Álvaro Rodríguez-Lescure, presidente de la Sociedad Española de Oncología Médica (SEOM), ha mostrado su preocupación por “la baja cifra de nuevos diagnósticos en cáncer”. Según ha explicado, varias sociedades científicas están haciendo un estudio para conocer el impacto de la pandemia en las enfermedades oncológicas.

¿Cómo está afectando la pandemia al abordaje de las enfermedades oncológicas?

Se ha hablado de COVID-19 desde muchos aspectos. Respecto a su impacto en el cáncer, hay dos cuestiones: por un lado, cómo afecta a los pacientes con cáncer. Estamos realizando un estudio nacional, que está ahora pendiente de publicarse los resultados, para conocer cómo ha afectado la COVID-19 durante el pico inicial de la pandemia, cuando hubo esa cifra tan brutal de hospitalizaciones, de saturación en los hospitales. Evidentemente, también hubo ingresos de pacientes con cáncer y COVID-19.

¿En qué consiste este proyecto?

Se trata de un estudio de más de 1.500 pacientes, uno de los más grandes del mundo. Hemos analizado el impacto de mortalidad de COVID-19 en pacientes con cáncer que ingresan durante el pico de la pandemia. Los datos, como he dicho, están pendientes de publicación.

Además, en la SEOM estamos haciendo de forma conjunta un trabajo con la Asociación Española Contra el Cáncer (AECC), con la Sociedad Española de Hematología y Hemoterapia (SEHH), la Sociedad Española de Oncología Radioterápica (SEOR) y la Sociedad Española de Anatomía Patológica (SEAP).

El objetivo es conocer e intentar medir el impacto que ha tenido el nuevo coronavirus en nuestra especialidad, como los retrasos de los diagnósticos en cáncer. Ya han pasado ocho meses desde el inicio de la pandemia y la situación no solo se mantiene, sino que, por desgracia, podemos intuir sin mucho margen de error que se va a mantener mucho tiempo, y esto nos preocupa.

Menos diagnósticos en cáncer

¿Qué se debe cambiar?

Desde la SEOM llevamos tiempo alertando de que hay que cambiar el chip. No se puede seguir centrando la asistencia al cien por cien en la patología COVID-19, porque la gente también tiene más problemas de salud, y no solo cáncer, sino también problemas neurológicos, cardiológicos, psiquiátricos, etc.

Una de las patologías más importantes es el cáncer, porque en España y en Occidente sigue siendo una de las principales causas de mortalidad, junto con la enfermedad cardiovascular. Nos preocupa muchísimo el hecho de que, con una probabilidad más que alta, estamos viendo muchos menos casos nuevos de diagnósticos en cáncer en general durante estos meses. Obviamente, esto no sucede porque haya menos incidencia, sino que se están haciendo menos diagnósticos en cáncer.

El retraso se produce porque hay mucha dificultad en el acceso a los diagnósticos en cáncer, por muchos motivos. Básicamente, queremos exigir una visión completa de la situación, con una estrategia nacional o por comunidades autónomas o por departamentos, lo que haga falta. Es necesario analizar cuál es el impacto de la pandemia en cada departamento, en cada comunidad autónoma o a nivel nacional. En la actualidad solo tenemos datos de muchos centros aislados.

El gran reto del congreso nacional virtual

¿Qué balance realiza del Congreso SEOM 2020 celebrado recientemente?

Ha sido un gran reto. Para la SEOM y para la Oncología española, el congreso es la actividad central del año, supone un potente valor educacional y formativo. Es un evento muy centrado en la formación de los oncólogos, especialmente en los más jóvenes, los residentes y los adjuntos más jóvenes. Por tanto, también constituye un escaparate para ellos, ya que tienen la oportunidad de hacer ponencias, presentaciones, etc.

En general, el Congreso de la SEOM es una puesta en común de todo lo que se produce científicamente en los servicios de Oncología durante el último año. Muchos estudios tienen una dimensión internacional, y es interesante analizarlos en el contexto del Congreso nacional.

¿Qué cambios se han producido con respecto a un congreso presencial?

Habitualmente el congreso tiene otros valores que tal vez en esta ocasión no hemos podido disfrutar. Como cita ineludible de la Oncología Médica española, este encuentro anual tiene un papel de relación muy importante, el coworking, es decir, las reuniones que celebramos durante los días de congreso, y también los encuentros de pasillos. Se trata de intercambiar ideas, mantener reuniones de grupos de trabajo, etc. Obviamente, en formato virtual no han sido posibles.

