La relación entre la violencia de género y los problemas de salud mental “continúa invisibilizada e ignorada a nivel de salud pública”, según ha denunciado la Confederación Salud Mental España, que agrupa a más de 300 asociaciones de pacientes con más de 47.000 socios. Esta entidad asegura que la violencia de género es “uno de los principales factores de riesgo de problemas de salud mental, tanto en las mujeres que los sufren como en sus hijos”. Para la Organización Mundial de la Salud (OMS), el maltrato es un factor precipitante que podría provocar el 25 por ciento de los intentos de suicidio de las mujeres.

Nel Anxelu González Zapico, presidente de la confederación, afirma que “los derechos de las personas con problemas de salud mental se ven vulnerados casi a diario”. “No solo debemos visibilizar esta situación, sino que también hemos de ofrecer respuestas y soluciones. Es indispensable el respeto de los derechos humanos. El sufrimiento psíquico no puede ser un motivo para la discriminación ni para añadir más dolor a la persona”, ha añadido.

Salud Mental España ha presentado recientemente el ‘Informe sobre el estado de los derechos humanos de las personas con trastorno mental en España 2018’, que analiza las principales demandas atendidas por el Servicio de Asesoría Jurídica de la Confederación en 2018. Entre otros temas, el informe aborda la violencia de género o las esterilizaciones forzosas en mujeres con problemas de salud mental, y revela que en España se siguen vulnerando diversos derechos fundamentales de estas personas.

Por su parte, Irene Muñoz Escandell, asesora jurídica de la confederación, asegura que hay “carencias muy graves en materia de atención a la salud mental que, en el fondo, esconden una falta de consideración a la persona como sujeto de derechos humanos y se basan en una cultura de prejuicio que, por tanto, no es capaz de ver caminos alternativos para garantizar esos derechos, con lo que se perpetúan roles y prácticas, aunque sean ineficaces y erróneos”. Su servicio de asesoría atendió en 2018 un total de 149 demandas, el 74,5 por ciento realizadas por mujeres. Según Irene Muñoz, este porcentaje se debe a que las mujeres hacen consultas para ellas mismas, y, además, quieren resolver las necesidades de sus familiares, “dado el papel de cuidadoras que, por lo general, asumen”.

Asignatura pendiente

Los autores del informe lamentan que “la perspectiva de género continúa siendo una asignatura pendiente en el ámbito de la salud mental, pese a la multiplicidad de facetas e identidades de la persona y, por tanto, pese a la susceptibilidad de ser víctima también de múltiples discriminaciones, sustentadas en posiciones de poder y privilegio”.

Además, en muchos casos, las mujeres con discapacidad psicosocial no denuncian el maltrato por desconocer que la situación que sufren es delito. En otras ocasiones, y a pesar de tener ese conocimiento, no quieren denunciar por miedo a represalias, por temor a no ser creídas, a perder vínculos afectivos o de provisión de cuidados.

En cuanto a los niños, la exposición a la violencia de género compromete su salud mental temprana, según diferentes investigaciones. Las principales consecuencias son el estrés crónico, que puede derivar en ansiedad, retraimiento, problemas somáticos, depresión, problemas sociales, problemas de atención, conducta disruptiva, conducta agresiva, etc. Como se ha publicado, estos niños reproducen patrones, tanto para maltratar como para ser maltratados.

Acoso escolar y propensión al suicidio

Entre otros aspectos, el ‘Informe sobre el estado de los derechos humanos de las personas con trastorno mental en España 2018’ alerta de los riesgos del acoso escolar, que incrementa el riesgo de presentar a largo plazo patologías como esquizofrenia, trastornos psicóticos o depresión, así como propensión al suicidio. Además, niños y adolescentes que tienen un problema de salud mental son también proclives a ser las víctimas del maltrato de sus compañeros y compañeras.