La defensa del modelo pediátrico español y el reconocimiento oficial de las especialidades pediátricas son objetivos prioritarios de la Asociación Española de Pediatría (AEP), presidida por Luis Carlos Blesa Baviera.

¿Cuáles son los objetivos prioritarios que se ha marcado la junta directiva de la AEP?

Nuestros objetivos prioritarios son, principalmente, dos: la defensa del modelo pediátrico español, que garantiza que todos los niños y adolescentes españoles sean atendidos por pediatras en cualquier nivel asistencial desde el nacimiento hasta los 14-15 años, pues los pediatras somos los profesionales más eficaces y mejor capacitados y formados en el manejo de la salud infantojuvenil; y el reconocimiento oficial de las especialidades pediátricas, igual de necesarias que en la Medicina del adulto, pero que no están reconocidas de forma oficial ni acreditada la formación específica de los especialistas que se entiende indispensable para ello.

¿Cuál es la situación actual de la Pediatría en AP?

Nos gustaría ser más optimistas, pero tenemos razones para la inquietud. Los pediatras españoles atienden a algo más del 15 por ciento de la población española, que corresponde a niños menores de 15 años. En Atención Primaria la situación es especialmente delicada.

España, ¿cuenta con el suficiente número de pediatras?

Hay déficit de profesionales y plazas de Pediatría cubiertas por otros médicos no pediatras, pero el verdadero problema no es solo que falten trabajadores, sino la ausencia de condiciones adecuadas y atractivas de contratación. Urgen medidas reales en el ámbito político, académico y sanitario que proporcionen recursos y hagan atractiva la Atención Primaria para los profesionales egresados. Esperamos que los responsables sanitarios estatales y autonómicos adopten las medidas correspondientes para rectificar esta situación en beneficio de la salud de los niños, adolescentes y de sus familias.

¿Con qué herramientas se cuenta para mejorarla?

La AEP integra a 24 sociedades de especialidades pediátricas, siendo dos de ellas la Asociación Española de Pediatría de Atención Primaria (AEPap) y la Sociedad Española de Pediatría Extrahospitalaria y Atención Primaria (SEPEAP) que, formando parte del Foro Nacional de Médicos de Atención Primaria (FOMAP), han hecho llegar sus propuestas al Ministerio de Sanidad y a las diferentes consejerías de Sanidad de las Comunidades Autónomas.

¿Qué propuestas se han hecho desde la AEP a la Administración?

Algunas de ellas son medidas ya solicitadas y reclamadas hace mucho tiempo, pero, desafortunadamente, la mayoría no han sido tenidas en cuenta. Nunca será tarde para revertir o, por lo menos, paliar el problema, pero la implementación de dichas medidas es verdaderamente urgente.

Las áreas de capacitación específica en Pediatría son clave para el desarrollo de competencias de los pediatras, ¿cómo mejoran la asistencia infanto-juvenil?

La gran amplitud de conocimientos y habilidades necesarias, así como los progresivamente cada vez mayores avances técnicos y tecnológicos de la Medicina, obligan a la especialización de la profesión pediátrica. Es indudable su necesidad en la salud infantojuvenil, del mismo modo que en la Medicina del adulto. Los logros conseguidos en calidad asistencial y resultados en salud son de los mejores del mundo, pero su formación y acreditación debe estar reconocida oficialmente y de una forma homogénea y reglada.

Hace unos meses, el Gobierno anunció que no creará un área de capacitación específica en Pediatría para AP, ¿cómo han recibido este anuncio?

No coincidimos con las previsiones oficiales respecto a las necesidades presentes ni futuras de pediatras ni consideramos adecuada la respuesta ofrecida. De hecho, nos oponemos totalmente a lo manifestado por el Gobierno. La formación específica de los pediatras que ejercen su profesión en Atención Primaria redunda en excelentes resultados en salud y es necesario reconocerla. No es comprensible que para la atención sanitaria en Atención Primaria de la población adulta se exija una especialidad, como es la Medicina de Familia, y no se contemple un área de capacitación específica (ACE) de Pediatría para la Atención Primaria de la población infanto-jvenil. La Pediatría de Atención Primaria tiene un papel clave dentro del modelo asistencial pediátrico español. Se trata de profesionales altamente resolutivos que solucionan más del 90 por ciento de las demandas de salud de la población infantil y adolescente, supervisan su crecimiento y desarrollo y participan, junto con las enfermeras pediátricas, en todas las actividades de prevención, promoción y educación para la salud.

