La guía NICE recomienda en prevención primaria la utilización de estatinas en personas con un riesgo cardiovascular superior o igual al 20%.

Durante los últimos años la evidencia científica se muestra a favor del uso precoz de estatinas en pacientes con enfermedad cardiovascular establecida o riesgo cardiovascular significativo.

Este hecho ha quedado reflejado en las últimas guías europeas de dislipemias, que recomendaban el uso de terapias combinadas con estatinas de alta potencia siguiendo la estrategia de que los niveles de LDL cuanto más bajos y cuanto antes se alcanzasen los objetivos mucho mejor.

De hecho, los objetivos se han revisado y se han planteado de forma más exigente.

Evaluar el riesgo

Es imprescindible evaluar el riesgo cardiovascular individual del paciente para poder establecer unos objetivos lipídicos adecuados, centrados principalmente en LDL colesterol. Además de la estratificación de riesgo cardiovascular global, es importante valorar otros modificadores de riesgo y comorbilidades para poder adecuar el tratamiento y obtener el máximo beneficio.

Para evaluar el riesgo cardiovascular, se cuenta con unas tablas que permiten estratificar el riesgo de forma precisa. Dependiendo del riesgo del paciente, se deberán iniciar medidas higiénico-dietéticas solas o acompañadas del fármaco adecuado que consiga el objetivo deseado dependiendo de su riesgo cardiovascular.

Prevención primaria

En prevención primaria, antes de utilizar estatina es imprescindible conocer el riesgo cardiovascular individual de cada paciente.

Para ello, en sujetos aparentemente sanos se recomienda emplear el SCORE 2 ajustado por edad y SCORE 2OP para mayores de 70 años. Se tendrán en cuenta comorbilidades, como enfermedad renal crónica, hipercolesterolemia familiar, diabetes mellitus con los niveles de riesgo especificados en las actuales guías de prevención cardiovascular.

Recomendaciones

Según las actuales guías, y tras evaluar el riesgo global del paciente, se considerará inicio de tratamiento con estatinas en pacientes de alto riesgo para alcanzar un objetivo LDL inferior a 70mg/dL y reducción mayor de 50% del basal o en pacientes de muy alto riesgo para llegar a un objetivo LDL inferior a 55mg/dL y reducción mayor de 50% del basal.

Por su parte, en pacientes de bajo riesgo sin enfermedad cardiovascular es factible plantearse empezar con medidas higiénico-dietéticas, y si no funciona podría plantearse el uso de nutracéuticos para control de LDL.

A partir de un riesgo cardiovascular moderado es importante intensificar actividad física, mejorar dieta y complementarlo con una estatina de alta potencia a dosis medias.

Para la elaboración de este artículo se ha contado con la colaboración de los doctores especialistas en Cardiología David Brun Guinda, José Miguel Chopo Alcubilla y Laura Alvarez Roy, del Hospital Miguel Servet, de Zaragoza, y los especialistas en Atención Primaria Jesús Zumeta Fustero, del Centro de Salud Fuentes de Ebro; Juan José Valero Crespo, del Centro de Salud Puerta del Carmen; Manuel Botaya Marcial, del Centro de Salud Torrero Este;  Pilar de los Arcos, del Centro de Salud Canal Imperial y  Oscar Fernández Moya, del Centro de Salud Miraflores, todos de Zaragoza.