El consumo habitual de quinoa puede contribuir a prevenir la aparición de la diabetes tipo 2. Así lo dice un estudio de la Universitat Oberta de Catalunya (UOC) y del Instituto de Investigaciones Biomédicas August Pi y Sunyer (IDIBAPS). El trabajo está publicado en Nutrients.

Sustituir el consumo de cereales por quinoa mitiga los picos de glucosa en sangre tras las comidas. Los picos de glucemia después de comer son determinantes en la evolución de la diabetes tipo 2.

Debido a su alto valor nutricional, se había hipotetizado que su consumo podría tener un impacto favorable respecto a ciertas enfermedades cardiovasculares y otras enfermedades metabólicas, como la diabetes tipo 2. Sin embargo, no existía ningún estudio científico que avalara estos supuestos beneficios para la salud.

"Hicimos una revisión para averiguar qué decía la bibliografía científica sobre todos los beneficios que se atribuían a la quinoa y vimos que no había evidencia científica previa, que solo había hipótesis y que los trabajos existentes solo se centraban en algún componente o nutriente concreto, sin tener en cuenta todo el alimento", señala Díaz Rizzolo.

Algunas investigaciones recientes con ratones habían observado que los polifenoles, presentes en la quinoa, podían tener un efecto positivo para reducir la glucosa en sangre.

Sustituir hidratos por quinoa

Por ello, la profesora de los Estudios de Ciencias de la Salud de la UOC, Diana Díaz Rizzolo, y su equipo quisieron comprobar qué pasaba si eliminaban de la dieta otros alimentos ricos en hidratos de carbono capaces de provocar un aumento más rápido de la concentración de glucosa en sangre y los sustituían por quinoa y alimentos hechos a partir de este pseudocereal.

Querían comprobar si esta sustitución podía tener un impacto positivo en la prevención de la diabetes tipo 2 en personas con un alto riesgo de desarrollar la enfermedad.

Según recuerdan, un 70 por ciento de las personas que se encuentran en un estado de prediabetes acabarán desarrollando la enfermedad. Además, esta proporción de conversión aumenta en los adultos de más edad. “De este modo, la suma de estado prediabético y envejecimiento eleva enormemente el riesgo de desarrollar la enfermedad", destaca la doctora Díaz Rizzolo.

La edad, factor de riesgo para desarrollar diabetes tipo 2

Los investigadores reclutaron a personas mayores de 65 años en estado de prediabetes. La edad es por sí misma un factor de riesgo para desarrollar la enfermedad, que puede iniciarse, de forma silenciosa, diez años antes del diagnóstico.

Durante un mes, los investigadores hicieron un seguimiento de los voluntarios. Les colocaron un sensor de monitorización continua de glucosa y les pidieron que registraran lo que comían. De este modo, pudieron ver cómo oscilaban los niveles de glucosa en sangre tras cada comida.

Al cabo de un mes, sustituyeron los alimentos ricos en hidratos de carbono complejos (como cereales, legumbres, tubérculos y pasta) por quinoa y alimentos hechos a partir de este pseudocereal.

Para ello, trabajaron con la Fundación Alicia, que elaboró nuevos productos a base de harina de quinoa que se parecían mucho a los alimentos que ya consumían los voluntarios del estudio, como panes, bollos, pasta, galletas saladas y palitos. De este modo, durante un mes registraron cómo fluctuaban los niveles de glucosa en sangre de los voluntarios a lo largo del día.

Pico de glucosa

"Comparamos los patrones de la glucosa en sangre y vimos que, cuando los participantes habían ingerido quinoa, el pico de glucosa era inferior que con la dieta habitual", resume la investigadora de la UOC. "Esto es crucial, porque estos picos de glucemia después de comer son determinantes en la evolución de la diabetes tipo 2", añade.

Los investigadores también vieron que el consumo de quinoa ayudaba a controlar el nivel de lípidos en sangre, por lo que consideran que podría ser útil para controlar la hipercolesterolemia y otros factores relacionados con el riesgo cardíaco.

"La quinoa contiene un elevado contenido de grasas insaturadas, de antioxidantes y de polifenoles, con claros beneficios cardiovasculares", apunta Díaz Rizzolo. Este pseudocereal también tiene unos niveles elevados de betaína, un compuesto capaz de controlar los niveles de homocisteína y evitar la aparición de enfermedad coronaria.