¿Cuáles pueden ser las consecuencias?

Este modelo de éxito está en peligro si no se toman en consideración y se implementan con urgencia las medidas largamente reclamadas por nuestro colectivo. Actualmente, un 30 por ciento de los niños carece de atención pediátrica específica debido a una falta de previsión que ha conducido a un déficit crónico de especialistas en el primer nivel asistencial, que todavía será mayor al no garantizarse el relevo generacional de los profesionales pediátricos próximos a jubilarse. Sin una Pediatría de Atención Primaria que funcione, el sistema caerá en cascada, y la Pediatría Hospitalaria se verá también gravemente afectada

¿En qué áreas deberían estar más presentes los pediatras?

Probablemente deberíamos tener mayor presencia en el ámbito educativo y comunitario, así como en las áreas de decisión de la gestión sanitaria y de las universidades, pues las necesidades en salud infantojuvenil no siempre están presentes en estas instituciones y organismos.

¿Cómo pueden fomentar las pautas preventivas entre los ciudadanos?

De una forma conjunta, especialmente con el resto de los profesionales sanitarios, pero también, con las autoridades administrativas y políticas, el ámbito educativo, las instituciones civiles, la industria, los medios de comunicación e información, etcétera. La sociedad en general debe tener presente que las medidas más eficaces y coste-efectivas en el ámbito de la salud son las realizadas a nivel preventivo y, en ellas, el papel de la Atención Primaria es fundamental.

Tras estos años, ¿cómo está la salud de la Pediatría en España?

Se podría resumir en una palabra: preocupante.

¿Qué demandas asistenciales se han incorporado tras la pandemia?

La pandemia ha puesto de manifiesto algunas de las fortalezas de nuestro sistema sanitario, pero, aún más, ha puesto de relevancia sus carencias y debilidades, mucho tiempo ocultadas y no atendidas. Las necesidades son físicas y biológicas, pero también psicológicas y sociales, como corresponde a una visión global e integral de la salud. La población necesita ser atendida en sus demandas de una forma coherente y proporcional. Es necesario dotar a la Sanidad de los suficientes recursos humanos, materiales y presupuestarios, pero también la población debe de saber hacer un bueno uso, y no un abuso, del sistema sanitario.

¿Les preocupa la salud mental infanto-juvenil?

Por supuesto, desde una visión global de la salud. Un fenómeno al que prestamos atención creciente es el de los rápidos cambios sociales y familiares que ha experimentado la sociedad española en los últimos años, porque están condicionando los estilos de vida y la salud en estos grupos de edad y propiciando nuevas necesidades asistenciales. La migración, la marginalización, el maltrato y la violencia, el abuso de tóxicos, las enfermedades de transmisión sexual o los crecientes problemas de salud mental en la población infantil y adolescente plantean nuevos retos en las consultas del pediatra.

En este sentido, ¿cómo están trabajando?

En nuestro último congreso nacional se presentaron los datos de una encuesta llevada a cabo por el Grupo de Trabajo Multidisciplinar sobre Salud Mental en la Infancia y Adolescencia, integrado por la Sociedad de Psiquiatría Infantil de la Asociación Española de Pediatría (SPI-AEP), la Sociedad Española de Urgencias Pediátricas (SEUP) y la Asociación Española de Pediatría de Atención Primaria (AEPap). Según este sondeo, en el que participaron más de 1.000 pediatras de diferentes ámbitos asistenciales, en torno al 95 por ciento admiten estar muy preocupado por el incremento de los problemas de salud mental de la población pediátrica y refieren tener una formación insuficiente en esta área.

