La bacteria Helicobacter pylori es responsable de una de las principales infecciones bacterianas crónicas en seres humanos, al alojarse en el estómago y duodeno y causar molestias digestivas que pueden llegar a derivar en úlceras y gastritis crónica. Según diversas estimaciones, la infección por la bacteria H. pylori puede afectar a dos tercios de la población mundial, y su impacto en el organismo humano está asociada a situaciones cotidianas, por lo que impulsar nuevas estrategias terapéuticas que ofrezcan altas tasas de erradicación del microorganismo minimizando los efectos adversos es «una prioridad».

Esta ha sido una de las conclusiones del Simposio ‘Probióticos y H. Pylori: ahora más que nunca’, celebrado en el marco del  LXXV Congreso de la Sociedad Española de Patología Digestiva (SEPD) con la colaboración de Casen Recordati y en el que han participado el Dr. Carlos Martín de Argila de Prados, del Hospital Universitario Ramón y Cajal (Madrid); el Dr. Francisco Guarner Aguilar, del Hospital Vall d´Hebron (Barcelona); la Dra. Mª Teresa Herráiz Bayod, de la Clínica Universidad de Navarra (Pamplona); y el Dr. Carlos Badiola, director médico y de I&D en Casen Recordati (Madrid).

De esta manera, los expertos subrayaron que el tratamiento con prebióticos, como puede ser Lactobacillus Reuteri contribuye positivamente a lograr este objetivo, ya que «además de incrementar la tasa de erradicación de H. pylori, Lactobacillus reuteri Gastrus ha demostrado una alta eficacia en la disminución de efectos asociados tanto a la infección como a la terapia erradicadora, como pueden ser dolor e hinchazón abdominal, diarrea y desórdenes de sabor, entre otros».

Así, Lactobacillus Reuteri Gastrus combina dos cepas. Una (DSM 17938) que ejerce un efecto antimicrobiano directo sobre la bacteria y otra (ATCC PTA 6475) que reduce la inflamación gástrica producida por la infección, mejorando la función de barrera del epitelio gástrico. El probiótico junto con la antibioterapia mejora la tasa de erradicación en un 9,1 por ciento.

Probióticos, aliados en el bienestar humano

Según la definición acordada por un comité de expertos formado por miembros de la OMS y de la FAO, los probióticos «son microorganismos vivos que, ingeridos en cantidad suficiente, aportan beneficios para nuestra salud». Así, se entiende que los tratamientos con probióticos son aquellos basados en la acción de microorganismos vivos que han demostrado ser beneficiosos para la salud si se administran en cantidades adecuadas.

El mecanismo de funcionamiento de los probióticos es similar al de la microbiota del intestino, que forma una densa capa que actúa como barrera frente a la colonización de patógenos (bacterias y otros agentes perjudiciales para la salud). La acción probiótica aumenta el número de bacterias beneficiosas, creando un entorno más favorable para la microbiota beneficiosa y ayudando a oponer resistencia a la colonización de bacterias dañinas.