El pasado domingo, el Gobierno comenzó a repartir entre las Comunidades Autónomas 1,02 millones de test diagnósticos rápidos para ser utilizados como complemento a las pruebas PCR, realizando un cribado en hospitales y residencias de ancianos, según ha anunciado ministro de Sanidad, Salvador Illa.

De esta forma, la presidenta de la Comunidad de Madrid, Isabel Díaz Ayuso, ha avanzado que los primeros 100.000 test diagnósticos encargados por el Gobierno regional, que llegarán el fin de semana, se harán a sanitarios, bomberos, Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado, empleados de residencias y también a sus familias.

“Las familias de todos estos profesionales necesitan y merecen saber si han tenido este virus” explicaba Ayuso en una entrevista realizada por Antena 3.

De esta forma, la Comunidad de Madrid empezará a realizar estos test diagnósticos, que ya han sido comprobados por el Hospital La Paz, y los que han recibido por parte del Gobierno central siguiendo una estrategia.

Según la jefa del Ejecutivo autonómico, primero irá para estos colectivos, después se buscarán grupos de población, “como los inmunodeprimidos o con síntomas más fuertes”, y, posteriormente, se harán selecciones para “probar sobre las mismas personas a lo largo del tiempo y ver cómo evoluciona”.

Búsqueda de alternativas

Mientras tanto, con el objetivo de mejorar la situación diagnóstica de la pandemia, una red de científicas y científicos de varios departamentos de la UPV/EHU, Ikerbasque, Achucarro y Fundación Biofisika Bizkaia, junto con personal investigador de los Institutos Biocruces Bizkaia y Bioaraba, han conseguido “poner a punto” un test de RT-PCR para la detección de Covid-19 que “permitiría al sistema vasco aumentar el número de tests de diagnóstico, siguiendo la recomendación de la OMS”, según ha informado la universidad vasca.

La prueba, ha destacado, es “fiable y rápida”, y no requiere de kits comerciales, “quedando aislada de los problemas de abastecimiento que están afectando a otros tests”.

Desde la UPV/EHU, han explicado que la PCR es una técnica para la amplificación de “cantidades ínfimas de material genético”, en este caso del virus, y en su variante RT-PCR permite “una detección cuantitativa de este material genético y, por tanto, posibilita discriminar entre infectados y libres de virus”.

Con los cálculos realizados, se estima que la prueba de detección desarrollada por este grupo de trabajo interinstitucional podría costar 15 euros por muestra y tardaría en realizarse menos de 4 horas. Según ha remarcado la universidad, “este coste tan ajustado es posible por la aportación altruista de las personas y las entidades que participan en ella”.