La principal ventaja de las combinaciones fijas de estatinas es el cumplimiento terapéutico y evitar errores de medicación. Otra ventaja es la calidad de vida del paciente. Se ha demostrado que mejora reduciendo el número de comprimidos, disminuye los efectos secundarios y, además, reduce gastos.

Las combinaciones consiguen un mayor descenso de los niveles de colesterol total LDL colesterol y triglicéridos que las estatinas en monoterapia. Así, la administración combinada de rosuvastatina con ezetimiba reduce los niveles de LDL entre un 40 y 60%.

Por lo tanto, las combinaciones fijas de estatina y ezetimibe mejoran el cumplimiento terapéutico además de tener la capacidad de conseguir un adecuado control lipídico con una sola dosis diaria.

Perfil de pacientes

Se emplean, sobre todo, en pacientes polimedicados, con enfermedades crónicas que necesitan tratamientos a largo plazo, una mejor adherencia terapéutica, disminución de comprimidos y pautas más económicas.

Están recomendadas para aquellos pacientes que presenten efectos adversos a altas dosis, ya que disminuye efectos secundarios frente a la utilización de dosis máximas, aprovechando los efectos sinérgicos entre las diferentes moléculas que componen la combinación.

Se ha visto que el cumplimiento terapéutico es mayor porque se simplifica el tratamiento en una dosis única diaria.

Objetivos

El aumento de pacientes con patologías asociadas al síndrome metabólico obliga a ser cada vez más estrictos, precisando diferentes fármacos para llegar a objetivos. Por tanto, cada vez es más necesario y útil las combinaciones fijas para obtener mejores objetivos y cumplimiento del tratamiento por parte del paciente. Psicológicamente, tomar una sola pastilla ayuda al cumplimiento del tratamiento.

No se puede dejar pasar por alto que la adherencia terapéutica es un caballo de batalla en el paciente crónico, lo que adquiere un papel aún más protagonista en el paciente con elevado riesgo cardiovascular, que suele ser un paciente polimedicado. La utilización de una combinación fija que permita reducir el número de comprimidos siempre tiene un impacto positivo en el cumplimiento de la prescripción, lo que asegura que se obtiene el efecto que se desea conseguir.

Primeros pasos

Se recomienda comenzar con estatinas de alta potencia en el momento del ingreso por SCA, realizar una evaluación precoz del perfil lipídico a las 4-6 semanas del evento y en caso de no alcanzar los objetivos terapéuticos, añadir ezetimibe.

Es fundamental que cualquier paciente con nuevo diagnóstico de cardiopatía isquémica, tras la hospitalización, reciba estatinas de alta potencia, rosuvastatina o atorvastatina a dosis elevadas, independientemente de los valores de c-LDL que presente al ingreso.

En las primeras visitas tras el alta hospitalaria y también en las de seguimiento posteriores, con un control analítico, es el momento adecuado para ajustar el tratamiento hipolipemiante en los casos necesarios.

Por eso, la combinación de dosis fijas de estatinas con ezetimibe es fundamental para alcanzar los valores de c-LDL objetivo en pacientes con síndrome coronario crónico.

También es de utilidad en los que tras SCA no presentan una reducción de los niveles de c-LDL hasta los niveles recomendados.

Prescripción

Hay que tener en cuenta que el momento de la prescripción podría condicionar la priorización de combinaciones fijas. Si la prescripción se produce en el contexto de un ingreso hospitalario, es importante que el paciente se vaya con el tratamiento más sencillo posible. En el caso de las consultas externas, también se condiciona la priorización de combinaciones fijas, ya que es momento de verificar con el paciente el cumplimiento del tratamiento, los posibles efectos secundarios y sus preferencias a la hora de tomar menos comprimidos, pero a la vez todos los fármacos que pueda necesitar para el mejor tratamiento de su patología.

En pacientes de alto riesgo, con otras patologías asociadas, también se verá afectada la priorización de combinaciones fijas.

Para la elaboración de este artículo se ha contado con la colaboración de los doctores especialistas en Cardiología Rocío Carda Barrio, Marta López Castillo, María Luaces Méndez y José A. de Agustín Loeches, de Madrid; Esmeralda Tejeda Pérez, César Augusto Carrasco Vidoz, Walter Nicolás Méndez Navarro, Marcos Pardo Fernández y Jorge Eduardo Cabrera Céspedes, y Diego Bellido Guerrero, Raquel Marzoa Rivas, Manuel López Pérez, Óscar Prada Delgado, Sandra Rey Fariña, Rafael Carlos Vidal Pérez.