Fernando Simón , director del CCAES, ha sido el encargado de impartir la ponencia inaugural de las VI Jornadas Activistas y de Salud Pública, titulada Emergencias sanitarias e información.

En ella, ha explicado y profundizado a los jóvenes los retos de la Medicina y lo que esta ciencia ha cambiado en unos años. Sobre todo, ha recordado que hay muchas emergencias constantemente, aunque muchas veces pasen desapercibidas para la población. “El proceso de preparación y respuesta es cíclico, ante cualquier problema de salud hay que identificarlo, valorar el riesgo que puede representar, notificar las comunicaciones necesarias, implementar las medidas oportunas, etc.”.

Solo en el S.XXI hemos tenido diferentes amenazas sanitarias “a nivel global y muchas más a nivel europeo; y aún más a nivel nacional”. De todas y cada una se ha aprendido, se ha evaluado el riesgo, se han implementado medidas de control, visto el efecto de las mismas, y se han modificado los planes, ha incidido. Así, hemos tenido al menos en este periodo cuatro eventos que se pueden considerar pandemias: gripe A H1N1, el SARS-CoV-1, la zika, o la de Chikungunya y ahora el SARS-CoV-2 y la del Mono.

Por una Sanidad mejor

Lo que sí es cierto es que “en los últimos años ha cambiado mucho la Medicina, así como el perfil de los sanitarios”, ha especificado. “En Medicina hay un problema añadido: que no se puede ejercer bien si no se tiene compromiso”.

Además, ha enfatizado que hay que trabajar por la salud, no por la enfermedad: “Que la población esté sana. Siempre”.

El experto también ha informado que la Epidemiología es una herramienta. Ahora hay que detectar amenazas, incide. “El objetivo es ayudar a países a controlarlo cuando todavía está ahí. Hay que adaptar las medidas de control a la situación que se vive”. Es lo que se manifiesta en el Reglamento sanitario internacional.

Durante la jornada también ha recordado que todas las unidades de la OMS están bajo el director adjunto o subdirector general, menos una, que se creó en 2015 con la epidemia del ébola: el programa de preparación ante emergencias sanitarias, la que hoy tiene mayor presupuesto y mayor número de profesionales de la OMS, desarrollándose más y más rápido que otras.

Como ha descrito, desde el año 1998 se empezó a desarrollar legislación europea, poco a poco, para crear la Unión Europea de la Salud. “Hasta ahora, la salud preocupaba poco a la UE. Era hasta ese momento fundamentalmente comercial. Actualmente, ya no”. Ante estos escenarios, hay que tener en cuenta que la diferencia entre decisión y reglamento es muy importante, ha recalcado. Una decisión es que los países la pueden implementar con unos márgenes de tiempo y necesitan, si su legislación lo exige, desarrollar normas para implementarla. Un reglamento es de obligada aplicación para todos los países desde el momento en que se firma en la UE. Con un reglamento, no hay excusa. Con una decisión, puedes inventarte mil, ha recordado. También ha especificado que “una crisis sanitaria no tiene por qué estar asociada a una emergencia siempre y una emergencia no tiene por qué generar siempre una crisis”.

Simón y José María Rodríguez Vicente, secretario general del CGCOM

Cambios en la EMA

Además, ha especificado que hay cambios en la EMA, que hasta ahora era una agencia solo reguladora. Actualmente, también va a promover la generación de conocimiento sobre productos sanitarios, ensayos clínicos y los va a supervisar desde el principio. Y es que, según opina, “las industrias farmacéuticas las necesitamos, en Europa ya no hay prácticamente empresas estatales de producción de medicamentos o vacunas”. Así, “la EMA promueve que las empresas hagan lo que a la población le interesa”.

Para el epidemiólogo hay que conseguir que “la investigación de interés poblacional se haga, se aplique y dé resultados rápido. Y rápido ha dejado de ser un año o dos. Ahora es en unos días o una semana. Ya no nos vale tener vacunas en 5 años. Podemos tener vacunas buenas en un año, de calidad y seguras. Es cuestión de inversión. Ya no se puede dar un paso atrás”.

En definitiva, ha resaltado que la salud es un problema de Estado. No de la Sanidad”. Si nos damos cuenta, todos los sectores participan de una u otra manera en la gestión de una pandemia.  Todo el mundo está haciendo un esfuerzo para conseguir esa coordinación multisectorial. La gestión de riesgos sanitarios es cuestión de Estado”.

