La falta de adherencia al tratamiento es un problema que se traduce en una disminución de los resultados en salud y un aumento de los costes sanitarios.

Existe una asociación clara y directa entre la falta de cumplimiento y la obtención de peores resultados en salud. La diferencia entre eficacia y efectividad de los tratamientos se hace todavía más patente con el incumplimiento terapéutico.

El paciente que no toma la medicación o no sigue las normas establecidas por su médico no consigue los objetivos marcados, lo que aumenta los costes económicos directos a la atención médica e indirectos por diferentes motivos, como son bajas laborales, falta de productividad y necesidad de un cuidador, entre otros aspectos. 

La falta de eficacia del tratamiento por incumplimiento hace que el médico, que en muchas ocasiones ignora este hecho, no pueda valorar la utilidad del tratamiento y piense que el diagnóstico y/o tratamiento no son correctos.

Esta circunstancia puede condicionar que se someta al paciente a pruebas complementarias innecesarias, a dosis más altas de las habituales o a tratamientos más agresivos, lo que produce un incremento de los riesgos y de costes.

Polimedicación

Hay que tener en cuenta que uno de los principales problemas que fomenta la falta de adherencia al tratamiento es la polimedicación, la falta de revisión de los tratamientos crónicos y la edad avanzada de los pacientes. Sin un adecuado seguimiento de las pautas terapéuticas, el tratamiento no funciona correctamente y, por lo tanto, se eleva significativamente el riesgo de fracaso.

La mala adherencia multiplica por 3 el riesgo de mortalidad. La falta de tiempo y recursos para la educación sanitaria del paciente y la falta de aceptación de la medicación por los efectos secundarios contribuye a la falta de adherencia en prevención cardiovascular secundaria y en pacientes con alto/muy alto riesgo cardiovascular.

Herramientas de cambio

Entre las estrategias para mejorar la adherencia terapéutica se encuentra la simplificación del tratamiento, reduciendo las dosis o el número de medicaciones.

La educación del paciente sobre la enfermedad, el tratamiento y la importancia de su cumplimiento es otra medida a tener en cuenta, al igual que el empleo de herramientas para recordar la toma de medicación.

También es importante fomentar campañas de salud pública para promoción de la salud en enfermedad cardiovascular y así favorecer la concienciación de los pacientes y familiares.

Las consultas de seguimiento de Enfermería permiten valorar la adherencia de los pacientes al tratamiento.

Riesgo cardiovascular

En pacientes con riesgo cardiovascular y con objetivos de colesterol tan bajos para la prevención secundaria, es clave seguir las pautas marcadas. Sin una buena adherencia y cumplimentación de las pautas de tratamiento no se logran los objetivos.

En este contexto, es clave la adherencia. Por eso, hay que optar por tratamientos más simples, con combinaciones fijas que incrementan la potencia y efectividad del fármaco.

Reducir el número de pastillas que tienen que tomar los pacientes simplifican los tratamientos y hace que sean más fáciles de cumplir.

El paciente comprende que debe tomar una pastilla para tratar un problema, pero, en ocasiones, es reacio a tomar varias pastillas para un solo problema. Por ello, las combinaciones fijas de antihipertensivos, hipolipemiantes o antidiabéticos facilitan un adecuado control del factor de riesgo y la comprensión del paciente de que podemos tratar adecuadamente dicho problema.

Pautas sencillas

Los datos demuestran que reducir el número de pastillas con el empleo de combinaciones fijas reduce el incumplimiento terapéutico con los beneficios que ello supone para la salud del paciente.

La sustitución de los fármacos para prevención cardiovascular secundaria o primaria en pacientes de alto riesgo por una combinación en una única toma diaria mejora la adherencia terapéutica, la disponibilidad y la eficiencia del tratamiento preventivo.

En los pacientes no adherentes, la combinación mejora la cumplimentación del tratamiento con mayor facilidad, sobre todo en personas mayores y polimedicadas. Se consigue una mayor reducción de cifras de c-LDL que con un solo principio activo y con menos efectos secundarios.

Indicación

Los criterios clínicos para la indicación de combinaciones fijas en prevención cardiovascular secundaria serían pacientes con antecedentes de no adherencia o que presenten alguno de los factores predictores de no adherencia farmacológica, los que estén controlados con los fármacos individuales, los que no estén bien controlados con dosis equipotentes y con problemas de adherencia y los pluripatológicos y polimedicados.

El momento del diagnóstico no debería condicionar la prescripción de las combinaciones fijas, puesto que el beneficio se debe establecer por varios factores individuales de cada paciente. Intensificar el tratamiento cuando se precise sería más eficiente, independientemente del momento diagnóstico.

Para la elaboración de este artículo se ha contado con la colaboración de los doctores especialistas en Cardiología Cristina Beltrán Herrera, Cristina Cortina Camarero, Verónica Suberviola Sánchez y Eloy Gómez Mariscal, de Madrid, y Ana Isabel Esteve, María Angustias Hernández, Ana Denia, Dulce Martínez, Lidia Sales, Raquel Sáez Moreno, Josep Ignasi Gelabert, Salvador Comes, Alfredo Eduardo Albalat, Mª Claire Arnandis Ventura, Eugenio Espinosa, Juan Antonio Contreras y José Pascual Costa Broch.