El ‘sesgo de género’ ha sido el tema principal de la mesa moderada por Antonio Zapatero, del Servicio de Medicina Interna del Hospital Universitario de Fuenlabrada, en el 40º Congreso Nacional de la Sociedad Española de Medicina Interna (SEMI) que se celebra en Barcelona hasta el 29 de noviembre. Según ha comentado, en la propia SEMI hay 22 grupos de trabajo, de los que solo cuatro están coordinados por mujeres. “¿Por qué ocurre esto? Hay publicaciones importantes que dicen que las mujeres van menos a los congresos por su situación familiar; por tanto, el problema empieza en casa”, ha dicho.

Por su parte, Ricardo Gómez Huelgas, presidente de la SEMI, se ha referido al Observatorio de género impulsado por esta sociedad científica: “Estamos preocupados por la disparidad que hay entre el número de mujeres internistas y su presencia en ámbitos visibles, ya sea en congresos médicos, ponencias, juntas directivas, comisiones, etc. Estamos monitorizando esta información y en este Congreso de Barcelona hemos presentado resultados de una serie de análisis históricos que hemos hecho de la participación y la visibilidad de las médicas internistas en nuestra sociedad. El objetivo es que esta información nos ayude a cambiar dinámicas”.

Ana Maestre, tesorera de la SEMI y especialista de Medicina Interna del Hospital Universitario Vinalopó de Elche.Del sesgo de género en la atención sanitaria ha hablado Ana Maestre, tesorera de la SEMI y especialista de Medicina Interna del Hospital Universitario Vinalopó de Elche. Según ha explicado, una forma sencilla de evaluar las diferencias consiste en analizar el esfuerzo que hace cada persona para una misma necesidad. “En el caso del esfuerzo diagnóstico y terapéutico, si alguien es excluido del proceso o no se le realizan las pruebas necesarias, tiene menos probabilidades de ser tratado de forma adecuada. Estas diferencias dependen del profesional sanitario, de los condicionantes biológicos y del género del paciente”, ha indicado.

En cuanto a la Ciencia, esta especialista ha señalado que “la mujer clásicamente ha estado infrarrepresentada en la investigación clínica, sobre todo en los ensayos clínicos. Los estudios se realizan con una mayoría masculina y después se extrapolan los resultados para las mujeres”. En este sentido, ha puesto como ejemplo la investigación en patologías cardiovasculares: “Se trata de la principal causa de muerte en la mujer en los países desarrollados, pero sigue siendo poco investigada, infradiagnosticada e infratratada. Es habitual que haya una percepción errónea de la magnitud de este problema entre las propias mujeres, pero también entre los profesionales sanitarios”.

Feminización de la especialidad

Según los datos aportados en el Congreso de Barcelona, 2/3 de los estudiantes de Medicina Interna son mujeres, una proporción que se mantiene entre los médicos internos residentes. El porcentaje se invierte al analizar las jefaturas de servicio de la especialidad, ya que menos del 20 % están dirigidas por una mujer.

Un reflejo de esta desigualdad se encuentra también en la propia SEMI, una sociedad científica en la que 2/3 de los colegiados son mujeres, pero en la que sigue siendo muy inferior su presencia en temas organizativos, liderazgo de grupos de trabajo o autoría de publicaciones. En definitiva, pocas mujeres alcanzan puestos de responsabilidad en el ámbito científico, como ha reseñado Asunción Gonzálvez, responsable del Observatorio de Igualdad de la Sociedad Española de Medicina Interna.

La finalidad de este Observatorio de la SEMI es “realizar un análisis exhaustivo de los datos en el ámbito de la Medicina Interna” para poder modificar los patrones de comportamiento sesgados a través de iniciativas de las instituciones y organizaciones de forma colectiva. “Abordar la desigualdad de género en el sector científico es un avance en su transformación. Hombres y mujeres deberíamos tener igualdad de oportunidades, teniendo en cuenta las diferencias de cada persona”, ha comentado Asunción Gonzálvez.