La diabetes es una enfermedad crónica y, como tal, puede afectar a la vida laboral por los controles y el seguimiento que requiere. Afecta en cuanto que es necesario un control de la alimentación y el ejercicio que se debe realizar. En el momento del diagnóstico, surgen miedos e incertidumbres, ya que se desconocen las dietas y las pautas a seguir. Además, entre los miedos más frecuentes están las agujas, las bajadas de azúcar y no ser capaz de hacer frente a situaciones propias de la enfermedad, debido a la inseguridad personal, al desconocimiento de la enfermedad y a la falta de educación en diabetes. Para resolver estas incertidumbres está la educación diabetológica, que cuanto antes se inicie, mejor.

Tras el diagnóstico de la enfermedad, existe la necesidad de acudir a revisiones periódicas, cada vez menores, si se fomenta el autocontrol. Por eso, hay que insistir en que debe llevar una vida ordenada y constante en cuanto a regímenes de comidas, repartiendo los hidratos de carbono a lo largo del día, en lugar de concentrarlos en una o dos comidas, respetando almuerzos y merienda, evitando periodos prolongados de ayuno para evitar aparición de hipoglucemias. Es necesario llevar una dieta variada y equilibrada ajustada a su ritmo de vida y de trabajo.

Otro de los aspectos que no se deben olvidar es hacer ejercicio todos los días. Para ello, se deben establecer unas rutinas de ejercicio, independientes del horario laboral, pero relacionadas con el esfuerzo o ejercicio que se tenga que hacer.

Consejos desde Enfermería

Desde Enfermería, se pueden ofrecer consejos e ideas para que el paciente se pueda organizar. En el paciente activo, laboralmente hay que proporcionarle facilidad de acceso a las consultas de medicina y enfermería, para evitar la pérdida de horas o días de trabajo.

La diabetes es una enfermedad silente, que inicialmente no da síntomas. Por eso, el paciente se olvida muchas veces de tomar la medicación porque se encuentra bien. En algunos trabajos los pacientes no pueden parar a tomar el tratamiento o a comer de forma correcta y a las horas correspondientes. El paciente puede tener problemas en su trabajo para acudir con la frecuencia adecuada a sus revisiones médicas, analíticas, otras pruebas complementarias.

Revisiones

Los problemas más frecuentes que se han visto a la hora de controlar a los pacientes laboralmente activos están relacionados con la falta de tiempo que argumentan para acudir a los controles de su enfermedad. En muchas ocasiones, son los familiares de estos pacientes los que acuden a consulta para aportar los perfiles de glucemia que los pacientes se han realizado en los domicilios.

Por eso, se suelen realizar pocos controles, algunos obligados como son los reconocimientos laborales o la obtención del carnet de conducir. Por regla general, se suelen realizar una analítica anual, aunque es difícil incluir a los pacientes en activo en los programas de control, ya que no les suelen venir bien los horarios.

En general, las empresas suelen poner a su disposición horas para citas médicas, pero el paciente no ve necesario acudir a controles programados y suelen utilizar ese tiempo para patologías agudas. Por su parte, los autónomos no suelen acudir a la consulta médica si no es por causa mayor.

Teniendo en cuenta esta situación, desde los Centros de Asistencia Sanitaria se debe gestionar las citas de los pacientes intentando flexibilizar y teniendo en cuenta su horario.

Para la elaboración de este artículo se ha contado con la colaboración de los doctores Rosa Moreno Ballesteros, José Lamberto González Cuber, Antonio Cebreiro Navalón y Amparo Vázquez Albaladejo, de Valencia, y Lucia Villarroya Ángel, Concha Mora Bresó, Rosa Ramírez Bazataquiy y José Antonio Martínez Aparicio, de Sagunto.