La prostatectomía radical afecta a la calidad de vida de los pacientes principalmente en dos aspectos, la incontinencia urinaria y la disfunción eréctil. En el aspecto de la DE la lesión de los nervios cavernosos induce pérdida del músculo liso y aumento del colágeno en los cuerpos cavernosos.

Después de esta intervención, la capacidad de lograr erecciones depende de la edad. Es fundamental conocer la situación previa del paciente antes de la intervención, ya que pacientes con disfunción eréctil antes de la intervención o factores de riesgo, como HTA, diabetes, síndrome metabólico, hábito tabáquico, etc…, presentan una alta probabilidad de disfunción eréctil tras la cirugía, independientemente de la preservación o no de los haces neurovasculares.

Otros factores de riesgo son los inherentes a la naturaleza del tumor de próstata. Los estadios avanzados, radioterapia previa o cirugías dificultosas harán más complicado o incluso contraindicado la preservación de los haces neurovasculares encargados de la erección.

Los tratamientos para el cáncer de próstata, como la cirugía, la radioterapia, la quimioterapia, etc…, pueden provocar efectos secundarios en la función sexual.

Objetivos

El concepto de rehabilitación peneana surgió en la década de los 90 con la evolución en el diagnóstico y tratamiento del cáncer de próstata.

Entre sus objetivos pretende desarrollar varias erecciones por semana que permitan una correcta oxigenación de los cuerpos cavernosos, con el fin de prevenir la fibrosis, la disminución de longitud peneana y la fuga venosa.

El objetivo final será la prevención de estos daños estructurales para mejorar la capacidad de recuperar la función eréctil basal.

Para ello, se utiliza una estrategia de tratamiento multimodal que incluye medicación oral y tópica, fármacos vasoactivos y dispositivos de vacío.

Manejo precoz

Así, las estrategias de intervención precoz pueden mejorar la actividad sexual y las erecciones espontáneas y, de forma marginal, las erecciones suficientes para la penetración pueden llegar a alcanzar en algunos casos el 40 %.

Tras la prostatectomía radical, especialmente en pacientes que no presentaban disfunción eréctil y que se han conservado los haces neurovasculares, es fundamental asegurar una adecuada oxigenación de los cuerpos cavernosos con el objetivo de evitar la fibrosis de los sinusoides cavernosos, que si se establece harán poco probable la respuesta al tratamiento habitual de la disfunción eréctil.

Con el objetivo de asegurar una correcta oxigenación de los cuerpos cavernosos tras la intervención y prevenir la aparición de fibrosis, se administra habitualmente tadalafilo 5 mg cada 24h una vez retirada la sonda vesical.

Mejores resultados

Se plantea también la posibilidad de administrar este tratamiento semanas antes de la intervención para asegurar una oxigenación óptima previo a la intervención. El uso de otros inhibidores a demanda también se ha visto que mejoran los resultados de la disfunción eréctil post cirugía.

Es factible la posibilidad de administrar otros inhibidores de la fosfodiesterasa 5 así como la combinación de los mismos con alprostadilo crema/gotas o mediante inyecciones intracavernosas de prostaglandinas (+/- papaverina) si durante el seguimiento no se consiguen erecciones adecuadas para la penetración.

Pero estos aspectos irían más en la línea de tratamiento de la disfunción eréctil post quirúrgica que en la rehabilitación inmediata tras la intervención.

Suelo pélvico

La musculatura del suelo pélvico, especialmente los músculos bulbocavernosos e isquicavernosos, está implicada en el mantenimiento de la erección, ayudando a comprimir la vena dorsal del pene y al buen funcionamiento del sistema veno-oclusivo que permite la erección.

Por eso, es de suponer que la realización de ejercicios de suelo pélvico, donde se vean fortalecidos estos músculos, puedan tener algún efecto en la disfunción eréctil, pero a día de hoy la evidencia clínica es pobre respecto a la eficacia real de este tipo de ejercicios.