La vitamina A, también llamada retinol o antixeroftálmica, participa en los procesos de crecimiento y desarrollo óseo. Es esencial para el mantenimiento de la estructura y el funcionamiento de las membranas de todas las células del organismo, para la visión, los huesos y los órganos reproductores. Se trata de una vitamina liposoluble que ayuda a evitar la sequedad de piel, las molestias oculares y los trastornos de la vista.

Además, interviene en la formación y funcionamiento de las células epiteliales, en el crecimiento de los huesos, el desarrollo y en la protección y funcionamiento de la piel y de las mucosas.

Las vitaminas son sustancias orgánicas de diversa naturaleza que el organismo necesita para realizar funciones de regulación. La mayoría de las vitaminas no pueden sintetizarse en el organismo, por lo que deben ser ingeridas a través de los alimentos. Las vitaminas del grupo liposoluble se disuelven en grasas o aceites y no se liberan en la orina como lo hacen las vitaminas hidrosolubles.

Las vitaminas se definen como “sustancias orgánicas imprescindibles en los procesos metabólicos que tienen lugar en la nutrición de los seres vivos”. Sin vitaminas, el cuerpo humano sería incapaz de aprovechar los nutrientes. Normalmente, con una dieta equilibrada se dispone de todas las vitaminas necesarias, según han indicado los especialistas. Los profesionales sanitarios son los encargados de recomendar a cada persona, en caso de que lo necesite, un aporte adicional de complementos vitamínicos.

La vitamina A, clave para una buena visión

Clara Joaquim, de la Sociedad Española de Endocrinología y Nutrición (SEEN), ha explicado que la vitamina A “participa en el proceso de visión, tanto en la fototransducción como en la visión de los colores, ya que el retinal se incorpora a las células fotorreceptoras”. Igualmente, desempeña un papel relevante en la salud celular de la conjuntiva y la retina. También juega un papel destacado para el desarrollo conjuntival y corneal en el feto. 

Dónde encontrar la vitamina A

Las vitaminas hidrosolubles se encuentran en frutas, legumbres y vegetales, en pescados, carnes y lácteos. Las vitaminas liposolubles se obtienen de forma más específica en alimentos con contenido graso, como aceites, el hígado, mantequillas, margarinas, etc.

los alimentos de origen animal que más vitamina A contienen son la carne, sobre todo vísceras, la yema del huevo y los productos lácteos. En cuanto a los alimentos de origen vegetal ricos en vitamina A, destacan los de hoja verde, el boniato, la zanahoria y las verduras, así como las frutas de colores intensos. 

Necesidad de complementos vitamínicos

La especialista en Endocrinología ha asegurado que una dieta equilibrada contiene el aporte suficiente de vitamina A. Solo en países subdesarrollados es habitual el déficit de vitamina A debido a la mala alimentación. En general, los países desarrollados “solo necesitarán tomar complementos aquellas personas con enfermedades que causen una malabsorción de grasas. Algunos de estos casos puntuales mencionados por Clara Joaquim han sido:

  • Fibrosis quística.
  • Celiaquía.
  • Pancreatitis.
  • Enfermedad de Crohn.
  • Personas con ‘by-pass’ gástrico por obesidad mórbida.