¿Cómo se puede trabajar para detectar dichas patologías de forma más precoz? ¿Es necesario un manejo coordinado con Psiquiatría/Psicología?

En primer lugar, aumentando los recursos destinados a este problema, que, actualmente, son muy insuficientes. Importancia capital tiene la coordinación con los diferentes estamentos sociales y educativos. Y, por supuesto, el trabajo conjunto con los psicólogos y psiquiatras es fundamental. Desde Pediatría planteamos la necesidad de mejorar la formación en salud mental de todos los pediatras, incorporando tres meses de rotación en servicios de atención a salud mental durante la residencia; mejorar la coordinación entre pediatras de Atención Primaria y los equipos de salud mental integrados por enfermeras, psiquiatras y psicólogos; fomentar planes preventivos a nivel autonómico, como el cribado de la depresión aprobado en el País Vasco, que realizará un control de salud mental a todos los niños y niñas en la revisión de los 12 años, y mejorar la comunicación, no solo de los profesionales de la salud que tratan con este tipo de pacientes, sino también de sus familias.

¿Con qué otras especialidades tienen más relación, tanto desde el punto de vista asistencial, formativo e investigador?

Todas las especialidades pediátricas son necesarias y nuestro trabajo en común, coordinado y con protocolos consensuados, es muy relevante. Las especialidades pediátricas, muchas veces en el ámbito hospitalario, tienen una gran relación con otras especialidades equivalentes de adultos y con otras transversales, como radiólogos, microbiólogos, analistas de laboratorio, genetistas, cirujanos, traumatólogos, anestesistas… En el ámbito de la Atención Primaria, nuestra relación es muy estrecha con las enfermeras pediátricas, pero también con los médicos de familia y otros profesionales de este sector: matronas, odontopediatras, trabajadores sociales, etc.

¿Qué papel tiene FACME en esta relación?

Como federación nacional que reúne a las sociedades científico-médicas, su papel es muy relevante, pues aúna los esfuerzos y trabajos realizados en aquellas tareas que requieren de la participación de distintas entidades. Este papel integrador y coordinador es, dentro de la complejidad de la Medicina, muy necesario.

¿Tienen relación con sociedades europeas e internacionales?

Sí, como no podría ser de otra forma. La AEP participa en distintos foros europeos e internacionales. Por poner un ejemplo, con evidentes lazos emocionales e históricos, la Asociación Latinoamericana de Pediatría (ALAPE).

¿Cuál es la participación de sus socios en los foros internacionales?

La Pediatría española tiene una gran consideración y la participación de nuestros socios se realiza de diferentes formas, en ocasiones a título personal, y, en otras, a título corporativo, como integrantes de las diferentes sociedades, plataformas, comités y grupos de trabajo presentes en la AEP.

Con respecto a la investigación, ¿cuál es la situación y qué medidas quieren tomar para fomentarla?

Siempre hemos dicho y reivindicaremos que la labor de cualquier pediatra, independientemente de donde trabaje, tiene un evidente y prioritario componente asistencial, pero también, y no menos importantes, docente e investigador. Se deben de habilitar los recursos suficientes, especialmente de disponibilidad de tiempo, para poder dedicarse a todos ellos. En este sentido, la AEP cuenta con una herramienta clave, la Fundación Española de Pediatría (FEP) cuyo objetivo es apoyar, fomentar e impulsar la investigación y la formación en temas relacionados con la Pediatría y la salud y el bienestar del niño y el adolescente y sus familias. La institución destina cada año una partida económica relevante a apoyar diferentes líneas de actuación a propuesta de sus comités y grupos de trabajo y, en ocasiones, a instancias de la propia entidad, siempre con el foco puesto en dar respuesta a las demandas y necesidades del momento percibidas por el colectivo profesional pediátrico. Conocer estas necesidades nos permite identificar y priorizar aquellas líneas de investigación de mayor impacto en cada ámbito. Además, contamos con nuestra plataforma INVEST-AEP, para fomentar la investigación básica y clínica competitiva y de calidad en Pediatría.