La Sociedad Española de Otorrinolaringología y Cirugía de Cabeza y Cuello (SEORL-CCC) ha realizado una encuesta sobre la participación de los otorrinolaringólogos durante la pandemia de COVID-19, en la que han participado más de 400 especialistas. La misma refleja que la actividad asistencial de los otorrinolaringólogos se ha visto reducida. Sin embargo, la atención directa de estos profesionales a pacientes afectados por el coronavirus ha aumentado un 25 por ciento. En concreto, uno de cada cinco otorrinolaringólogos y cirujanos de cabeza y cuello ha cambiado su área de trabajo habitual para atender a pacientes con COVID-19 en planta, urgencias o UCIS.

Respecto al reflejo de esa asistencia, uno de los datos más destacados es que se han realizado más de 1.600 traqueotomías a pacientes con COVID-19 en más de 100 hospitales españoles, según datos del Grupo COVID ORL España. De hecho, este ha sido el procedimiento quirúrgico más realizado durante la crisis.

Asimismo, la pandemia ha cambiado la organización y la actividad asistencial de los servicios de ORL. “Debido a la presión asistencial y a la necesidad de evitar la exposición innecesaria de los pacientes a la COVID-19 y del propio personal sanitario, se han realizado las consultas a distancia aplicando la telemedicina”, comenta David Lobo, coordinador de la encuesta. Así ha sucedido en el 48 por ciento de los casos.

Un grupo de riesgo

Por otra parte, un estudio reciente publicado en Laringoscope concluye que los otorrinolaringólogos tienen un riesgo único frente a la infección por el coronavirus debido a la propia naturaleza de su especialidad. Esto es debido a que las partículas del virus tienen concentraciones muy altas en la cavidad nasal y la nasofaringe, una zona de habitual exploración e intervención por parte de estos especialistas.

Pese a esta realidad, la encuesta de la SEORL-CCC expone que el 60 por ciento de los otorrinolaringólogos encuestados no ha tenido la protección aconsejada en la atención de pacientes especializados y urgentes. Además, uno de cada cuatro afirma que los equipos de protección individual no siempre han estado disponibles y ha sido necesario explorar a pacientes COVID-19 sin la protección adecuada, lo cual nunca ha impedido la atención de los pacientes.