La SER (Sociedad Española de Reumatología) ha estimado que el 2,4 por ciento de la población sufre gota, es decir, unas 880.000 personas. Son datos del estudio de prevalencia sobre las enfermedades reumáticas en población adulta en España de la Sociedad Española de Reumatología (EPISER). Enrique Calvo, reumatólogo del Hospital Infanta Leonor de Madrid, ha destacado el avance en la investigación de los últimos años en aspectos como las pruebas de imagen o estudios genéticos y celulares.

“Las repercusiones de la gota no tratada afectan a nivel articular, ya que provocan claramente más ataques de dolor e inflamación y más secuelas. También puede provocar problemas a nivel cardiovascular, con mayor mortalidad global y cardiovascular, y renal. Las personas con gota tienen mayor probabilidad de desarrollar enfermedad renal crónica avanzada y terminal”, ha indicado.

Enrique Calvo ha participado en el IV Encuentro del Grupo de Estudio de Artropatías Cristalinas de la SER (GEACSER). Este encuentro ha contado con la colaboración de Menarini. “Varios artículos publicados han demostrado que la estrategia T2T (tratar por objetivos, para conseguir niveles de ácido úrico menores de 5-6 mg/dl con ciertos medicamentos) permite mejores resultados en pacientes con gota, con una disolución más intensa y rápida de los depósitos de cristales de ácido úrico en el cuerpo y menos erosiones óseas.

La ecografía puede ayudar al reumatólogo en el diagnóstico, tratamiento y seguimiento del paciente con gota. También se han publicado muchos estudios con otras técnicas como el DECT o el SPCCT. En cualquier caso, todavía están “alejadas de la práctica diaria en Reumatología, aunque permiten localizar y cuantificar con detalle el depósito de cristales de urato”, han dicho los expertos.

La SER analiza la actividad en Reumatología

La actividad en los Servicios de Reumatología ha variado durante el último año. “Los pacientes con gota a menudo experimentan ataques de inflamación articular que les obliga en muchas ocasiones a acudir a las urgencias de los hospitales. Esta opción ha sido muy complicada durante el último año. Por ello, muchas personas con gota se han automedicado”, ha dicho Enrique Calvo. En la actualidad, esta situación ha mejorado gracias “al esfuerzo ingente de muchos reumatólogos, que han realizado teleconsultas para atender a sus pacientes. Además, el sedentarismo y la alimentación han podido ser factores perjudiciales para la evolución de la gota”.

La telemedicina ha supuesto un “verdadero salvavidas” para muchos pacientes con gota. La adherencia al tratamiento ha mejorado. También la enfermería especializada en Reumatología ha tenido un papel clave. “Creo que la medicina presencial y la telemedicina pueden complementarse en Reumatología. La labor del enfermero especializado ayuda a conseguir mejores resultados en nuestros pacientes”, ha añadido.

Enrique Calvo también ha informado de que “no existe inconveniente para la vacunación contra la COVID-19. De hecho, los pacientes con gota suelen presentar frecuentemente factores de riesgo para el desarrollo de formas graves de esta enfermedad, como obesidad, diabetes o enfermedad renal crónica. Por tanto, es muy probable que obtengan gran beneficio con la vacuna y logren así protegerse a ellos mismos y a los que les rodean”.