La telemedicina es una aspiración de profesionales y sistemas sanitarios desde hace años, aunque este deseo ha venido chocando con la lentitud en su implantación. Hasta que llegó la pandemia de coronavirus y hubo que instaurar la consulta remota a marchas forzadas, acelerando la operatividad de un sistema que, sin esta urgencia, habría tardado todavía mucho en desarrollarse por completo. Y pese a la celeridad impuesta por las circunstancias, el día a día ha demostrado que, en el caso de la Pediatría, las cosas han funcionado tan bien que estamos ante un modelo que ha llegado para quedarse.

Así lo da por hecho la vicepresidenta de Especialidades Pediátricas de la Asociación Española de Pediatría (AEP), la doctora Inmaculada Calvo, que resalta las “notables ventajas administrativas y de gestión” que ha aportado la telepediatría tanto en Atención Primaria como hospitalaria. Por ello lo tiene claro: “Los aprendizajes y recursos que nos ha aportado no pueden ser olvidados cuando recuperemos la normalidad”.

“En este cambio asistencial que se ha producido está el futuro de la asistencia médica”, apostilla, al tiempo que subraya que con este servicio se ha mantenido la cercanía con las familias. De hecho, ha transmitido tranquilidad a los padres, ya que tenían al pediatra al alcance de una llamada telefónica.

No bloquear las consultas

Entre las ventajas que aporta este sistema está la optimización de los tiempos de consulta, ya que permite que sean presenciales sólo las estrictamente necesarias, a la vez que se atiende con más agilidad a los padres que tienen una duda muy concreta o puntual. “Debemos aprender de la telemedicina para no bloquear las consultas médicas”, subraya la doctora Mara Garcés, pediatra de Atención Primaria y miembro del Comité Asesor de Vacunas de la AEP (CAV-AEP).

“Se ha demostrado que con la telepediatría se puede hacer un trabajo estupendo”, incide la propia presidenta de la AEP, la doctora María José Mellado, para quien otro de sus beneficios es que se evita que el paciente tenga que desplazarse. Además, a su juicio “se ha mejorado la relación entre Primaria y hospitalaria”, ya que el sistema se está utilizando también entre los propios profesionales, “hacemos consultas entre pediatras y se adelantan muchas cuestiones”.

Ante estos buenos resultados, aboga por introducir de manera definitiva en el sistema tanto la actividad telefónica como la videoconsulta, hasta ahora más centrada en la atención a niños con patologías crónicas. “Para una lesión en el dedo, por ejemplo, se comprueba si la evolución es buena, si tiene que ir al hospital o si hay que mandar a una enfermera”, una manera en definitiva de “ahorrar tiempo y absentismo, el laboral de los padres y el escolar de los niños”.

Estudios coincidentes

Que el avance de la telemedicina es imparable “lo demuestra el aumento exponencial del uso de esta tecnología en Pediatría durante la última década”, subraya el estudio Telemedicina: aplicaciones pediátricas, que incide en su uso “por parte de pediatras y especialistas médicos y quirúrgicos pediátricos para brindar atención hospitalaria y ambulatoria, educar a médicos y pacientes y realizar investigaciones médicas”. De hecho, enumera que “se ha utilizado con éxito” en neonatología, medicina de cuidados intensivos, oftalmología para el cribado de retinopatía del prematuro, para el seguimiento de enfermedades crónicas como el asma y la diabetes, en psicología, para la atención ambulatoria, en dermatología y en educación1.

Eso sí, el mismo estudio lamenta que todavía “existen barreras para su uso” entre las que enumera las personales (proveedor y paciente), tecnológicas, legales, administrativas y de licencias. En este sentido, se remarca que “tanto la utilidad percibida como la facilidad de uso están determinadas por la formación, la calidad del sistema, la calidad de la información y la calidad del servicio”, sentido en el que se pone como ejemplo que la calidad de imagen debe ser adecuada para realizar un diagnóstico1.

Una tendencia imparable

“La telemedicina tiene muchas y diversas aplicaciones en Pediatría”, apostilla esta investigación. Por ello, da por hecho que, a medida que la tecnología continúe mejorando y disminuyendo el costo, “la telemedicina mejorará la investigación, la educación, el acceso a la atención, la respuesta a emergencias y la prestación de servicios de Pediatría general y especializada en diversos entornos”1.

Y en ello coinciden otras investigaciones realizadas al respecto, como Telemedicina en Pediatría: posibilidades y dificultades, que llama la atención sobre que, “a pesar de las preocupaciones iniciales sobre la falta de comunicación con el médico de Atención Primaria, el servicio “tiene ventajas significativas”: mayor satisfacción del paciente, ahorro de costos, menos visitas a urgencias y tiempo libre para los padres2. En definitiva, y como se viene reiterando de un tiempo a esta parte, que la telepediatría se ha asentado y empieza a ser un nuevo valor de los servicios sanitarios.

Referencias

  1. Burke BL Jr, Hall RW. Telemedicine: Pediatric Applications. Pediatrics. 2015 Jul;136(1):e293-308.
  2. Chandler AL, Beavers JC, Hall RW. Telemedicine in Pediatrics: Possibilities and Pitfalls. Pediatr Rev. 2020 Jul;41(7):376-8.