La evidencia disponible sostiene que el colesterol LDL cuanto más bajo, mejor.  Sin embargo, el grado de cumplimiento en la consecución de estos objetivos lipídicos es bajo tanto en registros nacionales como internacionales pese al uso extendido de tratamientos con estatinas.

Aunque en el manejo farmacológico de la dislipemia las estatinas son la base de cualquier estrategia terapéutica, la pauta combinada constituye una práctica habitual en pacientes de alto riesgo y/o con cifras de colesterol LDL muy elevadas que están fuera del objetivo terapéutico con estatinas en monoterapia.

También se benefician las personas intolerantes a las estatinas o que no toleran dosis altas hipolipemiantes. Otro de los grupos en los que está indicada la combinación es en pacientes con dislipemia aterógena en que la acción complementaria de otros beneficio clínico adicional.

La asociación más utilizada es estatina más ezetimiba por su eficacia en disminuir los niveles de colesterol LDL, por su excelente tolerabilidad y por su seguridad.

Evidencia científica

Su uso ha mostrado en varios estudios reducciones adicionales de los niveles de LDL colesterol frente a las estatinas en monoterapia.

Algunos estudios clínicos han determinado que el efecto de ezetimiba más estatina equivale a duplicar tres veces, lo que se conoce como regla del 6%, la dosis de estatina. Agregar ezetimiba a la terapia con estatinas consigue una disminución gradual de los niveles de cLDL y con mejores resultados cardiovasculares frente al uso de estatinas empleadas a altas dosis.

El estudio ACTE determina que en comparación con el aumento de la dosis de rosuvastatina de 10 a 20 mg al día, la adición de ezetimiba 10 mg a la dosis de 10 mg de rosuvastatina supuso un incremento de los parámetros lipídicos y alcanzó las recomendaciones establecidas sobre los objetivos de CLDL y logró mayores descensos de CLDL que la titulación de la dosis de rosuvastatina.

Objetivos logrados

De la misma manera, el estudio EXPLORER 2 demostró que la combinación de rosuvastatina con ezetimiba, frente a la rosuvastatina en monoterapia, consigue un 70% de reducción media, frente al 57% en el brazo de la monoterapia. En ambos brazos se ha optado por una dosis de rosuvastatina 40 mg.

La terapia combinada con estatinas y ezetimiba es efectiva por los mecanismos de acción complementarios. Consigue reducciones sustanciales de cLDL, sin aumentar los efectos secundarios.

Indicaciones

Su uso podría estar indicado siempre que no se consiga el objetivo de cLDL, aparezcan efectos secundarios o interacciones con estatinas, tras un SCA y en la hipercolesterolemia familiar heterocigótica.

La ezetimiba se puede administrar en combinación con cualquier dosis de estatina. No es necesario ajustar la dosis en pacientes con afectación hepática leve ni en aquellos con insuficiencia renal en cualquier fase.

Con las combinaciones se consigue una mayor reducción de cLDL que doblando dosis de estatina, con sus posibles efectos secundarios.

Todo esto es ampliamente beneficioso tanto para pacientes poco adherentes como para los adherentes al tratamiento.

Hay que establecer en todo paciente el objetivo de cLDL que se quiere alcanzar. Si el objetivo está muy alejado del cLDL de base o continúa alejado tras probar con una estatina a dosis de inicio, estaría indicado usar una combinación, que tiene menos efectos secundarios que el doblar la dosis de estatina y es más cómodo para el paciente.

Mayor adherencia

Las combinaciones fijas de estatinas con ezetimiba consiguen con una sola dosis al día que los pacientes alcancen sus objetivos de control lipídico con mayor facilidad.

Una simplificación del tratamiento favorece una mayor adherencia.

La combinación fija ofrece el beneficio de alcanzar más fácilmente los objetivos lipídicos y una reducción de la morbimortalidad, que se traducen en menos costes terapéuticos.

Al ser una sola toma al día, suele realizarse de una forma más regular, respetándose más los horarios y no tomándose cada fármaco por separado o en horas distintas sin respetarse su posología.

Para la elaboración de este artículo se ha contado con la colaboración de los doctores especialistas en Atención Primaria Olena Guta, Cesar Blázquez Castellanos y José Manuel Sandúa Sada, de Tudela, y Ángel Parra Oses, J. Julián Garcés Resa, Javier Oreja Buldain, Eugenio Álvarez Tutor, Almudena Diaz Millán y Edurne Madoz Zubillaga, de Pamplona.