La técnica de escisión total del mesorrecto por vía transanal (TATME) para el abordaje de  los tumores de recto próximos al ano cuenta con menos de diez años de existencia y se practica actualmente en pocos centros hospitalarios del país, pese a sus múltiples ventajas. De hecho, el tratamiento más habitual  en cáncer de recto es escisión total del mesorrecto, es decir, la extirpación del recto más la grasa de alrededor y los ganglios, un abordaje eficaz que puede realizarse por laparotomía (cirugía abierta), por laparoscopia o por cirugía asistida por robot.

Sin embargo, el problema de esta técnica, como apunta Óscar Alonso, especialista en oncología quirúrgica digestiva de MD Anderson Madrid, es que “la falta de visión de la parte más distal del recto, lo cual dificulta la resección correcta y completa del tumor”. Por ello, conforme la ubicación del tumor se acerca más al ano y, por tanto, empeora más la visión, más probabilidades tiene el paciente de que la resección no sea correcta y el tumor recidive.

En este sentido, la ventaja de la técnica TATME es que precisamente soluciona este problema de visión.  Concretamente, el especialsita expone que “conforme nos acercamos al ano, la pelvis se va estrechando, como si fuera una ‘L’, de forma que la visión de esta última parte de la ‘L’ es más complicada”. Por eso, en vez de entrar desde arriba, con TATME se entra desde abajo, desde el ano, también con instrumental de laparoscopia. “A través del ano, avanzamos hacia el recto, donde hacemos una incisión circunferencial para, a partir de ahí, acceder a la pelvis y realizar entonces la escisión total del mesorrecto”.

Ventajas según la tipología del paciente

Sin embargo, la principal ventaja de esta técnica es sin duda que el aumento en la calidad de vida de estos pacientes, que logran una resección más completa con una intervención menos invasiva. “La recuperación del paciente se produce mucho antes y, por tanto, mejora también su calidad de vida”, señala.

Las ventajas de esta técnica también dependen del tipo de paciente. Así, en pacientes no obesos y con tumores de pequeño tamaño, esta técnica permite incluso la extracción del tumor por el ano, de manera que “no sería necesario extraerlo a través del abdomen, un abordaje que requiere normalmente una incisión de 5-7 centímetros por encima del pubis”.

Además, si bien es cierto que muchos pacientes con cáncer de recto pueden evitar la colostomía definitiva también con una cirugía laparoscópica o laparotómica, el experto  apunta a la dificultad especial que existe en pacientes con cáncer de recto localizado muy cerca del ano. Es precisamente en estos pacientes con cáncer de recto de tercio medio y tercio bajo en los que está indicada esta novedosa técnica, que actualmente solo se practica en algunos hospitales especializados de nuestro país, entre los que se encuentra MD Anderson Madrid.