“La vacuna de la gripe está especialmente recomendada para personas con patología inmunomediada y mayores de 65 años”, ha manifestado a El Médico Interactivo Marcos López Hoyos, presidente de la Sociedad Española de Inmunología (SEI) y jefe de Servicio de Inmunología del Hospital Universitario Marqués de Valdecilla-IDIVAL de Santander.

¿Qué relación tiene la COVID-19 con las enfermedades autoinmunes?

El SARS-CoV-2, como otros virus y también otros microorganismos (bacterias, hongos, parásitos), podría en principio inducir reacciones y enfermedades autoinmunes mediante diversos mecanismos inmunológicos. Quizás el más lógico es el mecanismo de mimetismo molecular.

¿En qué consiste?

Mediante este mecanismo, distintas partes del virus tendrían reacción cruzada con autoantígenos. Los autoantígenos son moléculas de nuestro propio organismo frente a las que nuestro sistema inmunitario reacciona porque cree que son extrañas y ocasionan las enfermedades autoinmunes. Mediante el mimetismo molecular es posible que la reacción frente al coronavirus pueda inducir una respuesta inmunitaria que ataque a nuestras propias células y moléculas y produzca esta enfermedad.

¿Qué personas afectadas por patologías inmunológicas tienen más peligro frente al coronavirus?

En un principio teníamos ese temor. Se supone que los sujetos con patologías inmunomediadas o producidas por una respuesta inmunitaria bien deficiente o anómala tendrían mayor susceptibilidad a sufrir la infección de la COVID-19. Sin embargo, no está claro. Hay datos a favor y datos en contra de un mayor riesgo a padecer la enfermedad y ser más grave. En general, los trabajos no muestran una especial incidencia y gravedad de la COVID-19 en sujetos con enfermedades inmunomediadas.

¿Encuentran alguna explicación?

Puede deberse, en primer lugar, al autoconfinamiento de estos pacientes. Desde el principio se les advirtió de su mayor riesgo frente a la pandemia. Sin embargo, los fármacos inmunosupresores y biológicos que reciben no parece que empeoren el pronóstico de los pacientes. Además, toman otro tipo de medicación para comorbilidades asociadas a su enfermedad de base que podrían protegerles en cierto modo. En todo caso, el peor pronóstico para estos pacientes viene motivado por padecer una enfermedad en fase activa y por todas las comorbilidades asociadas. Dichas comorbilidades son de riesgo en sujetos sin enfermedades inmunomediadas, como, por ejemplo, la hipertensión, la obesidad, el asma, etc.

¿Cómo se puede reforzar el sistema inmunológico?, ¿cuáles son los principales consejos?

El sistema inmunológico no se refuerza de forma específica, más allá de una vida sana, con poco estrés, buena alimentación y buen ritmo vigilia-sueño, junto con ejercicio moderado.

¿Qué personas necesitarían reforzar su sistema inmunológico para hacer frente al otoño?

La vacuna de la gripe es el único refuerzo recomendable y con evidencia en la actualidad en la personas con patología inmunomediada. La vacuna de la gripe también está recomendada para sujetos de más de 65 años, porque su sistema inmunitario está envejecido (inmunosenescencia) y responde peor frente a las infecciones. Asimismo, se deben vacunar de neumococo si no han recibido la vacuna en los últimos cinco años.

¿Qué personas necesitan aportes vitamínicos para reforzar su sistema inmunológico?

Los aportes vitamínicos no se dirigen a personas sin déficit de vitaminas. En general, se reponen vitaminas cuando lo indica un médico ante la constatación de su defecto. El sistema inmunológico sólo necesita un aporte de vitaminas equilibrado a través de la alimentación y la vida sana. No se debe reforzar mediante el aporte de vitaminas. Por ejemplo, se anuncia mucho que el aporte de vitamina D fortalece la respuesta inmunitaria. Es cierto que la vitamina D juega un papel importante en ciertas partes de la respuesta inmunitaria, pero no está demostrado que su aporte, en caso de presentar niveles normales, contribuya a mejorar la respuesta inmunitaria.

¿Qué evidencias en este sentido hay respecto al nuevo coronavirus?

En el caso de la COVID-19 se están realizando diversos ensayos clínicos que valoran la utilidad de los aportes de vitamina D para la prevención y el tratamiento de la infección. No obstante, debemos esperar a los resultados de esos ensayos para tener la evidencia científica a favor o en contra de su uso.