En este sentido, ha recalcado que “los presidentes de los gobiernos de los diferentes países tienen que entender que la información sanitaria es peculiar y no se puede tratar igual que otras cosas. Se tiene que compartir toda y a tiempo”. Y ha proseguido, “estamos en ello, pero la Guerra de Ucrania, por ejemplo, no ayuda en nada a esto”. “Hay que modificar el reglamento sanitario internacional desde ya. Tener reservas estratégicas y lo que es más importante, trabajar con el Ministerio de Industria para tener en España líneas durmientes de producción de algunas cosas que nos interesan en situación de pandemia. Y eso cuesta dinero, con lo que hay que pagar los impuestos necesarios para que eso se pueda hacer, o cambiar la distribución de los que estamos pagando”. 

La importancia de una buena comunicación

Como ha explicado Simón, “la ciencia vive en y de la incertidumbre. Por cada respuesta de la ciencia se generan nuevas dudas y preguntas”. Se trabaja con lo que se sabe hasta ahora, no con lo que es realmente. Eso sí, “la incertidumbre no tiene que impedir la acción”, ha asegurado. Cualquier cosa que hoy conozcamos puede cambiar mañana, ha resaltado. No vale repetir lo que se sabe, sino descubrir lo que no conocemos. También ha recordado que las opiniones no son información científica y que es peligroso leer solo las conclusiones. Y es, según el experto, que “publicar artículos se ha convertido en el objetivo de algunos para mantener su carrera profesional, pero el objetivo real no es publicar, sino someterte a la crítica real de tus colegas”.

ernando Simón Soria, director del CCAES

Durante la pandemia, todo el mundo tenía acceso a todo, “a la basura y a lo bueno”. Y la gente buscaba el artículo determinado para sostener su hipótesis muchas veces.

Por otro lado, ha incidido en que todos los científicos tienen sesgos a la hora de comunicar, y ha recalcado que “no todo el mundo quiere hablar en público, por ejemplo”. Otro problema es que otras veces pensamos que nuestra investigación es mejor. Por tanto, tendemos a comunicar con un sesgo importante, casi siempre inconscientemente. En otras ocasiones, se tiende a estudiar lo que interesa. O puede haber incluso otro sesgo por necesidad de publicación.

¿Y ahora qué?

Nos dirigimos a un futuro con interrogantes, ha asegurado. Pero se está trabajando en diferentes aspectos, después de la COVID: proceso de modificación del RSI 2005, un acuerdo internacional de pandemias, un fondo financiero intermediario, un reglamento de amenazas transfronterizas de UE, DG-HERA de la UE, revisión de las reservas estratégicas…trabajando en una vigilancia global. Afortunadamente hay muchas iniciativas parciales en casi todas las áreas que permitirán agruparlas y aprender de ellas para que sean nacionales. Ahora hay que conseguir que lo que está en el papel se ponga en marcha y funcione, ha explicado, dando a cada componente el peso adecuado en la arquitectura global de la salud. “Eso es complicado, porque al final los lobbies tienen mucho peso”, ha proseguido.

Hasta ahora hay 3 palos en el sistema sanitario: Atención Primaria, hospitales y salud pública. “Hay que conseguir que se conviertan en las patas de un solo taburete, un sistema sanitario único. Entender las relaciones entre ellos. Si no entendemos que todos los médicos hacen salud pública y que esta tiene que saber de enfermedades y aspectos clínicos, que sin información no se puede actuar, será uno de los errores después de la pandemia que hemos vivido”.

Queda mucho por hacer

Simón también ha recalcado que otro dato fundamental es que, en general, “hay que mejorar la calidad de vida de nuestra población. No es importante vivir más años, pero sí bien.  España es el país con mayor esperanza de vida junto con Japón”. Pero, al contrario de lo que pueda parecer, ahora, la calidad de vida de nuestros mayores es peor que la de otros países con una esperanza menor. “Lo que hacemos es sobrevivir y lo que tendríamos que hacer es vivir, con hábitos sanos desde jóvenes. Hay muchas acciones para conseguirlo, no quizá vivir más años, sino vivir, hasta el día que sea el que nos toque a cada uno, en plenas condiciones”.

También es importante entender que “todos los sanitarios hacen salud publica”. Y que hay que integrar en la respuesta a todos los sectores. Contar con una información y comunicación adaptada y dirigida. Reforzar nuestros mecanismos de resiliencia con una protección de poblaciones vulnerables. En definitiva, “entender la sociedad del S. XXI”.