El final del verano y comienzo del otoño es la época más adecuada para comenzar a concienciar a la población de la necesidad de adoptar medidas preventivas frente a los procesos catarrales y las infecciones gripales, especialmente a los pacientes con patologías crónicas. “Los virus del resfriado atacan todo el año, pero en invierno son más habituales”, explica la doctora Esther Redondo, coordinadora nacional del Grupo de Trabajo de Actividades Preventivas y Salud Pública de la Sociedad Española de Médicos de Atención Primaria (Semergen).

En invierno las dos patologías infecciosas más frecuentes son los catarros, que ocasionan resfriados, y la gripe. Ambas enfermedades se pueden complicar con las típicas rinitis, otitis, neumonía, problemas cardiopulmonares, infarto de miocardio, etc.

La doctora Redondo recomienda a los pacientes con patología crónica que se vacunen, si no lo están ya, de dos vacunas fundamentales: “Cualquier paciente crónico con EPOC, asma grave, diabetes, un enfermo con antecedentes de haber tenido un ictus, un infarto de miocardio, una insuficiencia cardiaca, una enfermedad hepática crónica, una insuficiencia renal, de cara a la temporada que viene se tiene que vacunar de gripe y neumococo”.

Infección por neumococo

La infección por neumococo se puede producir en cualquier momento del año, pero también es más frecuente en los meses de frío. Las consecuencias pueden ser una otitis, neumonías y otras formas graves de enfermedad. “Los pacientes crónicos tienen debilitado en general el sistema inmune, y se produce una especie de círculo vicioso, ya que tienen más riesgo de coger infecciones por virus de catarro, gripe o neumococo. Además, al coger la infección tienen un riesgo mayor de complicaciones y empeoramiento hacia una neumonía o lo que llamamos enfermedad diseminada, que puede ser mortal en un porcentaje no desdeñable de casos, en un 10 por ciento, incluso”, asegura Esther Redondo.

La labor del médico de Atención Primara es fundamental en el ámbito de la prevención. Las principales medidas que debe conocer un paciente crónico son:

  • La vacunación es fundamental para afrontar el frío invernal.
  • Es importante adoptar medidas higiénicas, como lavar las manos de manera habitual.
  • Evitar ambientes poco aireados.
  • Mantener una hidratación adecuada.
  • Evitar cambios bruscos de temperatura, y el contraste de frío a calor, porque esto daña los cilios del epitelio respiratorio y hace que se limpie peor el moco y que se favorezca la infección.
  • No conviene llevar un exceso de ropa o de abrigo, porque evita que se disipe el calor a través de la piel.
  • No fumar.
  • Cubrirse la boca con el ángulo del brazo si va a toser o estornudar.
  • Airear las habitaciones.

 

Dieta equilibrada

En cuanto a los hábitos de alimentación, Esther Redondo es partidaria de aconsejar una dieta equilibrada y una hidratación adecuada. Con estas medidas, no es necesario reforzar la dieta con un complejo vitamínico o con vitamina C, excepto si un paciente tiene problemas repetidos de mucosa. En estos casos puntuales el médico debe evaluar la posibilidad de recomendar un suplemento con vitamina C o con vitamina A.

Semergen recuerda que no hay tratamiento para combatir la causa del resfriado, solo para aliviar sus síntomas. La mejor opción es evitar todos los factores desencadenantes, y, una vez resfriado, el paciente debe guardar el máximo reposo posible, quedarse en casa, en una habitación con atmósfera humedecida. Es recomendable beber gran cantidad de líquidos, con preferencia zumos de frutas. También se pueden administrar antitérmicos para reducir la fiebre.