La Sociedad Española de Neumología y Cirugía Torácica (SEPAR) quiere recordar que la vacuna contra la gripe es este año más importante que nunca. En la temporada 2019-2020 hubo 619.000 casos de gripe en Atención Primaria, 27.700 hospitalizaciones, 1.800 ingresos en UCIS y 3.900 muertes. Sin embargo, hay que recordar que estas cifras pudieron ser mucho peores sin la vacuna. Así, se estima que la temporada pasada se evitaron un 26 por ciento de hospitalizaciones y un 40 por ciento de ingresos en UCIS de ancianos. Además, la mortalidad por gripe evitada en estos fue del 37 por ciento.

Los grupos de riesgo en los que esta vacuna es especialmente útil son los enfermos crónicos respiratorios, con asma u otras afecciones. También los cardiológicos, con diabetes, obesidad o problemas metabólicos. A estos hay que sumarles las embarazadas en cualquier trimestre del embarazo y los ancianos. Todos ellos tienen más riesgo de hospitalizaciones.

Los profesionales sanitarios, aunque no estén enfermos, son personal esencial, que está muy expuesto y con potencial para contagiarse y para contagiar. Por ello, es deseable llegar a una cobertura mínima de vacunación frente a la gripe del 75 por ciento. La vacuna también se recomienda en otras profesiones y servidores públicos. Destacan los cuerpos de seguridad, bomberos y policías, e incluso los maestros. Estos están muy expuestos a la infección debido al contacto con niños que puedan haber enfermado de gripe. El objetivo en todos estos casos es doble: que estos profesionales no contraigan la infección y que no sean transmisores.

Evitar hospitalizaciones

El objetivo este año es doble. No solo evitar hospitalizaciones por la gripe, sino que al prevenir las mismas se deje espacio a las posibles hospitalizaciones por COVID. Todo ello con el objetivo de no saturar el sistema. Además, desde SEPAR preocupan las posibles coinfecciones. Así, advierten de que la coexistencia de ambas infecciones podría ser muy grave, especialmente en los grupos de riesgo para una u otra enfermedad.

Sobre esta cuestión se ha manifestado David de la Rosa, neumólogo y coordinador del área de infecciones respiratorias de SEPAR. “A falta de tratamientos eficaces y de una vacuna frente a la COVID-19, debemos emplear las armas que ya tenemos, entre ellas la vacuna de la gripe, para asegurarnos de que nuestros pacientes. Así, en caso de contraer la COVID-19 lo hagan con el mejor estado de salud posible. Nuestros pacientes deben acordarse de revacunarse cada año, y este año más que nunca, porque las cepas circulantes han cambiado y pequeñas mutaciones antigénicas pueden implicar que los anticuerpos que desarrollen frente a esta vacuna no tengan tanta eficacia”.