La adherencia al tratamiento para enfermedades cardiovasculares es baja, debido al número de medicamentos prescrito y a pautas terapéuticas complejas. La combinación de fármacos a dosis fijas supone una solución al problema y una mejora de la adherencia.

La mala adherencia al tratamiento es una de las causas importantes para no conseguir el control de los factores de riesgo cardiovascular, tanto en prevención primaria como en prevención secundaria.

En este escenario, las combinaciones de fármacos, al mejorar la adherencia, ayudan a conseguir los objetivos en el control de los factores de riesgo cardiovascular, lo que se traducen en un  mejor control del paciente crónico.

Menos complicaciones

También consiguen una reducción de las complicaciones cardiovasculares mayores, incluidos los ictus, con la consiguiente reducción de la mortalidad, una mejora de la calidad de vida de los pacientes supervivientes, menor carga asistencial y descenso de los costes sanitarios derivados de las complicaciones e ingresos hospitalarios.

La terapia combinada fija minimiza los errores de toma, sobre todo en pacientes polimedicados, ancianos y aquellos con dificultades de comprensión.

Primera elección

Las combinaciones fijas deben ser preferentes en pacientes en los que se tienen sospecha de mala adherencia, polimedicados, ancianos, polivasculares o con alta carga aterotrombótica, jóvenes activos laboralmente o con necesidad de desplazarse.

No existen estudios para abordar el momento óptimo para iniciar el tratamiento con combinaciones fijas, pero se debe valorar esta terapia si se prevén dificultades en la adherencia del paciente, en la accesibilidad al tratamiento o en el seguimiento.

Los pacientes diana para recibir una terapia combinada son los que tienen cifras muy fuera de objetivo y se necesita hacer una intervención de bajada muy potente.

Valorar la prescripción

Un momento clave para valorar la prescripción de la pauta combinada es cuando se detecte baja adherencia al tratamiento por cualquier razón, durante el seguimiento del paciente y alejado del momento cardiovascular agudo.

También hay que atender cuando el paciente esté polimedicado o reivindique una reducción /simplificación de sus múltiples tratamientos, independientemente que sea o no un paciente adherente.

Para la elaboración de este artículo se ha contado con la colaboración de los doctores Andrés Vizcaya Ramos, del Centro de Salud Dodro; Enrique Nieto Pol, del Centro de Salud Concepción Arenal, y Andrés García Cabana, del Centro de Salud Boqueixón; el internista José Enrique López Paz y el cardiólogo Luis López Barreiro, del Hospital Clínico Universitario Santiago, y los médicos de Familia Andrés García Cabana, del Centro de Salud Touro, A Coruña;  Manuel Bacariza Cortiñas, del Centro de Salud Vite, Santiago de Compostela,  Francisco Carrera Guerreiro, del Centro de Salud Catoira, Pontevedra; Carlos Gonzalo Sánchez, del Centro de Salud de Barro, Pontevedra, y José Luis Gómez Vázquez, del Centro de Salud de Aguiño-Ribeira, A Coruña.