Detectar la miopía de forma más rápida y barata podría ser posible a través de la tomografía, método que mide hasta qué punto afecta esta patología a la visión, según una investigación a cargo de la Universidad de Flinders (Australia) y publicada en ‘Plos One‘.

La miopía es el problema de visión más común en el mundo, y es responsable de cataratas, glaucoma, desprendimiento de retina y degeneración macular, todas ellas causas irreversibles de pérdida de la visión, además de haberse convertido ya en “una epidemia mundial”, según se refleja en el informe ‘Holden et al: Global Myopia Trends 2000-2050′.

La investigación se ha realizado sobre 70 voluntarios, con los que los expertos del instituto de investigación de oftalmología y dispositivos médicos de Flinders han tomado un nuevo enfoque mediante la mencionada técnica de tomografía de coherencia óptica.

Se trata de un dispositivo que ya está disponible en la mayoría de las prácticas de optometría y oftalmología, pero, ahora, estos investigadores la usan para encontrar irregularidades relacionadas con el tamaño del globo ocular y, por tanto, con el grado de miopía.

“Esto podría ayudar a monitorizar, medir y explorar los efectos de la miopía y cómo esta lleva a la pérdida de visión”, ha declarado el especialista en óptica de la universidad australiana, Stewart Lake, quien añade que un desarrollo “más exhaustivo” de la investigación podría hacer que el sistema pudiera usarse en prácticas clínicas regulares.

Así, análisis previos realizados con resonancia magnética han demostrado, a gran escala, irregularidades en el globo ocular en ojos con mucha miopía. En cambio, la tomografía de coherencia óptica puede mapear la forma del ojo a una escala mucho más pequeña y precisa que la que hace la imagen por resonancia magnética. Además, esta prueba será “mucho más barata, estará más disponible y se podrá repetir en más ocasiones”, según destacan los investigadores en el artículo científico.

Con todo, los expertos alertan de que se estima que 5 mil millones de personas tendrán miopía para el año 2050, y mil millones podrían sufrir de una gran miopía, situando esta patología en el foco de los sistemas de salud, que deberán gestionar y prevenir posibles complicaciones derivadas de la misma.