El registro nacional de recién nacidos hijos de madres COVID-19 ya cuenta con un total de 1.100 casos documentados. En el registro, que comenzó la recogida de datos el 3 de abril, colaboran 110 hospitales de forma desinteresada y sin financiación. Los datos que se pueden extraer del mismo se han expuesto en la V Jornada Nacional de Neonatología. Durante la misma, expertos de la Sociedad Española de Neonatología (SENEO) han evidenciado que se debe evitar la separación de la madre de su hijo, aunque el resultado del test de PCR para SARS-Cov2 sea positivo. Por otra parte, la tasa de prematuridad ha sido especialmente elevada. Esta se ha cifrado en un 15,7 por ciento frente a la habitual del 6,5 por ciento.

De esta forma, la conclusión de la SENEO es que las medidas que se han tomado son eficaces y seguras y no deben de cambiarse. En cualquier caso, los recién nacidos hijos de madres COVID-19 no han padecido una enfermedad clínica sugestiva de infección por coronavirus. La evolución ha sido favorable salvo por los problemas relacionados por su prematuridad.

Se han registrado 48 recién nacidos que se han infectado, o bien en la comunidad tras el alta hospitalaria o durante su hospitalización. En todos los casos la enfermedad ha sido leve, el tratamiento sintomático y la evolución favorable.

Evidencia más allá de la tasa de prematuridad

Pese a esta evidencia, la SENEO quiere hacer una llamada para mantener las medidas de higiene y protección de los recién nacidos en esta pandemia. En este sentido, el no haberse notificado una enfermedad grave puede que esté en parte relacionado con la buena gestión de la protección higiénica de estos. También con el fomento de la lactancia materna.

En concreto, dado el aumento de la tasa de prematuridad, insisten en que en estos casos es importante protegerles frente a las infecciones provocadas por los virus respiratorios. Estos son los propios de la estación que comenzamos y muy especialmente por el virus respiratorio sincitial (VRS).

Por último, la SENEO recuerda las recomendaciones ante el nacimiento de un recién nacido de una madre infectada por SARS-CoV2 o con alta sospecha de estar infectada. El recién nacido debe contar con las medidas de asepsia propias de un parto normal, pero con máxima protección del personal sanitario que lo atiende. Se debe realizar un clampaje tardío del cordón umbilical y hacer contacto piel con piel con la madre. Todo al igual que en otro parto sin infección COVID-19, pero manteniendo la mascarilla de la madre.