Con la llegada del coronavirus, el uso de la telemedicina se ha disparado en nuestro país. Según un estudio llevado a cabo por mediQuo, las consultas de telemedicina han aumentado un 153% en España desde que se decretara el estado de alarma, siendo, precisamente, las consultas sobre salud general y las dudas sobre el SARS-CoV2 las que han copado la mayoría de esas consultas.

El cierre de multitud de centros médicos de especialidades ha sido la principal causa que ha disparado las consultas ciudadanas de salud a través de la tecnología. En palabras del médico y co-fundador de la startup de e-Health mencionada, Guillen Serra, “estas cifras demuestran cómo el mundo sanitario se está adaptando al contexto de la sociedad que se encuentra plenamente conectada”.

Otras áreas médicas como la Pediatría, Ginecología, Dermatología y Psicología han aglutinado la mayor parte de las preguntas que los usuarios han trasladado a esta atención a distancia. Por otro lado, las comunidades autónomas que más han utilizado este servicio, en el caso, han sido Andalucía, Cataluña, Comunidad Valenciana y Madrid.

No obstante, si estos datos los comparamos con los anteriores al primer confinamiento, la región que más creció en consultas fue Cantabria con un incremento de un 390% de atenciones, seguida de La Rioja con un 300%, las Islas Baleares con un 208% y Galicia con un 202%.

Lo cierto es que la pandemia causada por la COVID-19 ha provocado una aceleración en el uso de las soluciones tecnológicas en el ámbito de la salud que ya estaban creciendo a un ritmo de dos dígitos antes de esta crisis. Y, según la startup, la compañía de telemedicina más importante del mundo es WhatsApp, una aplicación que, a día de hoy, utiliza más del 50% de los médicos en España.

Consultas online y monitorización de pacientes

Gracias a la tecnología, son muchas las aplicaciones y dispositivos que han ayudado a los usuarios a estar más conectados con los médicos en unas circunstancias tan adversas como la que nos ha traído esta pandemia. Más allá de la medición de parámetros o de poder chatear con los profesionales sanitarios para hacer consultas de salud, la telemedicina está abriéndose a un abanico de opciones, cada vez, más grande.

Desde videollamadas con el médico de Atención Primaria o el especialista mediante una cámara web, a la monitorización de pacientes a distancia, lo que ayudará en gran medida al control de pacientes con enfermedades crónicas. De este modo, el dispositivo mide los niveles especificados por el médico que podrá revisarlos desde su consulta en tiempo real.

Lo cierto es que “la telemedicina ha abierto la posibilidad de ofrecer otros canales de atención tan válidos como cualquier otro”, indica Serra, quien asegura que “el 70% de las consultas actuales no requieren presencialidad y ofrece un canal de chat, llamada y videoconsulta como alternativa; canales que, además, permiten priorizar las visitas presenciales, los traslados, los esfuerzos sanitarios y económicos en aquellos pacientes que realmente lo necesitan”.

Telemedicina en Ginecología

Entre las especialidades que mejor se adaptan a este tipo de control mediante telemedicina nos encontramos con la Dermatología, Ginecología, Oftalmología y Cardiología, según un estudio realizado por Doctoralia. Por ejemplo, en el ámbito de la Ginecología son frecuentes las consultas sobre fertilidad y métodos anticonceptivos; o bien aquellas en las que las pacientes presentan algún dolor, inflamación o prurito; incluso, se resuelven dudas sobre el embarazo y se puede llevar parte del seguimiento del mismo, apunta el informe.

En palabras del doctor Karin Nader, cirujano especialista en telecomunicaciones: “la telemedicina en Ginecología juega un papel preponderante con, por ejemplo, excelentes herramientas para la realización de un seguimiento adecuado de las gestantes. Contamos con monitores fetales para embarazo único y gemelar que permiten ser empleados en telemedicina”.

En definitiva, la telemedicina no es solo útil en situaciones adversas como la actual pandemia, sino que se ha convertido en una herramienta complementaria que permite a profesionales sanitarios y pacientes mantener un contacto adecuado al tiempo que se gestionan mejor los recursos sin prescindir de una atención personalizada.