En el manejo del paciente con dislipemia, las principales consecuencias negativas de la falta de adherencia se centran en que no se logra el buen control de la enfermedad, lo que supone un fracaso terapéutico.

Además, empeora la calidad de vida del paciente, genera una mayor probabilidad de recaídas y el agravamiento de las enfermedades.

La falta de adherencia también aumenta la frecuentación de consultas en primaria, especializada, urgencias y en ingresos hospitalarios. También incrementa la realización de pruebas diagnósticas o de control innecesarias.

Pautas más simples

Esta situación puede provocar la aparición de resistencias y acelera la intensificación de los tratamientos, con el consiguiente aumento de reacciones adversas y el adelanto de escalones terapéuticos en procesos, que de por sí son de larga evolución, como son las patologías crónicas. Hay que tener en cuenta el aumento de los costes sanitarios.

El número de dosis prescrito por día está inversamente relacionado con la adherencia. Así, en los tratamientos con dosis más simples y menos frecuentes se observan mejores tasas de cumplimiento. En este caso, la optimización de los tratamientos y el aumento del cumplimiento terapéutico pueden ayudar a prevenir la recurrencia de eventos cardiovasculares.

Prevención secundaria

Gran parte de los pacientes con alto riesgo cardiovascular tienen una enfermedad cardiovascular establecida, por lo que es necesaria la prevención secundaria. La simplificación del régimen terapéutico se acompaña de mejores resultados en cuanto a adherencia terapéutica y, como consecuencia de ello, a un mayor control de factores de riesgo cardiovascular, tanto en prevención primaria como en secundaria, lo que podría tener un impacto significativo en la tasa de complicaciones cardiovasculares.

Es preciso reforzar en cada consulta tanto las medidas higiénico-dietéticas como el tratamiento. De esta forma, se puede comprobar si se recogen los medicamentos, se toman, y cómo y cuándo se toman.  En las consultas también se puede revisar la eficacia del tratamiento y comprobar la posible aparición de algún efecto secundario que pueda influir en el cumplimiento.

Mejores resultados

En pacientes no adherentes o poco adherentes, la simplificación en la administración y la disminución del número de fármacos contribuyen a la adherencia terapéutica.

El empleo de la terapia en combinación fija simplifica el inicio y el mantenimiento del tratamiento en los pacientes en prevención secundaria y con alto riesgo cardiovascular.

La sustitución de los fármacos indicados para prevención cardiovascular secundaria o primaria en pacientes de alto riesgo cardiovascular por una combinación en una única toma diaria mejora la adherencia terapéutica, la disponibilidad y la eficiencia del tratamiento preventivo.

En el caso de los pacientes no adherentes o poco adherentes, la ventaja que se puede esperar de una terapia en combinación fija es la simplificación del régimen terapéutico, sobre todo en pacientes polimedicados y con dificultades de comprensión.

Mejor respuesta

En el grupo de pacientes con buena adherencia terapéutica, la terapia en combinación fija simplifica el tratamiento y puede favorecer su adherencia a largo plazo. En el caso de pacientes con dislipemia con la combinación fija rosuvastatina más ezetimiba se llegará antes a objetivos óptimos de cLDL y se evitarán eventos cardiovasculares o, se aparecen, serán mínimos.

Entre los criterios clínicos que podrían determinar la indicación preferente de las combinaciones fijas como la rosuvastatina más ezetimiba se encuentran pacientes con antecedentes de no adherencia o que presenten alguno de los factores predictores de no adherencia farmacológica. También están los que estén controlados con los fármacos individuales y los no estén bien controlados con dosis equipotentes y con problemas de adherencia. A estos grupos hay que añadir los pacientes con pluripatología y polimedicados.

Inicio del tratamiento

El inicio del tratamiento con una terapia en combinación a dosis fija, como puede ser rosuvastatina más ezetimiba, tiene ventajas sobre altas dosis de estatina en monoterapia, ya que se obtiene una mayor eficacia hipolipemiante con menos efectos adversos.

Hay que fijarse también en unos momentos clave durante el seguimiento del paciente en los que se debe valorar estas terapias en combinación fija, como puede ser la baja adherencia al tratamiento, la polimedicación o la solicitud de simplificación del tratamiento.

Para la elaboración de este artículo se ha contado con la colaboración de los doctores Joaquín Ferreres Ruiz, Enrique Grajales Pardo y Ramón Mausergas Suay, de Mislata; Leonardo Ezpeleta Albuixech, Jaime Pieras Olives y Luis Alberto Gutiérrez Traipello, de Xátiva; las endocrinólogas Rosa Argüeso Armesto y Cristina Gil Mouce, del Hospital Hula, y los médicos de Familia Germán Fernández López, del Centro de Salud Riberas y David Álvarez Gutiérrez, del Centro de Salud Pontenova, todos en Lugo; Eva Carrascosa García, José Manuel Sáez Pérez y Mª Desamparados Tercero Fuster, de Valencia, y Teodoro Moreno Sobrino, Manuel Ramos Rodríguez, Natalia Marinuc Mariniuc, Manuel Tomás Fernando Plaza, Fernando Garrido Fernández y Alfonso Jiménez Galán.