Complejo reto tecnológico

¿Ha cambiado mucho el programa, en general?

Hemos intentado organizar el congreso con frescura. Todo lo hemos hecho en streaming y en directo. Ha sido un gran reto tecnológico, muy complejo. Podríamos haberlo hecho grabado, como se hace en muchos eventos. Podríamos haber grabado todas las presentaciones antes, pero yo creo que pierde una cierta frescura. Para nosotros ha resultado un poco agotador, pero el resultado ha merecido la pena, estamos satisfechos.

¿En qué ha variado el contenido del programa científico?

El contenido global no se ha cambiado mucho, pero sí hemos tenido que suprimir algunas partes. El gran problema de transformar el congreso de presencial a virtual es que no puedes cambiar el formato como si fuera un espejo. Es un error que se está cometiendo habitualmente, incluso fuera del ámbito de la Medicina.

¿Cuáles han sido los principales cambios?

El Congreso SEOM 2020 lo hemos realizado durante cinco tardes. Al no haber presencialidad, hemos asumido que habitualmente la gente trabaja por la mañana en sus hospitales, es decir, no se coge el día libre para asistir a los simposios.

En un encuentro presencial la gente más joven va al congreso entero, pero la gente de más edad elige las mesas que le interesan según su área de interés. Normalmente, los profesionales se piden los días para ir al congreso y participan desde las ocho de la mañana hasta las ocho de la noche.

En el formato no presencial, la gente está trabajando hasta las tres, por ejemplo, y luego tiene que estar conectada al ordenador durante toda la tarde. Lógicamente, es imposible mantener la misma presencia, el mismo nivel de atención, el mismo nivel de predeterminación que tiene un congresista presencial.

Por eso, en lugar de concentrar las sesiones en tres días, como es habitual, las hemos celebrado en cinco tardes. Aun así, el éxito de gente que ha entrado en el congreso y ha asistido a las sesiones ha sido altísimo. Nunca habíamos tenido tanta presencia. Hemos contado con la asistencia de más de 1.800 congresistas, cuando normalmente tenemos 1.200 o 1.300.

En este formato virtual, los congresistas entran a los simposios que les interesa. Por eso, hemos tenido que cortar un poco el programa y eliminar algunos debates, porque era imposible celebrarlos por falta de tiempo. La estructura básica ha sido la misma, pero con cambios puntuales para ajustarnos a los tiempos y ser más efectivos.

Actividad científica

¿Qué balance hace de los estudios presentados durante el congreso?

La Oncología en España goza de una salud buena, en cuanto que tiene un nivel muy elevado; de hecho, la calidad de la representación ha sido altísima. Por ejemplo, en la sesión plenaria se han seleccionado cuatro trabajos de entre todas las presentaciones que se hacen al congreso, y se les ha asignado un ‘discursor’ a cada una de ellas, encargado de hacer un comentario. Ha resultado una sesión muy rica, muy productiva.

También se han presentado estudios internacionales con presencia española.

Sí, hemos analizado estudios internacionales en los que hay una participación española importantísima, por ejemplo, en cáncer renal y cáncer de ovario. Son estudios muy interesantes que están llamados a cambiar un estándar de tratamiento. Ya lo han hecho claramente. La investigación en cáncer de ovario tiene una gran participación española, tanto en el liderazgo como en el desarrollo de los estudios. Tenemos una estupenda generación de oncólogos jóvenes que son líderes de opinión en todo el mundo en sus respectivos ámbitos: genito-urinario, ginecológico, cáncer de mama, de pulmón, digestivo, etc.

En todas las áreas hay una generación de oncólogos españoles que se codea con toda una cohorte de grupos, de oncólogos internacionales, europeos y norteamericanos, como profesionales de referencia. En este sentido, la Oncología española ha cambiado en pocos años, y ahora ya está muy consolidada. Otra cosa es el desastre asistencial en el que vivimos todos, pero es debido a la propia crisis del sistema sanitario. En cuanto al nivel de la especialidad en España, es muy alto, y así debemos destacarlo. El Congreso SEOM es un exponente más de esa calidad.