Las infecciones por bacterias multirresistentes son una de las grandes preocupaciones en materia de salud pública y, sin embargo, pese a que la tendencia es preocupante, son pocas las medidas que se están tomando al respecto, teniendo en cuenta la magnitud del problema. Es por ello que la Sociedad Española de Enfermedades Infecciosas y Microbiología Clínica (SEIMC) ha publicado un decálogo de recomendaciones para combatir la resistencia antimicrobiana en España.

Entre las medidas, además de algunas reclamaciones clásicas de la SEIMC, como es crear la especialidad de enfermedades infecciosas y mantener la formación actual de los microbiólogos; o bien educar a los ciudadanos en el buen uso de los antibióticos, también destacan otras propuestas más llamativas, sobre todo en materia de investigación.

En este sentido, la SEIMC ve necesario investigar medidas no antibióticas para las infecciones por bacterias multirresistentes. También insisten en la importancia de impulsar el desarrollo de nuevos antibióticos, participando en los ensayos clínicos y agilizando su incorporación a la práctica clínica. Investigar con los antibióticos disponibles para mejorar su eficacia y seguridad.

Un decálogo para muchos sectores

Además de medidas destinadas a la investigación o a la propia ciudadanía, desde SEIMC también recogen medidas no tan globales, sino concretas del caso español. Así, por ejemplo, exponen  la necesidad de impulsar los programas multidisciplinares de vigilancia, prevención y control de las infecciones relacionadas con la asistencia sanitaria junto a los de uso apropiado de los antimicrobianos, a semejanza del Programa PIRASOA de Andalucía y de programas similares en Cataluña.

Asimismo, creen necesario hacer obligatorios los Programas de Optimización de Uso de Antibióticos (PROA) como programas de calidad asistencial basados en la formación en los hospitales y en atención primaria, y dotarlos de los medios necesarios.

Por último, también recogen otras propuestas como convertir el uso adecuado de los antibióticos en un estándar de calidad prioritario; dotar con los recursos necesarios a los Servicios/Laboratorios de Microbiología para la detección de las resistencias bacterianas, disponer de información en tiempo real de los indicadores clave en consumo de antibióticos, resistencias bacterianas y en sus consecuencias clínicas; y por último, optimizar las tasas de vacunación, particularmente frente a la gripe, de los profesionales sanitarios y de los ciudadanos.