. Según señala la SECA en un comunicado, “desde nuestro absoluto respeto a quienes se ven en la difícil tarea de liderar las respuestas ante esta pandemia y siendo conscientes de la enorme dificultad del momento, no podemos olvidar que, incluso en estas circunstancias, la seguridad de los pacientes, de los profesionales y una adecuada calidad de la asistencia sanitaria deben perseguirse en las decisiones y en su ejecución”. Y es que, tal y como señala, “tenemos que salir de esta crisis sin dejar atrás víctimas evitables”.

Por ello, desde la sociedad científica se ha puesto el énfasis en varios puntos. El primero de ellos, garantizar la seguridad de pacientes y de profesionales. En este sentido, desde la SEC se pide que además de procurar los medios y equipos que permitan una prestación adecuada de la atención sanitaria que se requiera en cada momento, “es necesario confeccionar protocolos para garantizar que las actuaciones de los profesionales y los flujos y atención a los pacientes estén organizados, estructurados y con garantías de que se evitan contagios donde menos se espera que sucedan: los centros sanitarios. Para ello, es de vital importancia que los servicios de prevención de riesgos laborales de los centros sanitarios ejerzan su labor apartando a los profesionales contagiados el tiempo suficiente para evitar más contagios”.

Para la Sociedad de Calidad Asistencial también es de vital importancia organizar los niveles de atención “de forma coherente con nuestra experiencia y capacidad”. En este sentido destaca la capacidad de la Atención Primaria “para actuar como primera línea en el triaje, diagnóstico y tratamiento de casos COVID-19 leves. Las actuaciones que reducen sus funciones o que desarticulan su capacidad de actuación colapsarán aún más los hospitales. Las decisiones que han adoptado otros países son valiosas, pero deben adaptarse, en su traslación a nuestro país, considerando las diferencias, precisamente, en la organización y capacidad de nuestra Atención Primaria, nunca lo suficientemente reconocida”.

En tercer lugar, la sociedad considera necesario responder de forma proporcional a las necesidades actuales sin sacrificar calidad y seguridad. En su opinión, la colaboración de cadenas hoteleras ofreciendo sus instalaciones para pacientes leves, personas en aislamiento, pacientes mayores y vulnerables que son sacados de las residencias, o para profesionales que buscan evitar contagiar a sus familiares, parece una solución apropiada. “Estas estructuras son lo más parecido a un hospital de baja complejidad y su reconversión para atender a este perfil de personas parece más accesible que la creación de grandes infraestructuras”.

Con respecto a la puesta en marcha de hospitales de campaña, se considera que pueden paliar la necesidad de camas en los hospitales. “Pero hay que tomar conciencia de que las decisiones que se adopten sobre estas nuevas instalaciones no pueden defraudar las expectativas de la sociedad, los pacientes y los profesionales. Será necesario aplicar los protocolos y procedimientos con el rigor que se requiere en este momento y no sacrificar estos requerimientos movidos por la urgencia de la situación”

La SECA considera también fundamental “asegurar la moral laboral del conjunto de profesionales desbordados, desmoralizados y agotados”, por ello se insta a realizar una correcta planificación de las necesidades del personal de las instituciones sanitarias en los meses siguientes al fin de esta pandemia, teniendo en cuenta las tasas de contagios y el agotamiento de estos.

Por último, se destaca también la importancia de confeccionar un plan de restablecimiento de la situación que tenga en cuenta a la propia pandemia COVID-19 y al conjunto de actuaciones sanitarias de vital importancia que se han dejado de hacer y que pueden impactar muy negativamente en la población.