónico y mueren aproximadamente 399.000 por esta causa y sus complicaciones. Aunque Europa ha tenido la mayor incidencia reportada, se sabe que México es el segundo país de América Latina con mayor incidencia después de Brasil.

El virus de la hepatitis crónica es una enfermedad contagiosa que en falta de control puede llevar al hígado a problemas hepáticos graves como cirrosis, también conocida como fibrosis hepática o cáncer de hígado.

Los síntomas no son fácilmente detectables ya que pueden desarrollarse durante décadas y el tiempo promedio del diagnóstico ronda entre los 12 años de padecimiento. Un análisis de sangre es la única manera de detectar posibles anticuerpos, posteriormente mediante laboratorio y una segunda muestra sanguínea puede determinarse la carga viral. Los más fáciles de identificar son fiebre espontánea, cansancio, falta de apetito, dolor abdominal, ojos amarillentos y dolor articular.

Según las metas de la Organización Mundial de la Salud se pretende que para el año 2030 deberían identificarse el 90 por ciento de los casos nuevos, controlando en un 85 por ciento a los portadores y las muertes en un 65 por ciento por el virus B y C.

Desde el año 2015 se ha creado la Coalición para el Estudio de la Hepatitis C con el objetivo de recabar datos duros sobre la población mexicana tales como la prevalencia, incidencia, mortalidad y todo con el fin de crear nuevos y más específicos programas de atención al paciente hepático.

Dentro de esta coalición se han establecido comisiones para atender a los grupos vulnerables como adictos a las drogas, portadores de VIH, así como otras comorbilidades.

También se investigarán los factores de riesgo conocidos como receptores de hemoderivados, donadores de sangre y órganos, así como receptores con procedimientos anteriores a 1992 y 1987, pacientes en hemodiálisis o que pasaron muchos años en diálisis por insuficiencia renal.

Profesionales de la salud, entre ellos Enrique Wolpert de la Fundación para la Salud Hepática (FundHepa) en la Ciudad de México, creen que de una manera muy optimista podrían erradicarse virus como la hepatitis C mediante detección oportuna e inmunización temprana.