La seguridad del paciente durante la epidemia  COVID-19 fue el eje central del encuentro virtual organizado por Sham (grupo Relyens) en colaboración de la Fundación de Investigación, Docencia e Innovación en Seguridad del Paciente (FIDISP).

Moderado por Elena Gómez Felipe, Health Risk Manager Sham en España, en la webinar se presentó la encuesta, hecha entre marzo y mayo, sobre la incidencia de la pandemia en los profesionales sanitarios y pacientes. Los ponentes coincidieron en que “la calidad asistencial se vio mermada con la crisis”.

Santiago Tomás, director de FIDISP, recordó que la COVID-19  hizo actuar a los sanitarios de una manera urgente, “saltándonos todas las barreras y asumiendo situaciones y decisiones con un nivel de riesgo que en otras situaciones hubieran sido consideradas como inaceptables”.

Incidió en la fragilidad de la atención “que se ha visto que no era tan buena como pensábamos”, subrayó Tomás, mientras se refirió a que de los profesionales encuestados, el  98%  presentó cuadros de ansiedad, miedo y problemas para conciliar el sueño, entre otros  síntomas.

Sin estándares de calidad

La doctora Mari Cruz Martín, jefa del Servicio de Medicina Intensiva del Hospital de Torrejón, en Madrid, reflexionó sobre la “medicina de catástrofe” que se ha tenido que realizar en la pandemia.

En esta línea, comentó que la  Sociedad Española de Medicina Intensiva, a principios de marzo, presentó los requisitos para situaciones de emergencia. “Necesitábamos 9.000 camas de intensivos, cuando los recursos habituales son 4.400, y con la epidemia superamos los 11.000 pacientes ingresados en UCIs”.

Para la experta, esto pone de manifiesto que, a pesar del loable trabajo de los sanitarios de todas las especialidades, “ha sido imposible ofrecer los estándares habituales de calidad que se rebajaron. No hemos tenido recursos y eso ha impactado en la calidad, morbilidad y la mortalidad de los pacientes”.

Atención sin medios

Para el doctor Tomás Cobo, especialista en anestesiología y reanimación y vicepresidente primero del Consejo General del Colegio de Médicos Españoles (CGcom-OMC), durante la crisis lo que reinó fue la incertidumbre y la falta de recursos, “como cuando se nos mandaba al frente sin fusil”.

Reconoce que no tenían materiales ni los conocimientos necesarios, “porque a los médicos nos desplazaban a unidades especializadas, con falta de entrenamiento en determinadas tareas. Pero tuvimos una capacidad de liderazgo clínico que dinamizó las UCIS”, dijo con satisfacción.

Explicó también las distintas medidas tomadas desde el Consejo de Médicos. Entre otras, realización de documentos, creación de distintas comisiones y también las acciones jurídicas que pondrán en marcha.

De hecho, han realizado el primer informe jurídico para que se considere a la profesión médica de alto riesgo, “porque en dos meses han muerto más médicos que bomberos en 20 años”, sentenció.

En este sentido, se presentarán como acusación particular en los casos de compañeros que han sido contagiados “por trabajar con material defectuoso”.

Futuras reclamaciones en seguridad del paciente

Por último, intervino Frederic Fuz, médico por la Universidad de Medicina París Oeste y director de Gestión de Riesgos de Sham en España, una mutua especializada en la seguridad de responsabilidad civil médica, que hizo especial hincapié en la necesidad de conocer a sus clientes, su organización y la seguridad del paciente.

“La crisis ha impactado en la relación con los clientes, aunque desde el principio hemos adaptado muchos de sus contratos, por ejemplo, en Urgencias, ampliando los perímetros de cobertura a los médicos jubilados y estudiantes”, explicó Fuz.

Desde Sham están a la espera de las reclamaciones que presentaran los profesionales. “Por ahora solo hemos tenido dos, pero estamos seguros que habrá muchas más en los últimos meses”, añadió.

Las organizaciones sanitarias y profesionales han sido impactadas por la crisis, “pero los sistemas de información también han sufrido; los ataques de ciber han estado a la orden del día tal y como hemos constatado en distintos países de Europa”.

En esta línea, la filosofía de Sham se basará también en la prevención, “por lo que desarrollará soluciones para este tema; la figura del paciente debe de tener en cuenta igualmente este ámbito”.